Economista José Manuel Puente critica presupuesto 2007

Por Venezuela Real - 25 de Octubre, 2006, 9:59, Categoría: Economía

José Manuel Puente
Rodolfo Mondolfi
El Carabobeño
22 de Octubre de 2006

Si se subestima precio del crudo, también se están subestimando asignaciones a regiones

Caracas, octubre 22 (REDACTA).- El economista José Manuel Puente, profesor del Centro de Políticas Públicas del IESA, estima que al final del año 2007, el verdadero presupuesto de la nación será de al menos 145 billones de bolívares, probablemente el presupuesto más alto de Venezuela en los últimos treinta años.

El martes pasado, durante la presentación de la Ley de Presupuesto correspondiente al ejercicio fiscal 2007, ante el Parlamento Nacional, el ministro de Finanzas, Nelson Merentes, calculó que los ingresos petroleros del próximo años ascenderán a 48 billones de bolívares. El aporte por concepto del Impuesto Sobre La Renta petrolero será de 19 billones de bolívares, mientras que el pago de regalías se ubicará en 26.2 billones de bolívares, sumados los dividendos por 2.8 billones de bolívares que traspasará Pdvsa al fisco.

Merentes dijo que estiman exportaciones de 3.5 millones de barriles diarios, calculados a 29 dólares cada uno, y se refirió a las metas fijadas para 2007, que sustentan el presupuesto de 115.2 billones de bolívares.

Documento mentiroso

“El presupuesto es el documento donde todos mienten, todos saben que mienten, y sin embargo lo siguen jugando”, parafrasea el profesos José Manuel Puente, quien explica que proyectar en 29 dólares el barril de petróleo evidentemente es casi imposible, dado que los precios actuales rondan los 50 dólares. Por otro lado, las cantidades a exportar están en 3.4 millones de barriles diarios, pero se sabe claramente, y las agencias internacionales de energía así lo plantean, que el nivel de exportación de Petróleos de Venezuela está muy por debajo de ese monto. Podría ser, a lo sumo. de 2.7 millones de barriles diarios.

Es decir, hay un juego estratégico de sobrestimaciones y subestimaciones. Cuando se sobrestima o subestima el ingreso petrolero se hace por varias razones, entre otras, las que tienen relación con las regiones, como son el Situado, LAE y Fides, que constituyen sus fuentes de financiamiento básicas, que son calculadas en base al ingreso petrolero, por tanto, si se subestima el precio del crudo y los ingresos, también se están subestimando las asignaciones que corresponden a las regiones.

A través de estos mecanismos (Situado, LAE y Fides), se les asigna menos recursos de los que, Carabobo, Mérida, Zulia, o cualquier otra entidad, debería recibir, dada la Ley de Presupuesto.

Por otro lado, cuando se subestiman los ingresos petroleros, se obtienen ingresos extraordinarios importantes que después son ejecutados vía créditos adicionales de una manera discrecional, es decir, en términos políticos existe un dividendo muy claro para un gobierno de subestimar ingresos fiscales, y particularmente subestimar el precio del petróleo.

Endeudamiento inconsistente

“El gobierno plantea que incurrirá en un endeudamiento de sólo 8.3 billones de bolívares y, aunque reconozco como positivo que el endeudamiento del año 2007 sea menor al del año 2006, todavía me parece inconsistente que en medio de un boom petrolero tan alto como el que está viviendo la economía venezolana, con ingresos por exportaciones que sobrepasan los 58 mil millones de dólares, el gobierno todavía recurre a endeudarse”, expresa el economista.

El profesor Puente explica que, en el mejor de los casos, para el próximo año el endeudamiento debería ser cero, o sea, no endeudarse debido a que se está recibiendo una avalancha de petrodólares. De hecho, Puente cree que desde el punto de vista óptimo un gobierno responsable debería estar haciendo dos cosas: una es generar un fondo de estabilización macroeconómica para ahorrar parte de los excedentes, como está haciendo Noruega en estos momentos, y además, recurrir a un nivel de endeudamiento de cero.

El presupuesto de la nación presenta una cantidad de inconsistencias que son las mismas de los presupuestos de los últimos siete años, las cuales, “para ser totalmente honesto, no son muy diferentes a las de los últimos veinte años”, expresa Puente al destacar que en términos de política fiscal y presupuestaria, los gobiernos blancos, verdes y rojos han sido sumamente inconsistentes.

“No de manera casual, Venezuela en este momento tiene una deuda por encima de 38 mil millones de dólares, que tiene que ver básicamente con presupuestos inconsistentes a lo largo de los últimos 25 años”, precisa Puente.

El drama del gasto social

En el Presupuesto 2007, el gasto social sigue siendo muy alto, hay una inversión importante en áreas de salud, educación, vivienda. En este sentido, Puente reconoce como algo positivo la buena intención que ha tenido el gobierno al destinar recursos abundantes en el área social, pero a pesar de ello se presenta algo dramático cuando se revisan los indicadores sociales venezolanos de los últimos siete años de pobreza, informalidad, desempleo, mortalidad infantil. Se evidencia que ninguno de esos indicadores obtiene un desempeño satisfactorio.

Es decir, se están gastando grandes cantidades de recursos pero los impactos son muy pobres, y eso es parte del problema. Cuando se revisa de manera particular, por ejemplo, el programa de alfabetización, nos damos cuenta de que se ha logrado alfabetizar en los últimos años sólo a cien mil personas, y el costo de cada persona alfabetizada está por encima de los 500 dólares, que es diez veces mayor al costo que han tenidos programas de esta índole en otros países de América Latina. Es decir, en Venezuela se gasta diez veces más para lograr algo similar a lo logrado por otros países.

Según Puente, hay una relación negativa en cuanto a los volúmenes de gasto social que se están ejecutando y los resultados que se están obteniendo. “El gobierno tiene la intención, pero tiene solamente eso; la intención, porque los resultados presentan una gran incompetencia en la asignación y ejecución de los recursos en las áreas sociales”, asevera el economista.

El gobierno ha asignado en los últimos cinco años grandes volúmenes de recursos en el área social, pero los impactos han sido muy pobres, y eso se puede verificar viendo los actuales niveles de delincuencia, los más altos de toda la historia. Una explicación fundamental a este fenómeno en una sociedad tiene que ver con problemas socio-económicos. Es evidente que no se están logrando los objetivos en materia socio-económica que plantea el gobierno, a pesar de las grandes inversiones de los últimos años.

El presupuesto de la nación es el instrumento político más importante con que cuenta un gobierno, y es el primer documento que presenta a la sociedad las proyecciones macroeconómicas para el año en curso. En el caso del presupuesto presentado el martes pasado por el ministro Nelson Merentes, las variables macroeconómicas también han sido abiertamente subestimadas.

Como se dijo anteriormente, el precio del petróleo está calculado en 29 dólares cuando probablemente se ubicará entre 45 y 50 dólares el barril, pero también se proyecta en este presupuesto una inflación del 12 por ciento, cuando ya se sabe que la inflación del 2006 oscilará entre 14 y 15 por ciento, y que en el 2007, será aun más alta. Para el año que viene se puede esperar una inflación entre 16 y 17 por ciento, es decir, la inflación está evidentemente subestimada, aun cuando se mantenga la promesa de tener el tipo de cambio estable en 2.150 bolívares por dólar.

Pan para hoy, hambre para mañana

Si el gobierno decide no devaluar en 2007 al igual que hizo en 2006, probablemente lo que está haciendo es rezagar un ajuste, y mientras más se rezague ese ajuste, más duro lo pagamos. Si no se devalúa en 2006 o en 2007, seguramente se devaluará durante 2008 o 2009, pero en vez de devaluar 10 ó 15 por ciento, llegaremos a una maxi devaluación que tal vez ronde los 4.500 bolívares por dólar.

Igual a como ocurrió en 2001, cuando el gobierno devaluó la moneda de 600 bolívares por dólar a casi dos mil bolívares por dólar. Durante los tres primeros años de gobierno se mantuvo el tipo de cambio casi estable, para después hacer una maxi devaluación a lo largo de 2001. De alguna manera, el gobierno en el año 2001 nos vendió pan para hoy y hambre para mañana. José Manuel Puente sostiene que otra vez el gobierno está vendiendo la misma política de estabilidad cambiaria durante unos años para después soltar las amarras del tipo de cambio y llevar a cabo una devaluación muy fuerte, con impactos negativos en la inflación y en la capacidad de compra de los salarios.







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