Consecuencias de una bonanza

Por Venezuela Real - 4 de Septiembre, 2006, 11:29, Categoría: Economía

Luis Pedro España N.
El Nacional
02 de Septiembre de 2006

¿Cómo se explica que con tanto ingreso petrolero recibido en los últimos tres años, los niveles de pobreza sean similares a los de 1999? Esta es la pregunta que se hace todo observador externo que viene a explorar la situación social venezolana. Si lo anterior es difícil de comprender, imagínense lo que será explicar que en estos años de gobierno revolucionario, la desigualdad ha aumentado.

Los voceros de las cifras oficiales sólo muestran la parte de las cifras que les conviene. Cuando en 2004 los números mostraban el descalabro que sufrió el ingreso familiar entre 2002 y 2003, el Gobierno buscaba cifras distintas al ingreso para mostrar "la recuperación" de la situación. Criticando como neoliberal las estadísticas de ingreso desempolvaron el Índice de Bienestar Social. Hoy, cuando el boom de ingreso hace que las estadísticas de pobreza basadas en la línea de pobreza le sonríe al Gobierno, esa metodología dejó de ser neoliberal y enemiga del régimen para pasar ha ser restregada en la cara de cualquier criticón. Las variables estructurales del IBS se dejaron a un lado, porque hoy estamos igual que ayer en eso de superar la pobreza.

Como decíamos en el artículo pasado, estamos ante un crecimiento de ingreso, pero no de la producción. Las familias pueden hoy disponer de un poco más de ingreso real del que tenían en 2003, pero el descalabro de la economía nacional ha hecho que la inversión privada, nacional y extranjera, desaparezca.

Sin inversión no hay empleo y sin empleo lo que hay es pobreza. Las causas estructurales de la pobreza en el país están intactas. No hay oportunidades de empleo bueno, bien remunerado y con derechos laborales, y no hay porque no hay inversión. Pero tampoco hay condiciones para que los venezolanos de bajos recursos puedan acceder a los pocos buenos empleos que existen en el país. Todo el sistema de prestación de servicios sociales son tan escasos y malos como en el pasado, y no es verdad que las misiones vayan a ser la diferencia.

Como en Venezuela el ingreso nacional tiene dos componentes, el petrolero y el no petrolero, lo que ha mejorado el ingreso de las familias es el imputable al petróleo y sus mecanismos de distribución. Esto último nos lleva al tema de la distribución del ingreso y la desigualdad. La nueva desigualdad que aparece en Venezuela.

Las últimas contabilizaciones que tiene el Instituto de Investigaciones Económicas de la UCAB muestran que la distribución de ingreso ha empeorado en los últimos tres años. No mucho, porque la estructura distributiva no cambia de la noche a la mañana, pero ciertamente llama la atención que los estratos para los cuales ha mejorado es para 30% de la población de mayores ingresos en el país. Por mucho discurso populista que se tenga, la política económica y social del Gobierno no ha logrado favorecer en mayor medida a los más pobres. Han mejorado los ingresos de todos los estratos pero en especial el de aquellos que pertenecen a la economía formal, a 30% de mayores ingresos, a 30% del país que estructuralmente no es pobre.

No es cierto que con las misiones se estén "boleando" los sectores populares. En promedio sólo 9% del ingreso de las familias proviene de las transferencias y a lo sumo, estimamos, que eso puede llegar a 12% en los sectores pobres. El boom de ingresos que experimenta el país se vive en el barrio no por el Gobierno, sino por el mercado. Hay más trabajo, pero el barrio es poco productivo. La economía demanda más bienes y servicios y los trabajadores de media y baja calificación están insertos por medio del trabajo informal y cuenta propia. De allí la mejora. Pero ha sido la economía formal la que más se ha favorecido. Sin programas que permitan incrementar el nivel de productividad de los pobres, la demanda seguirá siendo atendida por aquellos que ya son productivos, es decir, quienes no son pobres.

No sólo son los mecanismos de mercado los que han incrementado la desigualdad producto de la ausencia de políticas sociales progresistas, sino que las propias políticas sociales contribuyen a que la desigualdad aumente. La política de aumento sostenido y compulsivo del salario mínimo es una política que favorece a la burguesía del barrio, no a los pobres. Las misiones y su mecanismo populista de selección hacen que sean los más informados y capacitados del barrio los que se meten en la puja por las misiones y sus becas. Por este camino el despilfarro de la bonanza será al menos igual a como se despilfarró la del pasado. Pero que Dios nos libre de una recesión en los precios, no habrá democracia que pueda con el fin de la bonanza.






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Septiembre 2006  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog