La observación internacional

Por Venezuela Real - 17 de Octubre, 2006, 18:43, Categoría: Electorales

Asdrúbal Aguiar
 El Universal
17 de Octubre de 2006

Las elecciones han de ser producto de la trasnparencia y respeto a las condiciones

La observación internacional de los procesos electorales es práctica establecida desde mediados de los años '50 en América Latina. Ha sido institucionalizada como mecanismo por la Carta Democrática Interamericana, reconocida en su valor normativo por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La Carta, dice como deben ser y realizarse las elecciones a objeto de que se cumpla con los estándares hemisféricos. Mas, lo primero que ha de tenerse presente es que las elecciones, cuando dejar de ser "periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo", no solo afectan a la democracia: la hacen ceder por ser elemento esencial - en su propia existencia.

Irritación

Quienes todavía se irritan con las observaciones, pues las consideran violatorias del principio de la No intervención, olvidan que la Carta Democrática Interamericana es de neta estirpe bolivariana.

La cláusula, a cuyo tenor quedan excluidos del seno de Las Américas los Estados que falten a sus obligaciones como repúblicas democráticas, consta en el célebre Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetuas adoptado por el Congreso Anfictiónico de Panamá, en 1826.

Pero si ello no basta, la Declaración y la Convención Americanas, que se expiden sobre los derechos humanos reconocidos en favor de todo individuo, sea cual fuere su nacionalidad o condición, establecen de modo preciso que la democracia y su ejercicio efectivo representan el punto de partida para cualquier evaluación de las violaciones a tales derechos por los Estados.

Y eso lo ha dicho hasta el cansancio la Corte de San José.

En todo caso, mal debe olvidarse que los responsables de organizar y llevar a cabo un acto comicial democrático son sus interesados, y los Estados de ofrecerles todas las garantías.

El observador como tal da cuenta, observa algo que ocurre fuera de él.

Nada más. Y tratándose de las elecciones, según los términos de la Carta, las misiones correspondientes han de constatar y luego informar a los demás miembros de la Organización de Estados Amaricanos (OEA) si acaso ellas fueron libres y también justas.

Para el Derecho interamericano, pues, no bastan las elecciones. Han de tener un efecto útil, producto de la transparencia y del respeto hacia sus condiciones.No basta votar.

Con equidad

Cada elector ha de hacerlo dentro de un contexto en donde los aspirantes al voto debaten sus alternativas en condiciones objetivas de equidad, sin ventajismos odiosos, y con las seguridades de que las preferencias finales no serán escamoteadas.

En el caso de Venezuela, que es nuestro caso, hay razones más que suficientes para no creer en los observadores internacionales.

Lo acontecido durante el Referéndum Revocatorio fue aleccionador.

Dejando de lado el manido tema del fraude, obra de los dueños del Consejo Nacional Electoral, lo cierto es que basta una ojeada a los distintos informes escritos entonces por el Secretario de la OEA, por el señor Jimmy Carter, y por el inefable emisario del presidente Lula da Silva, Walter Pecly Moreira, para constatar lo aberrante.

Cada uno ofrece una visión distinta sobre lo acontecido, y todos a uno le dieron la razón al Régimen.

No olvidar

No es de olvidar, por cierto, lo que como dato mostrara la parcialidad de uno de los entes comprometidos con la observación, el Centro Carter.

Palabras mas, palabras menos, su informe relativo a la auditoría que se hiciera del referéndum citado, reveló que la selección aleatoria de las máquinas y de las urnas de votación que servirían de muestra a tal fin, se hizo con el programa de computación venido de las manos inocentes de Jorge Rodríguez, Presidente del ente electoral.

Sea lo que fuere, lo que no ha de olvidarse es que el observador, lo repetimos, observa. Es parte del público en una obra que tiene sus actores, quienes al final serán o no aplaudidos por lo que hagan o dejen de hacer en el escenario. Así que, el destino de las elecciones de diciembre está en manos de los venezolanos y de nadie más.

De nuestra capacidad para arropar y no permitir los gazapos de ultima hora, dependerá que los aplausos de la democracia sean contundentes; tanto que, quienes fueron invitados para sabotear el acto o rechiflar a ciertos actores que no le agradan al anfitrión electoral, no tengan otra opción que permanecer en silencio, mudos.







TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Octubre 2006  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog