El emprendimiento privado construye ciudadanía

Por Venezuela Real - 27 de Octubre, 2006, 13:43, Categoría: Dimensión Social

KARL KRISPIN
El Mundo
26 de Octubre de 2006


Herman Sifontes considera que la responsabilidad del empresario es existir

Herman Sifontes es un emprendedor y un comprendedor si permiten esta ilicitud se mántica. Ha emprendido a través de las empresas que ha fundado con una visión de largo plazo, que es la única de los verdaderos empresarios. Ha comprendido que el entorno, el país, la ciudad no pueden sino integrarse con la labor de la empresa. Adicionalmente sostiene que sólo seremos una sociedad próspera cuando todos tengamos el acceso al crédito y a la democratización del capital. La Fundación para la Cultura Urbana es parte de este argumento de conexión entre Econoinvest y la urbe venezolana para los próximos cien años como empeño para hacer una ciudad de democracia e integración de todos. Sus desvelos se reparten en la contribución que realiza a esta construcción de ciudadanía.

-En la política casi nunca se nombra a los empresarios o, se les cita de lo último en el inventario de los hacedores del país. ¿A qué se debe este soslayo?
-Tiene que ver con una circunstancia que ha intrigado en Latinoamérica desde hace casi ciento cincuenta años: la dicotomía entre el discurso nacionalista y el moderno, donde hemos habitado todos estos años. En la medida en que el discurso se hace moderno se toma en cuenta el emprendimiento privado, el rol del empresario en la economía, las bondades que ha significado la construcción de una empresa, que tiene mucho que ver con la construcción de un país. El discurso nacionalista está ligado a la épica de la guerra, al rol de los padres fundadores, y donde radica realmente el hecho de haber privilegiado esa circunstancia en algún momento de nuestra historia.

El tema, que día a día se le recuerda a los empresarios, es el de la responsabilidad social, en lo que hay un consenso, incluso entre los propios empresarios, de sus necesidades. Pero la principal responsabilidad social del empresario es existir, porque de su existencia misma se derivan los beneficios de la sociedad.

Hay discursos que se ponen de moda y el de la responsabilidad social está muy de moda últimamente, frente a la crisis reciente que ha vivido el sistema capitalista con los escándalos de las grandes corporaciones de los Estados Unidos y Europa, que han involucrado importantes quiebras empresariales. Pero en Venezuela tenemos un legado de gente que concibió la empresa, no como una forma exclusiva de rentabilidad y de crecer en el tiempo; no sólo como una forma de darle trabajo a la gente, sino que entendió que el entorno donde se desenvolvía, era importante y fundamental, y ahí está el legado de Ricardo Zuloaga, el fundador de la Electricidad de Caracas. Una empresa que tiene más de cien años y ha permanecido en el tiempo por lo que hizo en función de sus empleados, en función de las labores sociales a las que siempre se vinculó, desde que en 1947 abrió su patrimonio a pequeños accionistas. A partir de esa conexión con esos nuevos accionistas y el crecimiento de la empresa, se pudieron financiar muchos sueños de venezolanos que fueron socios de la Electricidad de Caracas y recibieron las bondades de esa sociedad. Nosotros hemos oído testimonios valiosísimos de gente que pudo pagarle estudios a sus hijos, que pudo ir a la universidad, de hermanas de una orden religiosa en el Centro, que pidieron hacer un convento producto de esos beneficios y sería interesante que en algún momento se pudiesen recoger esos testimonios sobre el beneficio de haberle dado a muchas personas la posibilidad de acceder accionariamente a la Electricidad de Caracas. Como Ricardo Zuloaga tenemos a Eugenio Mendoza de quien se cumplen cien años de su! nacimie nto. En este tema de responsabilidad social, el grupo Mendoza y la figura de Mendoza siempre están presentes. Allí está el Hospital Ortopédico Infantil, Viposa, el Banco Hipotecario de la Vivienda Popular y la Universidad Metropolitana. Lo que gravita son iniciativas que conectan el emprendimiento privado con la sociedad, al pensar en una país de manera integral. Esos son dos baluartes que hay que inculcar en los jóvenes e in cluirlos en los pensum de estudio como grandes capitanes de la economía venezolana, además de muchas otras personas que han contribuido a resarcir el valor del emprendimiento. Gente como Ricardo Zuloaga o Eugenio Mendoza realizaron eso con una convicción profunda, pero el tema de la convicción no ha sido muy común.

Es difícil pero no se puede entender el emprendimiento privado sin la conexión que significa vivir en Latinoamérica actualmente, sin entender que buena parte de la gente en este continente vive en condiciones de pobreza. Desde el punto de vista más pragmático allí hay un mercado que resarcir y se requiere una visión a largo plazo pensando en las coyunturas que no son para los empresarios, son para gente que vive de negocios puntuales que no tienen visión estratégica sobre lo que se plantea. Hay que conectarse con lo que es el país y entenderlo como un conjunto con sus vaivenes muy complicados en términos, con sus coyunturas políticas y económicas. Esa convicción tiene que ser todavía más estricta para poder afianzar los valores de la democracia y construir ciudadanía a partir de las empresas.

La Fundación para la Cultura Urbana nació de la convicción del grupo de empresas Econoinvest en la sociedad venezolana. ¿Cómo nació esa convicción?
-Aglutinamos una serie de personas con necesidad de constituir una fundación distinta a lo que se había hecho en Venezuela recientemente y proyectarse en el tiempo y en ese sentido el tema de lo urbano es central porque el 98 % o el 94 % de los ciudadanos venezolanos vivimos en ciudades. Nos interesa conectarnos a los problemas más urgentes en las ciudades. Ese desarrollo ha venido dado por tres factores: un espacio para lo sagrado, que representaba en la antigüedad los lugares donde se conectaba con el más allá. Dos, el ámbito de seguridad, las ciudades tienen que ser seguras para que la gente se sienta agradada y tres, el ámbito de lo comercial y económico. El ámbito de lo sagrado, fundamentalmente el espacio público, el de la seguridad y el ámbito económico y de desarrollo comercial. Los tres aspectos están sufriendo problemas severos y tenemos que trabajar mucho: el Estado, las empresas, los ciudadanos, para lograr que nuestras ciudades se reanimen y nos recuperemos. El espacio público es el de encuentro de los ciudadanos, donde la democracia se perfila con más fuerza porque nos da la posibilidad de tener un parque digno, unos ejes peatonales que permitan a la gente conectarse, integrarse y desplazarse, conocerse, enamorarse, intercambiar experiencias.

-Si las empresas venezolanas con capacidad de retribuir a la sociedad, tuvieran clara su convicción de aportar, tendríamos una sociedad más coherente en la distribución de esa responsabilidad ¿Qué falta para que ocurra?
-Hay un legado de gente que asumió el país como un todo desde el emprendimiento privado, pero una parte importante de las empresas abandonó algunos de estos principios. El Estado por supuesto tiene en todo lo social pero las empresas deben acompañarlo en este tipo de iniciativas, para que podamos tener una democracia más eficiente, podamos construir una ciudadanía todos los días y una economía más próspera.







TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Octubre 2006  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog