Propiedad Privada, Progreso y Bienestar

Por Venezuela Real - 28 de Julio, 2006, 18:31, Categoría: Economía

LXII Asamblea Anual de Fedecámaras
Mérida, 23 de Julio 2006

Propiedad Privada
causal de progreso y bienestar social

Nuestro lema en esta LXII Asamblea Anual de FEDECAMARAS “Propiedad Privada, Derecho Irrenunciable” tiene su génesis no sólo en la condición inherente al ser humano de ser dueño de su destino y de los bienes y servicios que adquiere con su esfuerzo físico o intelectual, sino en el hecho ampliamente comprobado de que el progreso y el bienestar colectivo de la sociedad depende del grado de protección y estímulo que se otorgue a la propiedad privada.

La tesis central que sostenemos es que el alto nivel de pobreza que vive Venezuela se debe en gran parte a la inexistencia de propiedad privada entre la mayoría de los venezolanos. Entendida ésta, no sólo como el atesoramiento de bienes sino como un mecanismo capaz de generar riqueza y bienestar social. Este déficit de propiedad privada en la población es producto de la tradición que ha  impuesto un modelo de Capitalismo de Estado adoptado por los diversos gobernantes. Bajo ese modelo, la sociedad venezolana, con poca conciencia del rol protagónico que tiene la propiedad privada en el desenvolvimiento económico y social de los pueblos, se mantiene en permanente condición de precariedad institucional y empobrecimiento. Así tenemos en Venezuela un Estado-Gobierno rico con una población pobre.

Salir de la pobreza, supone romper el paradigma del intervencionismo estatal propio del Capitalismo de Estado para reemplazar este sistema excluyente y de privilegios por un Capitalismo Moderno que conduzca a una eficiente distribución de la riqueza y difunda los beneficios que supone la propiedad privada a todos los venezolanos, sin exclusiones, en condiciones de igualdad ante la Ley con respeto a sus derechos ciudadanos.

El mejor ejemplo de cómo la propiedad privada estimula el crecimiento económico sostenido y reduce la pobreza, está en aquellos países que han mantenido respeto a las libertades económicas y al derecho a la propiedad, estimulando su crecimiento económico. La evidencia que señalamos en lo adelante, soporta estas afirmaciones y muestra contundentemente el contraste en el desempeño económico de sociedades que teniendo un ancestro cultural común, difieren por razones fortuitas o históricas en el nivel de importancia que asignan a la propiedad. Los contrastes en el PIB existentes entre países vecinos como Estados Unidos y Mexico, o incluso entre países culturalmente afines como es el caso de Corea del Norte y Corea del Sur, o China Popular y Taiwán, Singapur o Hong Kong o entre Cuba y Costa Rica o entre Estonia y Finlandia; o el que existía entre Alemania Oriental y Alemania Occidental, ponen de relieve que, en aquellos casos donde se protege, garantiza y estimula la propiedad privada, el PIB es consistente y abrumadoramente mayor y la calidad de vida de cada ciudadano muy superior.

En Venezuela, a pesar de la evidencia anterior, los gobernantes han insistido en el intervencionismo estatal como motor del desarrollo. Así, el pensamiento político predominante entre nosotros desde el surgimiento de la industria petrolera como primera fuente de ingresos del país ha adoptado la formulación idílica, de un Estado que supuestamente vela por el bien común. Esta tesis ha servido para construir un Estado intervencionista que frecuentemente ha minado los derechos a la propiedad privada. Dicho intervencionismo estatal se ha acelerado recientemente a pasos agigantados, generando toda una maraña legislativa que asfixia la actividad empresarial en Venezuela y afecta y confisca nuestra competitividad internacional.

En este ámbito observamos como de forma sistemática el gobierno reafirma su vocación de impulsar el capitalismo de Estado con alta dependencia de la renta petrolera, al tratar de bloquear un mercado en plena expansión como lo es el de la Comunidad Andina, con la decisión inconsulta y unilateral de salirse de la CAN. Con esta decisión política se pone en evidencia el freno a un intercambio comercial mayoritariamente  privado y de productos no tradicionales, que desde hace 37 años ha logrado desarrollar un mercado con su propio mecanismo de control institucional y que hoy en día es superior a los 9.000 millones de USD anuales y 80.000 empleos directos.

A lo largo de las últimas décadas el gasto público y en particular su calidad, no ha servido para estimular el crecimiento económico sustentable. Por  el contrario, ha sido el principal causante de su estancamiento, distorsionando el cuadro de expectativas empresariales bajo el cual operan los agentes económicos del mercado, especialmente en su relación con las políticas monetaria y cambiaria. Esta política de gasto público tampoco ha servido para detener el creciente empobrecimiento de la sociedad.

Un novedoso gasto publico, vinculado a la bonanza petrolera actual, en lugar de servir como motor del crecimiento estable, ha introducido mayor volatilidad al escenario de negocios privados, con lo cual se dificulta la creación de empleos productivos en la economía. Ahora es cuando más necesario se hace el fomento de nuevas inversiones de capital privado, que consoliden y diversifiquen la economía venezolana, hasta hoy altamente ligada a los precios del petróleo. Solo la inversión privada puede crear empleos estables y productividad sostenida.

Nuestra propuesta ante este laberinto supone desarrollar un amplio y eficiente programa de difusión de los beneficios de la propiedad privada a todos los venezolanos, a fin de sustituir el empobrecedor Capitalismo de Estado actual, por un Capitalismo Moderno que nos convierta de una sociedad de proletarios a una sociedad de propietarios. Esto sería posible, mediante la creación y perfeccionamiento de sistemas de capitalización que permitan el acceso efectivo de los venezolanos a la propiedad de activos y empresas en los sectores más competitivos y rentables.

En Venezuela ya existen experiencias exitosas para la adquisición de derechos de propiedad a través del mercado de valores, en los cuales los pequeños ahorristas tienen acceso a acciones de múltiples empresas. Estas experiencias pueden y deben ampliarse mediante los fondos de pensiones y el fortalecimiento del mercado de valores para la participación del ciudadano verdaderamente propietario.

En este mismo sentido, se hace impostergable formalizar la titularidad a la que tienen derecho los ciudadanos y las empresas que hoy se encuentran en actividad económica informal,  marginados de la posibilidad de tener propiedad plena sobre sus bienes.             

Estos mecanismos, son una forma eficiente para inducir a los venezolanos a ahorrar y hacerlo en el país, ya que el ahorro es el punto de partida para la generación de la inversión productiva.

Por todo lo anterior, se requiere adoptar un conjunto de políticas públicas de corto, mediano y largo plazo dirigidas a flexibilizar las relaciones económicas, entre otras las siguientes:

1.- Fortalecimiento del Derecho de Propiedad:

El régimen de Propiedad Privada que promueve la creatividad del individuo y la libre iniciativa, son el fundamento del Capitalismo Moderno, es el único capaz de generar y acumular las riquezas necesarias para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Corresponde a las autoridades públicas promover y proteger el desarrollo de este modelo, y permitir la formalización de la titularidad a la que tienen derecho todos los ciudadanos sumergidos en la informalidad y excluidos hoy de la posibilidad de tener propiedad plena sobre sus bienes.

2.-Fortalecimiento institucional de una Sociedad Democrática:

Se ha demostrado en el mundo, que las instituciones de la democracia son una condición indispensable e irrenunciable para el desarrollo económico y el fortalecimiento del derecho de propiedad. El respeto a la disidencia y al espíritu crítico, los controles y equilibrios gubernamentales acompañados de una genuina rendición de cuentas, la alternabilidad en el ejercicio del poder y el fortalecimiento de los derechos fundamentales de expresión, educación, salud, vivienda e igualdad de oportunidades, son manifestaciones de una sociedad en que los derechos de propiedad se fortalecen. La presencia de estos elementos genera confianza en las garantías propias de una sociedad democrática avanzada, aumenta los niveles de inversión privada con el consecuente efecto positivo sobre el desarrollo económico y social.

3.- Nuevo entorno de seguridad personal:

Es urgente revertir el actual clima de terror que sienten todos los ciudadanos, a la permanente amenaza del asalto a mano armada, el homicidio, el secuestro y a la impunidad de los delincuentes. En este sentido es necesario la voluntad política y la despolitización del tema de inseguridad para enfrentar con eficiencia el problema.

4.-Fortalecimiento de la seguridad jurídica:

Se debe garantizar los derechos fundamentales de todas las personas, entre ellos el del uso, goce, disfrute y libre disposición de sus bienes mediante una justicia imparcial, no politizada y oportuna en el tiempo en  cuanto a sus decisiones.

Emprender con decisión y firmeza estas reformas, permite que Venezuela pueda salir de la precariedad institucional que hoy la caracteriza.

“Propiedad Privada, Derecho Irrenunciable”

Mérida, 23 de Julio 2006





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