Letras Controversiales: Olga Wornat escribe sobre Chávez

Por Venezuela Real - 11 de Agosto, 2006, 12:23, Categoría: Política Nacional

OLGA WORNAT * (ver referencia)
escribe sobre Chávez en su libro
"CRONICAS MALDITAS" (Editorial Debete, 2005)

A continuación se presenta un extracto del capítulo que versa sobre la personalidad del presidente Hugo Chávez Frías

Chávez, entre Perón y el Che, entre Dios y el Diablo.

"El fin justifica los medios" es sin duda la máxima preferida del comandante Hugo Chávez, que no le hizo asco a nada ni a nadie con tal de llegar al poder y perpetuarse en él como un monarca.

Cuando lo alcanzó, además de los desposeídos de siempre, lo acompañaba una nutrida corte de militares supuestamente progresistas, un rejunte de políticos desahuciados de los partidos tradicionales, compinches y amantes, y los infaltables y numerosos parientes propios y políticos.

Sin demasiado en común entre ellos, la mayoría inicial huyó espantada y el actual cortejo del Amo de Venezuela está hermanado por el "sichavismo" a ultranza y una ansiedad por  "progresar" rápidamente el terreno económico, donde no le fue nada mal. Se trata de la rica, derrochona y ostentosa burguesía revolucionaria de la Quinta República, los nuevos VIP que viven la algazara tropical sumergidos en los petrodólares revolucionarios y sin ningún sentimiento de culpa por los miserables que hurgan en los tachos de basura de las mugrientas calles de Caracas.

Declarado "socialista" de indefinidos postulados y afecto a las teorías conspirativas que cada tanto lo convierten en "víctima de un atentado"; vástago pródigo de Fidel Castro y protector de las FARC y de cuanto guerrillero marginal pulula en la región; mercader pragmático del petróleo patrio que suministra al "enemigo" gringo, de cuyas ganancias millonarias abastece sus mundanos gastos privados y almacena carretadas de fusiles de guerra para su revolución inconclusa, Hugo Chávez camina a convertir a Venezuela en un régimen autocrático de imprevisibles consecuencias para la zona.

Émulo del emir de Qatar, engendró Telesur, la "Al Jazeera" bolivariana, que en pocos meses transmitirá los escarceos televisivos de su tropa latinoamericana, ataviada con trajes típicos,  mientras amordaza, doblega y extorsiona a periodistas, medios y opositores, con el argumento único de que "mienten, atacan y difaman a la revolución bolivariana, porque están pagados por la CIA".

El comandante es un animal político y un populista extravagante y temerario. Lo entrevisté en Caracas y en Buenos Aires, hablé con amigos, ex amigos, funcionarios, ex esposas y amantes, y guardo un extenso archivo sobre su vida política y personal. De baja estatura y aspecto de zambo, de lengua rápida e incansable, el mandatario venezolano es inteligente, seductor, astuto y con una voracidad de poder ilimitada (y preocupante).

Asegura que es Bolívar y Ezequiel Zamora, Juan Domingo Perón y el Che Guevara, una mezcla desopilante y de muy compleja conciliación.

Quizás en lo único que Chávez se asemeja al líder de los descamisados argentinos es en la furiosa polarización social que se generó durante su mandato, donde no hay término medio: un bando y el otro se odian con una intensidad sólo comparable con la Argentina de Perón, cuando las diferencias eran mortalmente incompatibles.

No quisiera vivir en un país gobernado por Chávez, con todo el cariño que siento por los venezolanos.

Esa tierra caliente y mágica de mí adorado Cabrujas, el de aquellos estupendos culebrones de la tarde y de Rómulo Gallegos y su doña Bárbara.

Después de investigar y conocer su vida, sus abultados pecadillos públicos y privados no son perdonables (ni deben serlo por eso de que la izquierda es siempre buena y la derecha mala) en nombre de cualquier resistencia antiimperialista, ni inflamado discurso patrio, ni exagerado y  sospechoso amor a los pobres que, la verdad sea dicha, se asemeja a un asistencialismo muy conveniente para su eternización, con el petróleo en la mano como garrote o recompensa.

Hombre seguro de él mismo y carente de complejos, representa cabalmente el latino ideario femenino que habla del macho feo y con mano dura, que cuanto más te maltrata, más te ama. De porte marcial, allí por donde pasa las mujeres de todas las edades se le abalanzan, lo abrazan y lo besan.
 
Detallar la lista de amantes que la mitología popular le atribuye al comandante requeriría un tomo de la guía telefónica.

Hombre de corazón abierto y dotes poéticas, deja una falda alborotada en cada país que visita.

Alicia Castro, la madura aeromoza argentina, diputada y dirigente del sindicato de aeronavegantes, de abultada cabellera rubia, piernas largas y labios rojo furioso, no pierde ocasión para declarar el amor incondicional, apasionado y combatiente que siente por su líder, quien cada vez que la encuentra la convierte en una reina.
Sobre todo cuando se reúnen en la suite presidencial del hotel más caro de Buenos Aires o él la invita a darse una vueltita por Venezuela en el avión bolivariano estilo saudí, para "interiorizarse de la revolución y del Movimiento de la Quinta República". La sindicalista chavista de las pampas, contagiada del estilo de su jefe, parlotea sobre la relación que los une de manera enigmática: "Mi romance es con la revolución, no debemos frivolizar esta relación de dos años que tengo con Hugo Chávez", mientras posa con aire sugestivo, minifalda roja y una fotografía del comandante en sus manos.

Mientras Hugo Chávez se declara socialista, expropia tierras privadas, proclama la revolución armada contra el capitalismo globalizador y sus fanáticos seguidores retozan y reviven añejas ilusiones setenteras, el hombre, su abundante y colorinche familia y una caterva extensa de amigos y lacayos viven como césares en una tierra miserable.

Cuando Hugo Rafael Chávez Frías era un niño, se escapaba de los explosivos enojos de su madre Elena -hoy primera dama del estado de Barinas, donde su padre Hugo es el gobernador- y corría a esconderse en el escaparate de la casa de su abuela. Y ahí se quedaba, acurrucado, muerto de miedo, esperando que la mujer se cansara de gritar y se fuera. El trauma le duró tantos años, a tal punto que algunos atribuyen sus cíclicas depresiones de hoy a aquellas palizas que su madre le propinaba y lo paralizaban de
pánico.

El analista político Alberto Garrido es quizá la persona que más conoce de Chávez. Él fue quien denominó a esta reacción madre-hijo presidente "el síndrome del escaparate". Cuando el  comandante se enfrenta con un momento de tensión o de dificultad, desaparece de todas partes, sin que ninguno de sus asesores o familiares sepa dónde anda escondido. Y pareciera que esto ocurre más a menudo de lo que la gente imagina.

En 1998, antes de asumir el poder, Chávez conoció a una blonda y curvilínea locutora de Barquisimeto con la que, luego de unos meses de noviazgo, se casó. Ella confesaría después en una revista que la noche de la primera cita, hicieron el amor locamente en la cabina de un auto. Con Marisabel Rodríguez vivió una historia tumultuosa hasta hace poco tiempo, cuando la mujer se alejó del hogar en medio de rumores de maltratos morales y físicos. Sin embargo, mientras fungió como primera dama de la revolución bolivariana, Marisabel -que con Chávez tuvo una niña a la que bautizaron Rosinés- aprovechó al máximo los beneficios del cargo de su marido. Casi inmediatamente después de instalarse en La Casona (la dacha caribeña) se le vio con costosos trajes de seda de Escada, carteras Vuitton y relojes Cartier... Imbuida del espíritu libertario y dadivoso de su marido, utilizó uno de los aviones de la flota oficial para pasar sus  vacaciones en Orlando y la nave tuvo que regresar a buscar el biberón de la niña, que habían  olvidado. Sin embargo, la inestabilidad emocional de la mujer según todos los consultados- llevó al fracaso al matrimonio.

Marisabel dice que los celos por las escapadas y desapariciones abruptas de su marido, durante varios días, y el odio del entorno fueron los causantes del final. El fuerte temperamento de la mujer chocaba con la personalidad de Chávez y en las cada vez más frecuentes peleas, muchos escucharon que volaban platos y jarrones...Edmundo Chirinos, quien la atendía, asegura que la primera dama tuvo varios intentos de suicidio porque el fanático entorno chavista conspiraba día y noche para sacarla del medio.

Desde José Vicente Rangel, el mediocre obsecuente ex periodista devenido vicepresidente y fanático de las cirugías estéticas (su rostro puede dar fe), al igual que los custodios presidenciales y los miembros de la Inteligencia, odiaban a Marisabel día y noche.

Más allá de los complicados enredos sentimentales y familiares, Hugo Chávez sigue su vida como si nada. El centauro mayor de Sabaneta, eternizado en el poder, confía en su buena fortuna y en los sortilegios de los brujos...Tan jocoso trasgresor, que cuando visitó al emperador de Japón, Hirohito, quien se sabe que no se puede tocar ni mirar a los ojos y a pesar de las recomendaciones del personal de protocolo, apenas lo vio y saltó sobre el aristócrata, a quien abrazó y palmeó la espalda ante el estupor de los acompañantes. Lo mismo sucedió con la reina de Inglaterra, que agarró de un brazo y se la llevó a caminar. A la reina Sofía de España trató de besarla y, cuando visitó Rusia, hizo al presidente Putin una demostración de un salto de karate.

Tutea a cualquiera, no importa quién está enfrente, y al mismo Papa le colocó la mano en el hombro como si fuera su viejo compinche...El aspecto físico y las innovaciones en la vestimenta de Chávez llaman la atención de los columnistas de sociales de los diarios nacionales.

Roland Carreño, el periodista estrella de la sección de eventos del diario El Nacional, de Caracas, afirma: "En lo que hace al vestuario, el comandante mantiene, como en todo, un doble discurso...Cuando visita las barriadas populares viste ropa deportiva, que más lo hace parecer un entrenador cubano de boxeo que un jefe de Estado. Pero cuando está lejos de la plebe, se convierte en un hombre de ternos de gabardina de 1.000 dólares, camisas de algodón italiano o piqué con monograma bordado en los puños o en uno de los laterales, yuntas de plata, bolígrafos Mont Blanc, relojes Cartier, sus preferidos, o Bulgari, que son adquiridos en Francia o en las joyerías Gerais o Daoro, las más caras de Caracas".

Hugo Chávez Frías compra sus trajes de 800 dólares a Clement, una de las sastrerías más prestigiosas de Venezuela, donde se visten los empresarios más ricos, y para disimular los  rumores sobre sus adquisiciones, en uno de sus programas de televisión confesó con todo desparpajo y cara de enojado que había entrado a su clóset y descubrió... ¡100 trajes! "¿Quién necesita 100 trajes aquí? Inmediatamente mandé botarlos... ", exclamó frente a las cámaras, haciendo alardes de humildad y recordando sus años de pobreza, allá en Barinas, con su abuela Rosa Inés.


Sin embargo, el último viaje del comandante de la revolución bolivariana a Europa, que duró cinco días, a mediados de octubre, le costó al  Estado venezolano un millón de dólares. Hugo Chávez se alojó en el hotel Bristol en una suite de 5.000 dólares la noche y viajó con un séquito de 35 personas y junto a su hija mayor Rosa  Virginia, una especie de Zulemita Menem o Keiko Fujimori a la venezolana. La numerosa familia presidencial tampoco la pasa mal. Por lo menos,  tienen su futuro, y el de sus descendientes, bien asegurado, que no es poca cosa en la empobrecida tierra caribeña.

El estado de Barinas les pertenece por completo, el mismo llano donde el comandante  correteaba descalzo con los dulces que hacía la abuela Rosinés para cubrir las necesidades...Y la malvada mamá Elena, la que lo encerraba en el aparador cuando el niño Hugo se portaba mal, hoy es una matrona vestida con trajes de marca visible y enjoyada, que conduce junto a su marido y sus hijos los destinos del lugar con mano dura y porte de reina madre.

Sin dudas, todo lo que oí y vi se parecía bastante a una travesía que ya había recorrido. 

¿Qué destino le espera al hombre que se atrevió a   juntar a Perón con el Che y a caminar entre Dios y el Diablo? La respuesta es una incógnita. De cualquier manera, Hugo Chávez Frías ya tiene su lugar en la historia. El tiempo se encargará de escribir su epitafio.

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* Olga Wornat es argentina, estudió historia, derecho y periodismo en la Universidad de La Plata. Vivió en la clandestinidad durantes los años de la dictadura militar en Argentina y ha sido corresponsal de varias revistas internacionales. Entre sus trabajos se encuentra la cobertura de la invasión estadounidense a Panamá, así como otros conflictos bélicos in situ.

Anteriormente, escribió Menem y Menem Bolocco, S.A, que estuvo en las listas de los libros más vendidos de Argentina. La colaboradora de la revista Gatopardo asistió esta semana al juzgado12 de la Corte Superior de Justicia de Ciudad de México, para hacerle frente a la demanda por daño moral que presentó en su contra Marta Sahagún de Fox. La primera dama tomó la decisión de llevarla a juicio, a raíz de la publicación que hizo la revista mexicana Proceso de un adelanto de Crónicas Malditas.

En el libro, Wornat se refiere a la petición que hiciera a la iglesia católica la esposa de Vicente Fox para que fuera anulado su primer matrimonio.

El volumen, que será presentado próximamente, es una compilación de crónicas y reportajes de la autora, que narran historias que recorren toda América Latina, desde las cartas secretas de Evita Perón, la caída de Augusto Pinochet, hasta un extraño paralelismo entre María Félix y Juan Domingo Perón.

El prologuista de Crónicas Malditas, Jorge Ramos Ávalos, dice que cuando Olga Wornat describe a un personaje, "no lo suelta hasta que queda reducido a sus huesitos".










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