Colette Capriles: "No me sirve el argumento ideológico para explicar lo que pasa en el país"

Por Venezuela Real - 24 de Octubre, 2006, 19:51, Categoría: Política Nacional

Dhameliz Díaz
El Carabobeño
22 de Octubre de 2006


"Creo que durante estos ocho años de gobierno la sociedad ha aprendido políticamente. Se ha dado cuenta que es equivocada la manera cómo se ha relacionado con el gobierno"

Colette Capriles es psicóloga social, por eso le gusta colarse entre las variables que le permitan delinear como anda la salud emocional de este país. Le apasiona estudiar el poder político y se pregunta una y otra vez ¿por qué la sociedad venezolana ha sido frágil ante el mundo militar?

Para su mortificación, los venezolanos somos demasiado frívolos, pero lo que es peor: no está muy convencida que podamos cambiar ese comportamiento.

Profesora en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Simón Bolívar, ha merodeado sobre cada una de las crisis política de los últimos 20 años, lo que le permite señalar con convicción, "las elites se hicieron muy irresponsables y por eso las culpas de tantos traspiés, de ese deterioro institucional y político, no sólo se le pueden achacar al proceso revolucionario, sino más bien, a lo que encontró el Presidente Hugo Chávez cuando llegó al poder: un país desarmado democráticamente".

Magíster en filosofía, está convencida que la historia no termina el 3 de diciembre, gane quien gane. Su preocupación más bien, es por lo que viene después: "hay una gran legión de jóvenes que anda por los 17 años que sólo ha conocido la política del estado buhonero, sin institucionalidad. Hay algunos preocupados por la suerte del país, pero más indiferencia". Entonces concluye: "Y sin jóvenes no se pueden hacer cambios reales en ninguna sociedad". Así y todo afirma con convicción que hay que ser optimista.

El otro día, a petición de Liderazgo y Visión disertó sobre el poder militar. Y aunque reconoce no ser experta en el militarismo, investigó sobre esa ambición por desplazar a los civiles y controlar el poder político que subyace en el mundo militar. "El espacio político que está ocupando el chavismo, tiene que ver mucho con la ignorancia que hemos tenido los venezolanos sobre la lógica del espacio militar que se propició con el "Pacto de Punto Fijo", cuando la política se limitó a un asunto de civiles. Ese fue un gran logro, porque sometió a los militares al control civil, pero claro, cuando el acuerdo político se rompe y no hay respuesta a la crisis, los sectores excluidos comienzan a ser los protagonistas del escenario político".

La culpa no es de Chávez

"Los civiles, no hemos entendido la lógica militar que se ha impuesto desde el Gobierno, ¿acaso su condición de hombre de uniforme no ha sido la virtud más importante que ha presentado desde el principio? Entonces es ridículo quejarse. Pero ése no sería el punto, sino ¿por qué la sociedad venezolana ha sido tan frágil a un mundo militar, que además, no se ha impuesto precisamente por su orden, honestidad y capacidad? Digamos, allí ocurren los mismos vicios, con un elemento diferenciador, la obediencia, que sí es importante para explicar algunas de las fidelidades. En una organización como ésa, piramidal, basta con excluir a los factores de mando que pudieran ser adversos a los que tienen el control, para que toda la cadena se desmorone. Digamos, se descabeza al sistema y se inutiliza, por eso es relativamente fácil controlarlo. Relativamente", insiste.

-¿Y qué ha pasado con la sociedad venezolana, que pareciera haber asumido como si fuera un cuartel, ese rol de obediencia al Comandante en Jefe, característico del mundo militar?

-Yo creo más bien que somos demasiado frívolos, no sé, si como reacción a una crisis que desde los años '80 ha sido muy fuerte, y no será fácil cambiarlo. Y el caso es, que las elites que comunican, que piensan, que deberían estar ejerciendo responsabilidades sobre la sociedad -vamos a llamarlas éticas y políticas- se hicieron sumamente irresponsables, por lo que no es posible atribuirle a Chávez todo el chavismo. ¿Me explico? Considero que el chavismo es básicamente un síndrome de irresponsabilidad, y hay que tratar de entender eso.

-Entonces nos tiene que explicar, de qué se trata esa irresponsabilidad de los venezolanos.
-¡Y no siempre fuimos así! La generación del Pacto de Punto Fijo asumió en serio la política, se comprometió con un proyecto de país. Lo mismo ocurrió con los que tomaron el camino de la montaña, equivocados o no, estaban luchando por un modelo de sociedad. ¿Y qué pasa después de los años '70, que ya el compromiso político, las ideas son así como completamente elásticas?

-¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que no aprendimos de las crisis políticas y económicas de los '80 y '90 que es la esencia según afirma, de la frivolidad característica de la sociedad venezolana?
-Paradójicamente, la masificación de la educación universitaria propició una falta de calidad que no fue atendida, lo que permitió la formación de elites que no tienen el compromiso con el país. También contribuyó el quiebre económico, lo cual generó incertidumbres sobre el futuro y por su puesto el papel del intelectual que explica, analiza, dictamina olvidándose muchas veces de las consecuencias que ocasiona en una democracia tan frágil. Por ejemplo, nadie se detuvo a evaluar las repercusiones de sacar del poder a Carlos Andrés Pérez de la forma en que se hizo y con tan escaso debate público. Fue una acción política elitista, porque no pensó en ese momento, ni consideró lo que Chávez sí vio con claridad: que había que tomar en cuenta al soberano como lo llama él, que había que construir una política de todos, que no se trataba tan sólo de sacar del poder a un presidente. No sé si se entiende, pero es algo así como unas elites que se equivocaron, que actuaron como actores políticos exclusivos, que no supieron lo que tenían que hacer. En cambio Chávez encuentra un país desarmado en su capacidad democrática de resistir cualquier otro modelo político. No es posible que la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, a tan sólo un mes y dos semanas de las elecciones, de una forma tan excluyente haya producido un dictamen anticonstitucional el 19 de enero de 1999, que permitía llamar a la Constituyente, lo que fue el suicidio de una clase política y de unas instituciones.

Agotada la vía clientelar

-¿De ocho años para acá hemos aprendido algo?
-Sí, creo que hemos aprendido políticamente en organización. Ya la gente que apoya o no a Chávez, se da cuenta que es equivocada la manera como se ha relacionado con el gobierno. Considero que su base de apoyo se ha fracturado, y que las elecciones -cualquiera que sea el desenlace- están deteniendo una discusión que tiene que ver con la definición de cuál será su relación con su base electoral y con el pueblo, porque la vía clientelar ya está agotada, independientemente que le dé resultado para estas elecciones. Por eso es que estamos escuchando entre bambalinas, todo este asunto del Poder Popular.

La oposición también ha recibido grandes lecciones, pero desde el lado de la democracia liberal: movilización partidista, organización y recuperación de algunos parámetros ideológicos básicos como la propiedad privada, la independencia de los poderes públicos, el nacionalismo económico y la libertad del individuo frente al Estado que está expresado en el ofrecimiento de la tarjeta "Mi Negra" por parte del candidato Manuel Rosales, quien abiertamente expresa que hay que redistribuir la riqueza, lo que tiene que ver con la postura ideológica de la socialdemocracia. ¡El lo ha dicho abiertamente! "soy socialdemócrata y creo en un Estado fuerte". Sin embargo no tiene por qué asfixiar al ciudadano, y allí es donde radica la diferencia de su propuesta, con la del Presidente candidato Hugo Chávez, que plantea a través del Poder Popular, estatizar toda la vida social, en la cual no exista la distinción básica entre la sociedad civil y el Estado. No es que el Estado está al servicio de la sociedad, ni como ahora que estamos al servicio de ese Estado ¡No! El proyecto avanza hacia reducir todos los espacios de la vida del ciudadano que no son estatales, para convertirnos en funcionarios públicos. ¿Será? En el fondo es así, de la manera más grotesca.

¿Excluyendo la propiedad privada?
-Funcionaría la propiedad privada, pero sólo al nivel del consumo, excluyendo los medios de producción que serían del Estado. Sin embargo estimo que por lo menos por ahora no sería viable, porque no tendrían dinero suficiente para invertir, expropiar y burocratizar más el Estado. Quizás sea más viable un sector privado sometido a través del control de cambio y la legislación impositiva.

-¿Cómo debe entenderse la concepción del poder?
-El chavismo nace sin formación ideológica. No hay la historia de unos tipos ideológicamente preparados, que se metieron en las fuerzas armadas para hacer un proyecto de país. Esa es una leyenda que se ha ido construyendo después, para justificar la relación ideológico-pragmática de Gobierno. Hay que entender, que el chavismo llega al poder desnudo de ideología, sólo como una voluntad de poder, de regeneración moral, política y eso está expresado en los decretos del 4 de Febrero. Ellos son los salvadores de la patria exclusivamente en términos morales y políticos. No contienen ningún tipo de reflexión económica ni de ideología. De modo que no se puede pensar que de un momento a otro, le dio la fiebre amarilla del leninismo. Sin embargo, las condiciones objetivas cambiaron luego de los sucesos de abril de 2002 y el Gobierno fue muy hábil en aprovechar las circunstancias para radicalizarse, porque le servía para tomar el control. Siguió su propio instinto y su propia voluntad de poder. Claro, eso tiene sus riesgos, porque en la medida que se va metiendo en ciertos espacios ideológicos, genera nuevos compromisos. Sin duda ha cambiado hasta su vocabulario para convertirse en un hombre de izquierda.

La relación en términos políticos, económicos y estratégicos entre Venezuela y Cuba, nace a partir del año 2002, pero la Revolución Cubana no es exportable, sino el corazón de esa revolución, la palabra, la reconstrucción de la mitología del buen salvaje al buen revolucionario, la repetición del argumento sobre "la expoliación que hemos sido víctimas por parte del gigante del Norte", como una manera de explicar nuestras carencias y fracasos. Eso sí, las emociones que despierta ese verbo, conecta no sólo con Venezuela, sino en general, con América Latina. Esa es la vía que se la ha utilizado para darle sentido a una cooperación ideológica que es táctica, pero que en la medida que ha tenido éxito ha permitido vinculación con los nostálgicos del comunismo que han revivido en el mundo entero. En realidad Chávez nunca fue un hombre de izquierda, lo que significa que se mantendrá en ese campo ideológico mientras le convenga. Eso uno lo ve clarito en la cuña del amor. Allí uno puede apreciar que ese tipo no le tiene pena a nada. Es decir, no me sirve el argumento ideológico para explicar lo que está pasando en el país. Aquí no se trata de una izquierda que estaba dormida y se despertó. No. Lo que hay es una sociedad que resistió muy poco las promesas de cambio y no reflexionó. Un individuo dispuesto a mantenerse en el poder a cualquier costo. Lo que más se parece al pensamiento de Chávez, a pesar de esta cosmética de izquierda que tiene ahora, es al de Pérez Jiménez. ¿Cuál, su gran obsesión? La idea del poder como distribuidor de equilibrios. Eso nos da unas pautas para comprender que su concepción del poder, más que para reorganizar la vida en función del bienestar de los ciudadanos, es una forma de obtener equilibrios geopolíticos, territoriales con la idea del control total de la vida social a través del cumplimiento vertical de las leyes.

¿Cumplimiento de las leyes?
-A nosotros se nos ha olvidado, que independientemente que nos guste o no, él está construyendo una institucionalidad, que aunque nos pueda parecer o no horrorosa, avanza en la construcción de esa relación entre el ciudadano y el Estado que van quedando en el hábito.

¿Poder popular?
"Siempre me ha dado terror cuando escucho hablar de la democracia participativa, porque creo que no saben lo que está diciendo: no es necesario distribuir el poder porque lo vamos a ejercer directamente. Pero bueno ¿a mí quién me protege del poder del otro? El objetivo de la división de los poderes públicos en una democracia moderna es la protección de los derechos individuales inclusive, frente al Estado. En cambio la democracia directa, la concepción del poder, es unitaria.

Yo creo que al Gobierno le está preocupando que la sociedad se organice para defender sus derechos, y el truco parece ser el poder popular para neutralizar la beligerancia. Aquí se ha hablado del empoderamiento de los pobres pero hasta cuando le convenga al Gobierno. Sin embargo no se puede hablar de transferirle poder a la gente y luego decirles "hasta aquí nada más". Entonces parece que la solución está en convertir la sociedad en parte del Estado".






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