La caída de los precios resucita el nacionalismo petrolero

Por Venezuela Real - 24 de Octubre, 2006, 9:32, Categoría: Petróleo/Energía

JOSÉ SUÁREZ-NÚÑEZ
El Nacional 
23 de Octubre de 2006     


Por 30 meses, el precio del crudo subió en forma consistente, sin que fuera necesario que la OPEP redujera la producción. La reciente decisión de recortar la oferta tiene que ver con un cambio abrupto de la tendencia alcista y con la competencia de los países no miembros

Desde abril de 2004, cuando el precio del barril de crudo era de 32 dólares, la Organización de Países Exportadores de Petróleo no había tenido necesidad de hacer un recorte de producción, porque desde esa fecha habían subido prácticamente sin detenerse. Hasta el 8 de agosto pasado, cuando un suceso que no tiene nada que ver con la oferta y la demanda –el ataque del ejército israelí a los grupos armados de Hezbolá, al sur del Líbano– los precios se deslizaron de 72,67 dólares a menos de 60 dólares el barril.

El bloque de productores ha pasado dos años felices y sin contratiempos, la escalada de los precios no había sido interrumpida.

Portavoces del grupo aseguran que la rapidez y la magnitud de la caída de los precios tomaron por sorpresa a los mercados. También en un informe interno del secretariado de la organización, elaborado a principios de octubre, se señala que sus adversarios, los llamados productores No-OPEP, ingresarían 1,8 millones de barriles diarios al mercado en 2007, lo que podría erosionar la cotización de los crudos de la OPEP.

Analistas petroleros y de la banca internacional han expresado, después de la reciente disminución de la oferta de 1,2 millones de barriles diarios y de la amenaza de otro recorte para fin de año de un monto similar, que los ministros petroleros están ayudando a que Canadá expanda la conversión de sus gigantescas reservas de arenas bituminosas en crudo, que pueden ser procesadas en refinerías convencionales.

Otro factor que ha influido en la baja de los precios es que se reabrió el suministro petrolero desde Alaska hacia el mercado estadounidense.

El referencial de los futuros del crudo estadounidense WTI alcanzó un máximo el viernes de 59,40 dólares, pero luego cayó a un mínimo de 56,55 dólares, que marcó el menor precio en lo que va de año, por dudas de que algunos miembros de la organización apliquen realmente el recorte.

"Aún hay un grado de escepticismo respecto de si ejecutarán todos los recortes", dijo a Reuters Tobin Gorey, estratega de materias primas de Commonwealth Bank of Australia.

Pero otros dijeron que la OPEP había mostrado su determinación y que en el corto plazo los precios hallarían soporte.

"La OPEP se ve a sí misma desafiada por especuladores financieros y responderá agresivamente para que le queden al mercado claros sus objetivos de precio y su voluntad de recortar los volúmenes para lograr esos objetivos", dijo Gary Ross, presidente ejecutivo de PIRA Energy Consultancy.

Deutsche Bank calculó que las reducciones de producción previas de la OPEP habían tenido éxito en apuntalar los precios en cerca de 70% del tiempo.

El bloque luchó por cumplir con la disciplina de producción en tiempos de debilidad económica y crecimiento más lento de la demanda; mientras que con el actual contexto de precios altos, que han incrementado las arcas de los países de la OPEP, debería alentar al compromiso con esa disciplina.

"El incentivo de la organización para mantener el mejor desempeño de su cuenta corriente se espera que limite cualquier incumplimiento de producción de la OPEP, que ha tendido a ser más agudo en un contexto de bajos precios del petróleo", dijo el Deutsche Bank en una nota difundida por Reuters.

También es más probable que el acuerdo sea respetado debido a que los productores del bloque han dejado de lado en esta ocasión la cuestión de reasignar cuotas oficiales para los miembros en favor de un recorte relacionado a la producción real.

"Un recorte de producción es más fácil de implementar con alguien cargando con la parte más grande del peso", dijo Harry Tchilinguirian, de BNP Paribas. "Renegociar las cuotas es muy complejo", consideró.

El miembro más grande de la OPEP, Arabia Saudita, será responsable de alrededor de 32% del recorte, para totalizar 380.000 barriles por día. Kuwait y Venezuela reducirán al menos 100.000 barriles por jornada.

Regresa el nacionalismo

Transcurren días de turbulencia en el mercado petrolero, pero se presentan otras novedades como el resurgimiento del nacionalismo petrolero, distinto al de la década de los años 70, cuando los productores del Medio Oriente y Venezuela despidieron a las transnacionales para manejar directamente el negocio a través de sus empresas estatales.

En Rusia, la empresa angloholandesa Royal Dutch Shell tiene problemas con las autoridades por el yacimiento de Sajalin, y la francesa Total tiene dificultades en el campo Jariaga. El gigante ruso Gazprom decidió explotar por su cuenta sin ayuda extranjera el yacimiento de gas de Chokman. El Gobierno de Irán redujo al mínimo la participación japonesa en el campo petrolero de Azadegan.

Sin llegar a la ruptura, existen muchas tensiones en las negociaciones de los nuevos campos abiertos a la inversión privada en áreas que fueron de la antigua URSS. Existen fuertes fricciones entre las empresas rusas que tienen participación privada, como Lukoil, y las totalmente estatales a las que el gobierno de Moscú apoya.

En África han reaparecido los piratas que abordan tanqueros, traspasan el petróleo a otras embarcaciones, y los dejan abandonados en alta mar. La paralización de embarques de crudo africanos de Royal Dutch Shell y otras transnacionales en el Níger africano con destino a países occidentales ha movido los precios especulativos.

En el Medio Oriente, con la sola excepción de Irán, los grandes productores mantienen una relación fluida con las compañías internacionales, al menos por ahora, aunque tienen duras negociaciones, ya que los gobiernos operan los negocios con criterio comercial, separado de las actividades políticas.

En Ecuador, después de muchos años de paz petrolera, el Gobierno de ese país expulsó a la Occidental Petroleum, y el actual candidato presidencial de la izquierda ecuatoriana, Rafael Correa, con posibilidades de triunfo, anunció "que si gana los comicios renegociará los contratos con las compañías petroleras".

En Venezuela, el resurgimiento del nacionalismo petrolero de los últimos tres años ha ocasionado un impacto mediático, pero ni las compañías se han ido ni el Ejecutivo las ha expropiado. El gobierno del presidente Chávez ha manejado con mucha astucia el problema.

Fueron eliminados los convenios operativos, que ocasionaban una sangría de 3 millardos de dólares anuales. Pero en compensación, a las compañías se les ha convertido en socias de Pdvsa.

La tercera nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, sin recursos para desarrollar solos sus actividades, creó un problema con gobiernos ideológicamente afines y limítrofes: Argentina y Brasil. Ya fueron superados con el gobierno de Buenos Aires, con un contrato de suministro atractivo por una década. Brasil, que tiene una importante dependencia del gas boliviano, no ha culminado las negociaciones.

La afinidad política de los gobernantes de izquierda de Brasilia y La Paz no ha podido resolver las diferencias sobre el precio del suministro de gas. Petrobras, que ha emergido como la más pujante empresa petrolera de la última década en la región (con capital estatal y privado), aunque aún no abastece totalmente su consumo interno, es administrada con criterio comercial y esta es una piedra de tranca, porque exige el cumplimiento de los contratos de negocios firmados.

No tan bendito

En una reciente conferencia celebrada en Oslo, el presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, señaló que la inmensa mayoría de los 3.000 millones de personas más desfavorecidas del planeta viven en países que poseen grandes riquezas de petróleo y minas.

Agrega que esa riqueza del cielo a menudo se convierte más en una maldición que en una bendición, y con ese criterio recuerda que la principal perturbación del planeta es la corrupción, que cuesta 1 millardo de dólares anuales, según los cálculos del Banco Mundial.

Mientras la OPEP se reunía en Doha, Qatar, para el recorte de la producción y el Banco Mundial en Oslo, Noruega, para analizar al petróleo como una bendición del cielo, en un foro celebrado en París sobre Geopolítica, Energía y Materias Primas, Colette Lewiner advertía que los "países productores deben explicar a su población por qué el petróleo no les aporta más ingresos, deben enfrentar sus necesidades financieras y se ven tentados a traicionar un poco más a la vaca lechera".

Otros expertos señalaron que los "límites del nacionalismo, con el riesgo de que los países productores, guiados por una visión a corto plazo, no invierten lo suficiente en prepararse para el futuro".

En la práctica, todos las compañías petroleras están repletas de dinero, los países productores de crudos superaron ingresos de 600 millardos de dólares el año pasado y casi todos los gobiernos del planeta que no tienen petróleo fijan grandes impuestos a la gasolina en favor del Fisco, que es una acción contra los ciudadanos.

 LAS CAUSAS DE LA DEBACLE

El ataque de Israel contra el grupo Hezbolá en Líbano aceleró una caída de 12 dólares en el precio promedio del crudo.

Los países No-OPEP incorporan 1,8 millones de barriles diarios a la oferta global de crudo.

Canadá avanza en la conversión de sus reservas de arena bituminosa en crudo.

Reabren el suministro petrolero desde Alaska hacia el mercado estadounidense.

Los inventarios de crudo de Estados Unidos se recuperan.










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