YA NO ES POSIBLE CALLAR : CHÁVEZ NO DEBE SEGUIR GOBERNANDO VENEZUELA

Por Venezuela Real - 16 de Octubre, 2006, 10:50, Categoría: Electorales

"VOLUNTARIOS EN FRANCIA POR MANUEL ROSALES"
Internet
Octubre 2006


Nadie debería entrometerse en las decisiones soberanas de un país, así reza un lugar común de política internacional. Pero en ocasiones opinar sobre el destino de una nación es una responsabilidad política, intelectual y ética.  En condiciones ordinarias, las personas que suscribimos este escrito no habríamos tomado posición sobre las elecciones del 3 de diciembre de 2006, en la cual el Sr. Hugo Chávez aspira a la reelección, pero los signos de su gestión, las tendencias que predominan en su acción de gobierno y muchas de sus posturas internacionales nos impiden callar.

No basta que un gobernante sea electo, debe gobernar democráticamente

Hugo Chávez fue electo en 1998 y ratificado en el año 2000 por 6 años. Igualmente la revocación de su mandato fue negada en el referéndum de 2004, aunque quedaron fuertes dudas sobre su validez. En medio de la duda, el actual presidente dominó ampliamente las elecciones de gobernadores y alcaldes el mismo año 2004 y obtuvo todos los puestos de la Asamblea Nacional en la elección de diciembre de 2005 cuando la oposición se retiró de la elección, lo cual condujo a una abstención de 75%.

El Sr. Chávez arguye, pues, tener la razón electoral. Pero a partir de su primera elección aplicó un desbordado ventajismo en el uso de los recursos públicos para sus campañas, al tiempo que manipulaba a su antojo el organismo electoral. El ventajismo no sería una razón absoluta para condenar a su régimen pues gobiernos anteriores también incurrieron en excesos, aunque jamás con la exageración y el desenfado del régimen actual. Lo que sí dice de la textura de sus convicciones democráticas es la persecución sistemática de sus adversarios, entre los cuales el propio Chávez decidió incluir –aparte de los partidos políticos, sus adversarios naturales– a sindicatos, medios de comunicación y periodistas, la iglesia, gerentes y trabajadores de la empresa petrolera, empresarios, en fin a todo aquel que discrepe con la orientación del régimen. Los medios utilizados son harto conocidos: la criminalización de la opinión bajo una ley mordaza, el uso de la justicia ordinaria para acorralar a sus adversarios, llámense políticos, periodistas, sindicalistas u oficiales de la fuerza armada que disienten del régimen, el uso de grupos armados (los “camisas rojas”) para sabotear a la oposición.
Como postre del menú está la retaliación contra los firmantes a favor de la realización del referéndum revocatorio. En la mejor tradición McCartista el gobierno ha utilizado la famosa “Lista Maisanta” para expulsar o impedir el reclutamiento de miles de opositores en organismos públicos, o para negarse a que contraten con el estado, a pesar de que ese derecho está consagrado en la constitución. Bajo Chávez la democracia venezolana no es ni una sombra de lo que fue.

La confrontación y el control total como sistema

Hay quienes defienden a Chávez como resultado de la incomprensión, el saboteo e incluso golpes de estado contra su gobierno. Hay que reconocer que en la lucha contra los desmanes de Chávez hubo un golpe de estado en medio de la confusión de los eventos de abril de 2002 y posteriormente la huelga petrolera contribuyó a dos años de desempeño económico terrible. De modo que tampoco puede la oposición aludir ingenuidad frente a esos hechos. Pero es que el régimen de Chávez se ha constituido bajo el signo de la confrontación y todos los momentos álgidos han sido producto de la estrategia del gobierno por extremarla.

Para Chávez sus adversarios internos no son tales sino enemigos a destruir. Es el mismo lenguaje intransigente del Sr. Ahmadinejad cuando habla, antes y después del drama del Líbano, de destruir a Israel; o el del Sr. Bush del “eje del mal”, o cuando quiso dividir al mundo entre los que están a favor o en contra de los EEUU. Siguiendo a Carl Schmitt, la retórica y la acción del régimen venezolano siguen una lógica en la cual la política sólo tiene sentido cuando se ha definido un enemigo a destruir. Y esa lógica ha dominado el espíritu y la acción del Sr. Chávez desde que llegó al poder. En Europa todos recordamos los cataclismos a que condujo esta lógica entre las dos guerras mundiales.

El afán por confrontar complementa la obsesión por controlar todo. El poder, para quien cree que puede cambiar la civilización de un plumazo, lo es todo. Por ello en Venezuela todos los poderes permanecen bajo el guante de hierro del presidente, quien los usa de manera indiscriminada y exclusiva: el ejército, la empresa petrolera, la Asamblea Nacional, los gobiernos regionales y locales, los organismos de administración de justicia, una red creciente de medios de comunicación financiados por el gobierno y hasta los organismos tributarios. Tenerlo todo en sus manos es esencial para avanzar su revolución. Y como buen revolucionario, la toma del poder no tiene vuelta atrás. Lo cual conlleva a que una regla de oro de la democracia como es la alternabilidad esté amenazada de muerte. Testigo de ello son las recientes amenazas de cambiar la constitución para instaurar su reelección permanente.
Estas tendencias son un paso más en el proceso de pulverizar la política como medio para resolver los asuntos cruciales de la nación, lo que supone la condena ex ante del adversario como moralmente incompetente. Los insultos a Bush en la asamblea de la ONU son equivalentes a los insultos a sus adversarios en Venezuela, o a los mandatarios de Perú o México. Insultar al adversario evita argumentar pues simplemente se lo descalifica. Con enemigos así no resta sino el aniquilamiento. Huelga decir que los harapos que le quedan a la democracia venezolana se encuentran totalmente comprometidos frente a esta ofensiva autoritaria.

¿Dónde quedó la revolución social?

Un número no despreciable de intelectuales públicos o artistas en Europa y EEUU han manifestado su apoyo al Sr. Chávez con base en dos argumentos principales. Primero, que se opone de manera virulenta a la política internacional del actual gobierno norteamericano. El segundo, que al atacar la pobreza muestra que tiene el corazón en el lado correcto. Respecto a lo primero no hay que ser un genio para oponerse a la locura que ha caracterizado el dominio neo-conservador en la cúpula del poder estadounidense. Muchos de sus antiguos aliados y una proporción creciente del propio electorado de ese país rechazan una política absurda que ha querido resolver a punta de guerra los complejos dilemas del siglo XXI. Pero de allí a apoyar a cualquier pichón de tirano porque se opone a Bush revela una ingenuidad digna de mejor causa: ingenuidad que perversamente imita aquella lógica según la cual los EE.UU han justificado su apoyo a numerosos déspotas con quienes han compartido enemigos e intereses.

Lo segundo es más complejo. La revolución bolivariana nació criticando la pobreza, imperdonable en un país con las riquezas naturales de Venezuela. ¿Cuál es hoy el panorama, a casi una década de gobierno chavista? Quienes visitan Venezuela en la era Chávez dan fe que lo que más crece es la economía informal, aun bajo las altas tasas de crecimiento de los últimos dos años. Es cierto que entre 2002 y 2004 su gobierno puso en marcha las misiones, programas sociales que han atendido problemas agudos como la atención médica primaria o el alto costo de la vida, cuyo impacto se estima en 40 o 50% de los sectores más pobres. Naturalmente saludamos ese esfuerzo, pero no es la primera vez que en Venezuela se practican subsidios.

Sin embargo, ¿por qué a 8 años del gobierno bolivariano persiste, e incluso ha empeorado, la pobreza en Venezuela? De 1999 a 2005 el ingreso por persona nunca ha sobrepasado los niveles de 1998, a pesar de que los precios del petróleo se han multiplicado casi por 10. De igual modo, el desempleo entre 1999 y 2005 ha sido mayor que en el período 1995-1998. En 2005 el desempleo sufrió una reducción importante, pero todavía era mayor que los niveles alcanzados en el mismo período. De modo que no se ha revertido la tendencia a producir pobreza, aun con ingentes recursos petroleros.
No se justifica, pues, la confusión que induce la millonaria propaganda de Chávez, que conduce a no pocos intelectuales a un doble discurso que reclama derechos humanos en unos países y los rechaza en Venezuela.

¿Qué deja la experiencia de Chávez en Venezuela?

Lamentablemente nada constructivo, a menos que se piense que la guerra, el insulto como sucedáneo de la política, la democracia como espectáculo plebiscitario, el uso de los recursos petroleros para comprar votos internacionales o torcer la voluntad de naciones vecinas, el armamentismo, el antisemitismo, el apoyo incondicional a los regímenes de Cuba, Irán, Siria, Belarús, Hizbollah en el Líbano, o la intervención descarada en los asuntos internos de países como Perú, Chile, México, Colombia y Bolivia representan un avance civilizatorio.

Por éstas razones manifestamos que el pueblo venezolano no merece seguir sometido al régimen del Sr. Chávez.
 
Leonardo Vivas, sociólogo
Vladimiro Mujica, científico
Carole Leal, historiadora
Juan Rafael Pulido, sociólogo
Gilles Graber, profesor
Humberto Morales, psiquiatra
Natacha Marquez, bibliotecaria
Carmela Garipoli, infografista
Lena Soffer, arquitecto
Raquel Chonchol, gerente cultural
Emilda Velasco, sociólogo
Carlos Poveda, artista
Arcely Morales, periodista
John García, politólogo
Francisco Meriño, ingeniero
Consuelo Iranzo, sociólogo





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Octubre 2006  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog