William Lara: El hombre del Presidente

Por Venezuela Real - 30 de Junio, 2006, 11:38, Categoría: Gente de Chávez


Táctico, de buena formación aunque dogmático. Fue limpiabotas y ex candidato del MAS a una junta parroquial. Acumula enfrentamientos con propios y extraños, pero su escudo es el dedo presidencial. Un civil con conducta militar. "Un tipo extraño",  aseguran Jolguer Rodríguez Costa.

Ha hecho el papel de José Vicente Rangel –otro hombre del Presidente -, aunque a un nivel popular electoral. Su raíz de limpiabotas, calzado con alpargatas, pudo coartar la naturalidad de su infancia, creándole un "carácter agrio" y una coraza que, junto al apoyo mirafloresco, lo autoexime de cualquier ataque.  Dicen que es "un civil con conducta militar".

Discípulo de Federico Alvarez y Rodolfo Quintero en materia marxista, William Lara proviene de una familia muy humilde de El Socorro, en el estado Guárico.

Para quienes están y estuvieron con él, ese antecedente pudo ser el acicate de su formación;  "no es ningún ignorante; es muy inteligente". Egresó en comunicación social en la UCV y aprobó una maestría en ciencias políticas en la USB, donde, además, fue trabajador y dirigente administrativo. Otros le asignan tareas de relaciones públicas: "era quien armaba la cartelera informativa", afirma un ex compañero del Polo Patriótico. Lo cierto es que proyecta la visión de "un tipo raro", debido al antagonismo entre las etapas de su vida.

Pieza importante del proceso bolivariano y espadachín de postín del Presidente, William Lara es considerado un hombre táctico: desde el proyecto de constitución hasta su férrea posición como ministro, pasando por la cohesión del PP, la negación de la relación de Norberto Ceresole con el MVR, las denuncias de sabotaje oposicionista, las averiguaciones contra moros y cristianos, hasta el alargamiento del proceso de integración de la comisión de la verdad sobre los hechos del 11-A.

Como vocero del primer mandatario y vociferador de sus marchas, le atribuyen, pese a su oratoria, "problemas de dicción". Gustavo Tarre Briceño captura su esmeró por adornar mucho las palabras, "muy atildado, trata de agradar al Presidente, pero olvidando el fondo de lo que quiere decir".

Pablo Medina, quien compartió con él en el Polo Patriótico, reconoce más bien que Lara tiene su estilo: "no repite como un loro, está bien plantado en lo que hace, sabe lo que dice y es bastante centrado".

Otro que fue cercano Lara, disiente. "Es un hablador de pendejadas", sentencia José Luis Farías, quien aprecia en el ministro a "un resentido social".

Lara ha capeado, quijotesco, un sin número de chaparrones dirigidos a Chávez. Durante el clásico Presidente de la República, previo al paro del 2003, sustituye al líder y recibe una pita ensordecedora proveniente de todas las tribunas de La Rinconada. "Intolerante, sectario, vengativo y distante", según uno de sus tantos adversarios del PP, sorprende con actitudes súbitas, como en el 2000, cuando, ante una acusación en su contra, conminó a Pastor Heydra a despojarse, junto con él, de la inmunidad parlamentaria para someterse al juicio de los tribunales.

O, durante los días electorales de 1998, que signó con amenazas de puños hacia Juan Barreto, Nicolás Maduro y Tarek William. Aseguran que el combate se mantiene y Lara ha buscado un refugio o tregua a través de Desireé Santos Amaral, con quien mantiene una relación cercana.

La historiadora Margarita López Maya, afirma que "es, en el MVR, quien más sabe de formación y organización de un partido político".Hugo Chávez Frías se percató de ello después del 4-F, al compartir la maestría en la USB, y decide mantenerlo como pieza importante. En esos tiempos "todavía vivía muy modestamente con su esposa", sostiene José Luis Farías.

Desde 1997, cuando funda con Chávez el MVR, abre un variopinto abanico de enemigos, que hoy se concreta en la negación de pautas a los medios y periodistas, sean de la oposición o los propios dirigentes del MVR, Podemos y, obviamente, el PPT.

Como político y director general del Comando Táctico Nacional, en aras de "hacer cumplir los lineamientos del partido", protagonizó su primera división, creando dos grandes bloques, uno de los cuales compartió con Iris Valera y Juan Barreto. Al final, quedó como una autoridad real, que no pestañeó al expulsar del partido al gobernador Antonio Rojas Suárez, como antes lo había hecho con William Izarra. Con la misma vehemencia, rompe y reabre relaciones con Francisco Arias Cárdenas.

"Muy hábil", comenzó la presidencia de la AN - que disputó con Alejandro Armas-, pidiendo poderes ilimitados e invitando a los diputados minoritarios a las reuniones de la comisión coordinadora.

De allí, el verbo exigir ha sido su pauta: al PPT de abstenerse de atacar al gobernador Rangel Gómez; a los compañeros militantes, "consolidarse como líderes electorales".Y, todavía en octubre de 1998, como dirigente del MVR: "exijo una investigación al comandante del ejército Rubén Rojas Pérez por instruir a los reservistas para que no voten por Hugo Chávez".

Implacable en la imposición de medidas disciplinarias, igual lo es para asignar a Primero Justicia "a diferencia de los otros partidos, un espacio de 12 metros cuadrados para sus oficinas, sin secretaria", denunciaron los justicieros.

Al asegurar "la unidad antisísmica del MVR" - que llamó "la AD de los 40", la posiciona, prácticamente, como la única Coca-cola en el desierto: "AD y Copei están postrados; el MAS sobrevive aferrado a Chávez, el PPT tiene ambición pero carece de arraigo social y los nuevos proyectos ni siquiera han logrado eclosionar", dijo en alguna oportunidad.

El primero en reaccionar fue el PPT, con el cual enfrenta serias divergencias hasta el sol de hoy.

Con la gente del MAS no fue más condescendiente, ni siquiera por que, a principios de los 90, Lara - recuerda Farías- fue candidato por el partido naranja a una Junta Parroquial en Los Teques.

La repulsa hacia Lara, por parte de propios y extraños, nunca tuvo todos los efectos
previstos.El dedo presidencial en enero de 2002 lo ratifica como presidente de la AN. En esos días, "Jorge Rodríguez, que no estaba en el CNE, había redactado una declaración que le negaba el voto para la reelección", asegura Farías.

Según una fuente del MVR, que pide el anonimato, Lara es "muy raro y falso, hacía acuerdos con el CTN del MVR y luego los incumplía con facilidad, se aislaba y negaba a discutir".

Como candidato, atravesó pruebas de fuego ante el MVR y el propio Presidente, pero, como señala Farías, "se mueve con mucho olfato y termina aterrizando en la línea de Chávez". El olfato estuvo a punto de fallarle el mismo 11-A, cuando le habría propuesto al dirigente de AD y rector de la ULA, Néstor López, presidir la AN que él estaba dirigiendo, "de manera de congraciarse con el nuevo gobierno".

Tampoco escatimó esfuerzos para intentar su apoyo a Irene Sáez en Nueva Esparta, a la que luego atacó. Su enfrentamiento con Enrique Mendoza, le costó la gobernación, a pesar de que Chávez encabezaba sus caravanas. Pero, fue más diplomático cuando la primera dama, María Isabel de Chávez, aspiró de manera efímera al poder  mirandino.

"Dogmático" y acrítico con Chávez y el gobierno, Farías lo percibe como "un exegeta del presidente" Del otro lado, Roberto Hernández, vicepresidente de la AN, lo considera una persona "sumamente inteligente, gran orador, leído e ilustrado".

Ante la arremetida oficial contra los medios, Alberto Federico Ravell dice tener motivos para atribuirle "poco sentido del humor (...) es amargado, ingrato y desconfiado".Farías lo corrobora, al afirmar que vivió en carne propia su "exagerado despotismo, con el cual trataba mal al personal de la AN".





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