JUAN BARRETO: El insolente Alcalde Metropolitano

Por Venezuela Real - 25 de Agosto, 2006, 16:00, Categoría: Política Nacional

Henrique Lander A., hijo
23 de Agosto de 2006

Jamás, a todo lo largo y ancho de la lamentable historia política de este país, los venezolanos habíamos sido insultados, vejados y humillados, como lo fuimos el 22 de Julio de 2006 por el llamado Alcalde Mayor, Juan Barreto, desde el Teatro Teresa Carreño, con motivo de la instalación del Consejo Metropolitano de Planificación de Políticas  Públicas.

Con el apoyo del Partido de gobierno MVR y de emblemáticas figuras del alto gobierno de la llamada revolución bolivariana, el mal llamado ‘Doctor Barreto’ despotricó a sus anchas en contra de la Venezuela decente.   Personaje insolente, amoral, grosero, hipócrita, cínico, descarado e irrespetuoso para con la nación entera, con aquella apología al odio y desprecio revolucionarios recogida por las cámaras y micrófonos de los medios de comunicación social, Barreto demostró que es un enfermo mental terminal afecto a los dogmas de la revolución Cubana y en especial, a los del asesino Che Guevara, demostrando además que, la tan mentada confrontación violenta en nuestro país entre sectores de la sociedad visceralmente opuestos entre sí de la cual tanto se ha hablado y especulado, es inevitable si es que hemos sacudirnos esta pesadilla.

Pero más allá de la bien planificada incontinencia verbal del burgomaestre y la perdida de control y de respeto para con Venezuela y el mundo, la noche del 22 de Julio, conciente a plenitud de que su revolucionaria ineficiencia como administrador público y su estrategia castro comunista no cala en el pueblo que una vez apoyó masivamente al Teniente Coronel golpista, Juan Barreto en el Teresa Carreño dio la más clara demostración de su incapacidad e impudicia administrativas al frente de aquella maltratada Alcaldía, aplicando una irracional estrategia - esta vez Maoísta o sería Castrista - en momentos en que, paradójicamente, el oficialismo castro-chavista, inmerso en la campaña electoral que ahora desesperadamente profundiza a cualquier costo para el país, busca emblemáticos pero inexistentes elementos de cualquier naturaleza que le apuntalen y le ayuden a revertir la vertiginosa perdida de imagen, prestigio, honorabilidad y credibilidad del ciudadano Presidente después de casi ocho años de atropellos y desafueros de todo orden que les han servido a los impulsores y ejecutores del proyecto revolucionario como ‘plan maestro’ para  la desarticulación social, política y económica de Venezuela. 

Con sus complejos, desviaciones y resentimientos sociales, políticos y de personalidad, lejos de sumarle votos al candidato oficial Hugo Chávez - lo cual Venezuela entera aplaude silenciosamente por ahora - Juan Barreto enseñó la sucia cara de la revolución bolivariana pro comunista, anunciando en forma inequívoca el rojo y muy sangriento futuro para la Venezuela trabajadora y por demás decente si el proyecto chavista se llegase a consolidar.  Pero, como suele suceder en este mundo, una cosa piensa el burro y otra el que lo ensilla. 

Barreto con su escandalosa arremetida en contra los Alcaldes López, Capriles y la clase media en general, ha reafirmado ante la Nación entera y ante el mundo exterior, la verdadera y más putrefacta estructura del régimen chavísta y su proyecto político,  restándole un significativo porcentaje de apoyo y sintonía de parte de  muy importantes segmentos de la sociedad civil a una gestión oficial ya de por sí ineficiente, fraudulenta, excluyente y corrupta, como jamás se había visto antes en Venezuela.  En consecuencia, la campaña electoral oficialista y por la sucia boca de este personaje, se perfila como una ofensiva saturada de muy peligrosas confrontaciones entre la sociedad civil democrática y las huestes armadas al servicio de un oficialismo agresivo y  depredador cuyo mas visible logro ha sido la división de la familia venezolana, los flagrantes casos de traición a la Patria a través de la entrega de nuestros recursos y soberanía a la dictadura cubana y sus más sanguinarios agentes, y todo ello en medio de la corrupción, la malversación, la prevaricación, el peculado y demás estigmas que han degradado y atrofiado a niveles jamás vistos la gestión gubernamental de un Presidente constitucional venezolano - Hugo Chávez Frías.

Las insolentes agresiones incluso de carácter físico a los Alcaldes de Chacao y Baruta, Leopoldo López y Henrique Capriles, a la clase media como tal y el tácito desconocimiento de la Propiedad Privada como una de las tantas garantías constitucionales ignoradas por el régimen chavista,  pasaran a las páginas de la historia política venezolana como la más vulgares, soeces e insolentes afrentas pronunciadas frente a toda la Nación por un alto funcionario de gobierno quien juró servir a todos los ciudadanos asentados dentro de su jurisdicción, sin distingo de clases, color de piel, estatus económico, político o social, y todo ello,  en un acto oficial groseramente prostituido por él, cuyo propósito suponía ser la planificación seria y responsable de políticas públicas que la región capital reclama como urgentes, proyectos que en semejante ambiente contaminado por la presencia y activismo de seguidores a destajo del oficialismo chavista, se quedaron en las carpetas y sobre las mesas de los Alcaldes que habrían de presentarlas a la consideración de aquel Consejo de notables de la administración publica metropolitana .
 
Los ataques y agresiones a los derechos constitucionales vigentes de los venezolanos a través de las reiteradas amenazas de expropiación de inmuebles urbanos y ahora hasta de los campos de Golf del Lagunita Country Club, es una clara demostración del grado de prostitución moral y administrativa a que ha llegado el indeseable Alcalde Barreto y sus adláteres, conformando un cuadro clínico de fraude ideológico el cual ha hecho metástasis dentro de una mente enferma por el letal virus de la utopía socialista, potenciada a través de las armas de la República y sus pandillas paramilitares, así como por la amoralidad conceptual insuflada desde los mas altos estratos  del régimen, todo lo cual estimula la indecencia incluso cultural de un hombre sin calificaciones de ningún tipo para la delicada y exigente función que ejerce.  Pero estemos claros: Todo esto es producto de la degeneración mental de mas de veinte años de conspiración castro comunista en el seno de fundamentales instituciones de la República tales como la Fuerza Armada, la UCV y emblemáticas dependencias gubernamentales venezolanas tradicionalmente atrofiadas por la corrupción y la perniciosa inversión de valores, incluyendo importantes segmentos de los partidos políticos del llamado ‘estatus’, autistas de primera fila en la tragedia que amenazaba a Venezuela.  

La Alcaldía Mayor bajo el control de Juan Barreto no cuenta ni ha contado jamás, con los elementos y las condiciones necesarias para hacer realidad aquella ridícula amenaza de expropiación de los terrenos de un club social el cual, junto con otros de igual categoría y propósito, resultan unas inaceptables piedras en los zapatos del hipócrita oficialismo castro comunista y su absurdo proyecto político económico ‘Socialismo Siglo XXI’ .  Barreto ni siquiera cuenta con el consenso político y militar para con el aeropuerto de La Carlota, referencia dirigida a los recogelatas que lo aupaban en la galería de la Sala Ríos Reina.  No obstante, semejante estupidez político-administrativa de Juan Barreto, debe ser interpretada como una declaración de guerra frontal a la sociedad civil con fines electoreros, pero al expresarla dentro de los soeces términos en que lo hizo en el Teresa Carreño, Juan Barreto convierte aquella diatriba en una declaración oficial de guerra; de una ya anunciada confrontación ‘asimétrica’ entre aquella sociedad civil asediada durante los últimos ocho años y el gobierno revolucionario, no pudiéndose anticipar el alcance, la duración y las consecuencias de un sangriento conflicto como el que durante esos ocho años ha estado preparando el gobierno de Hugo Chávez Frías con la asesoría del G2 cubano en calidad de ‘herramienta de último recurso’ para la consolidación de su proyecto continental por vía de las armas.

Hoy, a mas de cuarenta y ocho horas de aquella grotesca intervención de Barreto en la Sala Ríos Reina del Teresas Carreño, el partido de gobierno, MVR, el Ministro William Lara, el Defensor del Pueblo y la Fiscalía General de la República, haciendo gala del cinismo e hipocresía que los caracteriza, no encuentran nada censurable en la escatológica deposición de Juan Barreto en el Teresa Carreño, atribuyéndola a algo así como simples y muy normales incidentes propios de la campaña electoral en curso, y colocando la responsabilidad de semejante escándalo, en los terrenos de los Alcaldes López y Capriles, afirmando que estos salieron del Teresa Carreño por la puerta de atrás, mientras el Burgomaestre salió por la del frente. 

Hoy no cabe la menor duda para quienes, teniendo ojos quieran ver que, AHORA VENEZUELA ES DE CHOROS.





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