"Las FARC tienen en Venezuela su industria del secuestro"

Por Venezuela Real - 24 de Octubre, 2006, 19:31, Categoría: Seguridad/Inseguridad

Elizabeth Araujo
TalCual
23 de Octubre de 2006

Escritor y periodista, Plinio Apuleyo Mendoza lamenta que haya intelectuales que todavía creen en las bondades del marxismo-leninismo. En su opinión, "el socialismo del siglo XXI es el cáncer del siglo XXI"

Pasó por Caracas para dictar una conferencia sobre educación.

"Estamos en el siglo que Andrés Oppenheimer define como el siglo del conocimiento; y que es esencial en el desarrollo de nuestras sociedades", señala a modo de presentación.

Embajador de Colombia en Lisboa, escritor y esencialmente reportero, Plinio Apuleyo Mendoza es un roble setentón, de animada conversación y lucidez envidiable, que discurre acerca de lo que ocurre en el mundo sin apasionamiento pero también sin aburrir. Está por publicar –con Alvaro Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner– El regreso del idiota, que vendría siendo la segunda parte de El perfecto idiota.

–Usted sostiene que los países ricos no lo son tanto por sus recursos.¿Cómo es eso?
–Me refiero a que ya no podemos definir un país como rico por tener abundante materia prima. Hay naciones que no tienen recursos pero han apostado todo al conocimiento. Es el caso de Holanda, Estonia, Corea del Sur, Taiwán, Singapur; sociedades más pobres que las nuestras, con índices percápita más bajos, pero que hoy son ricas, porque invierten en la educación.

–Entonces, ¿la educación va primero, antes que la inversión económica?
–Para el desarrollo es fundamental la educación y el conocimiento. Petkoff lo dijo hace poco: ya no podemos contentarnos sólo con materia prima para vender; hay que buscar el valor agregado.

Existen unos 11 mil productos derivados del petróleo que pueden generar industrias nuevas, empleos y esa es la vía, esa es la salida, para luchar contra la pobreza. Lo opuesto a eso es el populismo que, creo, es la forma más visible del atraso político-económico en el continente. El populismo toca fibras emocionales en las ca! pas m&aa cute;s bajas de la población y aprovecha su resentimiento, las injusticias de las que son víctimas, para fabricar ilusiones. Los gobiernos populistas nunca cumplen lo que ofrecen.

¿Por qué García Márquez o usted no han abordado a Castro como personaje de una novela, vista la influencia que ejerce en el mundo?
–En el caso de Gabo, él es amigo de Fidel, aunque nunca ha creído en un sistema marxista-leninista. Nosotros recorrimos esos países con mucha ilusión cuando éramos jóvenes.Era una época en la que había dictaduras en casi todos los países del continente. Aquí, en Venezuela, estaba Pérez Jiménez; en Colombia, Rojas Pinilla. Dictaduras apoyadas por el Departamento de Estado de EEUU, en razón del mundo polarizado, con dos bloques –capitalismo y socialismo– que nos hizo pensar que la solución estaba del otro lado. Esa fue nuestra utopía: una sociedad sin clases.Hay una gran tradición en eso. Todos venimos de la izquierda. Pero visité Alemania Oriental, junto con Gabo y mi hermana (Soledad Mendoza), en nuestro primer contacto con esa sociedad que añorábamos.Y nos chocó ver un país tristísimo, sombrío, siniestro. Entramos en una escuela y pensamos "esto no puede ser". Recuerdo que manejé toda la noche en la ciudad. Soledad dormía atrás. Gabo iba del lado del copiloto y se quedó dormido. Pasado un tiempo, yo me paré porque quería estirar las piernas, Gabo despertó y me dijo: "Oye, soñé una cosa horrible: que el socialismo no funciona".Yo tengo una amistad personal muy intensa con Gabo. El no piensa como yo, pero es mi amigo. Su visión frente a Cuba es distinta a la mía. Pero para nadie queda duda de que el socialismo fracasó.

–¿Se refiere a ese viejo socialismo, porque aquí en Venezuela está naciendo el socialismo del siglo XXI?
–El socialismo del siglo XXI es como el cáncer del siglo XXI. Si el socialismo del siglo XX produjo cien millones de muertos, ¿qué sacamos con reeditarlo?
Yo no veo que ofrezca una salida exitosa.

Es una experiencia que fracasó, como fracasan las ideologías utópicas, disfrazadas de ciencia y que no conducen a nada. Cuba y Corea del Norte, países que se quedaron en el tiempo, son sobrevivientes de un sistema que colapsó.

Hay que verlo así. Alguien me dijo que Cuba es una democracia revolucionaria, y yo le dije que podría ser revolucionaria, pero democracia no.Porque ¿cómo puede haber democracia con un partido único y una presidencia vitalicia?

–¿Por qué Colombia aparece como aislada de esa corriente populista de izquierda?
–En Colombia es la propia guerrilla, con sus métodos terroristas, la que aleja la gente de esa opción. Es por eso que la izquierda ha tenido problemas, y en la medida en que tome distancia y surja una izquierda moderna no populista, habrá posibilidades de que figure como opción válida. Al menos, ya hay un alcalde en Bogotá que es de izquierda.

Debo advertir que yo hablo de dos izquierdas:
la izquierda vegetariana, como la llama mi amigo Carlos Alberto Montaner, y la izquierda jurásica o carnívora, que Petkoff denomina borbónica. La izquierda moderna no establece divorcio con el liberalismo. Ahí está la tercera vía de Tony Blair. La vieja izquierda está recubierta de mitos, dogmas, rechaza el mercado, justifica todo con esa vieja idea de que somos más pobres porque nos explotan los países ricos. ¡Mentira!

Viven con la tesis de que nos compran a bajo precio la materia prima para ve! ndernos los productos más caro. ¿Cómo se explica entonces de que vendemos el barril de petróleo a $75 y seguimos en la pobreza? Yo no oigo a Lula o a Bachelet usando esos argumentos. Pero ahora en Colombia empieza a surgir, al lado de esa vieja izquierda, una izquierda más moderna.

–Usted dice que es un hombre amenazado ¿Por quién?
–Soy objetivo militar de las FARC y el ELN, y como son unos cobardes sé que si me encuentran solo, me pegan un tiro, pero ando con escolta y no actúan porque saben lo que les puede pasar.

–¿Cuánta verdad hay en eso de que las FARC y el ELN operan aquí en Venezuela?
–Eso es totalmente cierto, porque se están echando balas por el control del narcotráfico. Venezuela tiene que darse cuenta que eso constituye una amenaza tan grande como la que tenemos en Colombia. Ahí no puede haber neutralidad: son terroristas, y pasan para acá a secuestrar y cometer los horrores que han hecho en mi país.

Eso se sabe desde hace tiempo.

Han invertido dinero en las elecciones de Brasil con los piqueteros; fueron quienes mataron a la joven en Paraguay.

Han venido introduciendo el sistema del secuestro como industria, que han perfeccionado hasta convertirla en una multinacional. Eso hay que pararlo, y para eso hay que poner a un lado las ideologías, las afinidades, para enfrentar esa realidad.

–¿Cuáles son las características de esa "industria" ?
–Tienen un dominio en el secuestro.

Por ejemplo, se ponen de acuerdo con delincuentes de diferentes países y les compran los secuestrados.Yo escribí un libro sobre ese tema.Trabajan con discreción. Uno hace el seguimiento a la víctima. Otros la encierran y la cuidan. Otros ejercen presiones sicológicas, terribles, tanto con la v&ia! cute;cti ma como con los familiares. No dan información durante meses para aterrorizar a la familia. El caso de Ingrid Betancourt, que es como mi hija porque se crío junto a mi hija, es cruel.

Desde el 30 de agosto del 2003 no dan prueba de ella, afectando cada vez más a sus familiares.






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