26 millones

Por Venezuela Real - 31 de Agosto, 2006, 10:22, Categoría: Política Nacional

Diego Bautista Urbaneja
El Universal
31 de Agosto de 2006

CON EL LEMA de que no son diez sino veintiséis los millones de venezolanos que importan, Manuel Rosales ha colocado el nivel de su campaña en un plano superior a aquel en que la colocó Chávez.

Ese mensaje marca toda una línea divisoria entre dos concepciones de la política. Aquí no se trata de meterle nada a nadie por el buche, ni por ninguna otra parte. Los "diez millones por el buche" de Hugo Chávez y el "estalinismo por otro lado" de Juan Barreto están en la misma línea, son de la misma familia, pertenecen a la misma concepción de las cosas. La idea de que unos venezolanos han de estar encima de otros, que unos venezolanos han de humillar y aplastar a los otros. "La lista" de Tascón así como la Maisanta, son la expresión burocrática, oficial, de esa mis ma idea.

DE PRIMERA Y DE SEGUNDA. Una de las principales bases del respaldo que Chávez ha tenido en sectores populares es el sentimiento que en ellos produjo de que ahora ellos estaban primero. Ellos, los relegados y los olvidados de los últimos dos o tres lustros del siglo anterior, estaban ahora en la primera fila de la atención presidencial y gubernamental. En el plano simbólico, retórico y emocional, estaban primero que el rico y que el blanco. Eso fue sentido por muchos como una verdad, independientemente de que las políticas en que tal cosa se expresaba fueran, desde el punto de vista de quienes saben de esas cosas, precarias, insostenibles, populistas, superficiales, paños calientes.

En el fondo, el gran temor de la vuelta al pasado del que a veces se habla, lo que significa para muchos es la vuelta a la época en que ellos se sintieron relegados, olvidados, venezolanos de segunda, como tanto se dice. A su modo, el actual régimen es en tal sentido una forma más de esa política del pasado. De nuevo tenemos unos venezolanos supuestamente de primera, los que están con "el proceso", y unos venezolanos de segunda, los que firmaron, los que no se ponen la franela roja, los que se oponen, venezolanos acosados, sometidos a la incertidumbre y la zozobra. Los de primera, son los supuestos diez millones que se van a meter en el buche de los de segunda. (Dejo de lado por el momento el hecho de que los de primera y por eso el "supuestamente" sean, al igual que los de segunda, víctimas de los males generales de la sociedad y de la incapacidad gubernamental: pobreza, inseguridad, desempleo, caos institucional, falta de vivienda, ruina de la infraestructura, corrupción... En tal sentido aquí no hay sino venezolanos de segunda, o de tercera o de cuarta, excepto la cremita esa que constituye lo que algún sociólogo amigo ha llamado venenosamente la high society chavista).

TODOS DE PRIMERA. Cuando Rosales dice que son veintiséis los millones está diciendo que se acabaron los venezolanos de segunda. Que aquí no hay vuelta a ese pasado en el que habían venezolanos de primera y de segunda, sea en la versión del puntofijismo tardío, sea en su reciente versión chavista. La frase de los veintiséis millones señala que para el nuevo gobierno de Rosales, en la intención gubernamental no podrán haber sino venezolanos de primera, todos en primera fila. No hay lugar a discriminaciones en la Venezuela de hoy, porque todos sufren por igual los males que en estos años no han hecho sino agravarse, todos serán por igual víctimas de lo que los venezolanos podemos perder si Sabaneitor continúa seis años más en el poder, y todos serán beneficiarios de lo que se haga para sacar el país del barranco en el que está.

SEA CUAL SEA LA FRANELA. No sé cuanta gente de la que en otros momentos ha respaldado a Chávez sigue pensando que ellos son los nuevos venezolanos de primera. Que se volteó la tortilla y que ellos quedaron esta vez arriba. Todo indica que ese número es cada vez menor. Pero el temor de que vuelvan los tiempos en que ellos eran muy poco puede estar ahí, subyacente en unos cuantos, como última reserva emocional al cual el oficialismo pueda recurrir.

De allí que disolver ese temor y las ideas que hacia ello se dirijan hayan de ser un permanente telón de fondo de cuanto Rosales plantee como soluciones concretas a los problemas de la gente. Por eso, dentro de su sencillez y brevedad, es tan certera la idea de los veintiséis millones. La oferta programática para solucionar los problemas del desempleo, de la inseguridad, de los servicios, etcétera cobra sentido democrático y futurista sobre ese telón de fondo, tan sencillo y tan crucial. Que lo que se va a hacer se va hacer para y con los veintiséis millones, todos de primera, sea cual sea el color de la franela que se hayan puesto o se sigan poniendo.

dbu@etheron.net
 





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