Cuba, Irán y nosotros

Por Venezuela Real - 19 de Septiembre, 2006, 12:02, Categoría: Política Internacional

Editorial
El Nacional - A/6
19 de Septiembre de 2006

Al Gobierno venezolano no le queda otro remedio que pactar alianzas con países como Irán y, desde luego, respaldar su programa nuclear como si nosotros, que somos un pueblo de vocación demo crática, tuvieramos algo que ver con ese régimen represivo y despótico. El actual régimen iraní, conformado por una cáfila de líderes religiosos, no busca otra cosa que entronizar las prácticas discriminatorias más absurdas y dolorosas, en contra de las mujeres y de los hombres de pensamiento progresista. Lo que existe allá en este momento no es una nación unida sino profundamente desgarrada por sus contradicciones internas, sus aspiraciones de libertad y su búsqueda de la modernidad.

Sólo de esa forma nos explicamos el por qué de este acerca miento de Irán con Venezuela, o mejor decir, del presidente Mahmoud Ahmadinejad con Hugo Chávez, quien no hace poco se paseaba por las calles de Bagdad con Saddam Hussein, en un automóvil conducido por el ex dictador iraquí, como consta en una famosa foto trasmitida por las agencias internacionales. De seguro que en ese paseo tan íntimo hubo de surgir el problema del gobierno iraní, su grupote de religiosos y el peligro que ello significaba para los regímenes de origen militar que Saddam representaba en el Medio Oriente, junto a Siria y Egipto.

Lo que estaba en juego en ese momento no sólo conmovía a Irak, sino al resto del mundo árabe que estaba jaqueado por los movimientos insurreccionales internos de orientación islámica fundamentalista. De alguna manera, lo que se arriesgaba era la capacidad de modernizar las instituciones en los países del Medio Oriente y no de arcaizarlos según los deseos de los santones iraníes. Hoy, a despecho de la revolución bolivariana, lo que se apoya es un regreso a la intemperancia y a la rigidez religiosa que somete a la población, y en especial a las mujeres, a una cínica postración de sus derechos más elementales.

Venezuela debería en este momento, más bien, apoyar las corrientes progresistas que se mueven y luchan al interior del régimen iraní. Son innumerables los movimientos democráticos de ese país que están representados y hacen vida política en Europa, porque hoy están proscritos en Irán, y que son profundamente antiimperialistas, revolucionarios y anti-globali zación. ¿Por qué Chávez se une a estas voces retrógradas, a este modelo arcaico, a este guiñol de santones prepotentes que sólo significan sufrimientos y prohibiciones para este pueblo tan hermoso y batallador?

Años atrás, cuando nuestra diplomacia obedecía a los prin cipios y representaba una esperanza democrática, el gobierno venezolano se acercó al primer ministro nacionalista Mohamed Mossadeg, e impulsó la formación de la OPEP, gracias a Pérez Alfonzo, pero ahora nos unimos a un régimen perverso, el del presidente Mahmoud Ahmadinejad, condenado por sus prácticas políticas represivas y por la negación de los derechos de la mujer. Valga decir, a un proyecto de opresión que ni siquiera es capaz de atender a su mercado interno de energía: hoy Irán es, por vergüenza, un gran importador de gasolina. Ese es el nuevo aliado.

Nuestro apoyo al desarrollo de la energía nuclear "con fines pacíficos" no es más que una Radio Rochela, porque en este momento el verdadero sentido de una alianza en el campo de la energía sigue pasando por el petróleo. ¿Acaso no hemos proclamado que constituimos la principal reserva de hidrocarburos del mundo occidental y América? ¿Eso no significa muchos años por delante en el control del mercado, y de la posibilidad de construir una política fuerte y desafiante ante las grandes compañías transnacionales?

Hoy embargamos apresuradamente nuestra capacidad de liderar un amplio movimiento mundial que, como es lógico, puede controlar las perversidades del mercado petrolero y reeducarlas en función de una prosperidad general de los pueblos del tercer mundo. Pero eso nada tiene que ver con las veleidades de Fidel Castro y su intención de convertir a Chávez en el alfil antiimperialista en su tablero de ajedrez en La Habana, algo que obliga a Venezuela a pactar indistintamente con cuanto autócrata o dictador de mala muerte exista en el mundo. Estamos vendiendo el orgullo y la moral de nuestro país, que ya es bastante.

El presidente Ahmadinejad fue recibido ayer por Chávez con un abrazo en la escalinata de su avión, y ahí mismo le dijo: "Dos revoluciones se dan la mano". Como si fuera poco recordó a sus oyentes que éste era "un insigne líder de un pueblo heroico y líder de una revolución hermana". Alá nos proteja.






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Septiembre 2006  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog