Centenario Hannah Arendt (III)

Por Venezuela Real - 24 de Octubre, 2006, 20:10, Categoría: Documentos/Audiovisuales

Nelson Rivera
El Nacional
20 de Octubre de 2006

Mucho más que propaganda, la tesis de que el gobierno y el pueblo son una misma e indiferenciada entidad constituye el núcleo de la más vertebrada estrategia política del totalitarismo: la instauración del terror. Incesante ha sido el empeño de los grandes criminales del siglo XX por incubar y establecer esa supuesta unidad. Proclamaba Stalin en 1934: "La Unión Soviética es invencible porque la fusión entre el Partido Comunista y el pueblo ya se ha consumado". Un año antes, ya instalado en el gobierno, argumentaba Hitler ante una aglomeración de masas en Berlín: "Ustedes y nosotros, el pueblo y el gobierno alemán son indivisibles y, por lo tanto, indestructibles".

Que el pueblo aparezca siempre como soporte de cada acción de gobierno y, todavía más, que sea desechada a priori la esperanza o el propósito de encontrar aunque sea una parte de ese pueblo que no esté dominado por el influjo del poder, en ello consiste la obertura, la pieza inaugural del terror. Hacer añicos la esperanza democrática, sumir a la sociedad en la patología del pesar inevitable: hacia ese lugar de lo imposible ciudadano empuja la prédica totalitaria. Su primera letra es siempre la misma: que la lucha en contra del poder establecido es inútil puesto que ella, antes de su inicio, está condenada al fracaso (porque nada "fuera" de la fusión entre pueblo y gobierno tiene sentido alguno).

Pero he aquí que, tal como lo ha desentrañado el empeño de comprensión de Hannah Arendt, algo mucho más pérfido late en esa tesis: se pretende aliviar de sus decisiones al poder totalitario, pero también distribuir la responsabilidad entre los muchos que conforman un pueblo. La lógica de trasfondo es la de incriminar masivamente: se quiere que no sea el grupo aniquilador y criminal quien cargue con las consecuencias de sus actuaciones, sino que sea toda la sociedad, es decir, cada uno y nadie.

La lógica con que se implanta la operación del contagio es paulatina. Arendt nos explica que las unidades de terror, en principio, permanecen separadas, de modo estricto, de las masas (los estudiosos de las revoluciones han insistido en un punto: en todas se produce una alianza entre radicales políticos y delincuentes con trayectoria, quienes encuentran en grupos de choque, células paramilitares o bandas armadas, un ámbito de reinvención y legitimación: el hampón limpia su prontuario y asocia su capacidad de matar a una causa; el extremista encuentra una pequeña sociedad en la que dar rienda suelta a su añejo odio, en la que desanudar su contenido resentimiento). A esta etapa se corresponde la del silencio u ocultamiento de la información comprometedora: los delitos y las muertes se convierten en secretos o en hechos irresolubles (los cuerpos policiales tienen una específica función en tiempos de dictadura: destruir las pruebas que delimiten y señalen al hampón pro régimen; hacer ilegible la escena del crimen; convertir en víctimas a los verdugos; lograr que el derecho a la denuncia sea pervertido hasta su punto de degradación).

Irreversible, llega el día donde el olor de la podredumbre comienza a escapar de sus contenedores. Es el momento en que los regímenes totalitarios crean y multiplican organizaciones para imponer a las masas su afiliación, su obligado tributo: del partido único a los comités de todo, de las asociaciones de lo inimaginable a los gremios de cualquier forma de vida, todos son mecanismos propulsores de la pandemia totalitaria: se espera que asuman, adopten, toleren, nieguen o defiendan el prontuario del régimen. De ello trata la estructura vigente en la Cuba comunista; es eso lo que nos narra la formidable literatura de Europa del Este que recién está comenzando a ser traducida a nuestro idioma.

Hannah Arendt escribía a propósito de lo ocurrido en la Alemania de Hitler: "Que toda persona, desarrolle o no directamente su actividad en un campo de asesinato, esté forzada a participar de uno u otro modo en el funcionamiento de esta máquina de asesinato en masa: he aquí lo horrible. Pues el asesinato sistemático en masa --que es la verdadera consecuencia de todas las teorías raciales y de otras ideologías contemporáneas que predican que la fuerza es el derecho-no sólo disloca la imaginación de los seres humanos, sino también el marco y las categorías de nuestro pensamiento y acción políticos".





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Octubre 2006  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog