Luis Ugalde (s.j): "Votaré por quien defienda la democracia"

Por Venezuela Real - 2 de Noviembre, 2006, 12:08, Categoría: Electorales

Milagros Socorro
El Nacional
15 de Octubre de 2006

LUIS UGALDE (s.j) rector de la UCAB
Profesor de Teorías Políticas Contemporáneas por más de tres décadas, el sacerdote jesuita de origen vasco y nacionalizado venezolano desde hace más de 40 años, alerta con respecto a eventuales planes insurreccionales que impidan unas elecciones, que, en su opinión, deben contar con el voto masivo y militante "porque nos estamos jugando un modo de vida"

El martes 3 de octubre comenzaron las actividades académicas del Programa de Estudios Avanzados en Periodismo, que se dicta en la nueva sede de El Nacional, en Los Ruices, dentro del marco de cooperación de la Universidad Católica Andrés Bello y este diario.

En su breve discurso de instalación del posgrado, el rector de la UCAB, sacerdote jesuita Luis Ugalde, valoró el hecho de que las universidades propicien actividades extramuros en alianza con otras instituciones como una manera de fracturar su tendencia al ensimismamiento.

–Cuando uno ve –retoma el asunto el padre Ugalde para esta entrevista– en América Latina, cómo van las sociedades y sus problemas, y no se diga de Venezuela, y a la vez uno considera lo que fue la universidad como sueño y como realidad, por ejemplo en los años 60, cuando Venezuela pasó de una educación superior que no superaba los 10.000 estudiantes, a la etapa actual, en que pasamos del millón, entonces uno ve que allí hay una fuerza inmensa, que es parte de un proyecto nacional. La universidad se hizo asequible a todos los venezolanos y se convirtió en una gran vía de ascenso social.

Y en esto ha jugado un papel fundamental la universidad financiada por el Estado pero también las otras hemos tenido un rol muy importante. Ahora, cuando uno empieza a ver que esa escalera social está reduciendo su impacto y que la sociedad tiene problemas crecientes, uno sabe que sería un error echarle la culpa de esto a la universidad pero otro error sería no preguntarse dónde miran las universidades. ¿Son realmente las universidades un lugar de encuentro o, como es la tendencia en todas las instituciones, hay una endogamia, hay una perpetuación, tenemos cargos estables, con un estilo autoprotector y más semejante a la Edad Media que a la sociedad de hoy? Las instituciones suelen negarse a salir de sí mismas y van creando su propia lógica interna. Lo otro es que el sector productivo está obligado a innovar o perece. En cambio, la universidad puede vivir sin innovar. Y así ha sido, de hecho. Por eso es importante que la universidad se exponga, que se nos obligue a dar cuenta de nosotros mismos. Y ese posgrado será una contribución muy importante en este sentido.


"Lo que me quita el sueño"

Luis Ugalde nació en Vergara, País Vasco, España, en 1939. Y en cuanto se graduó de bachiller, a los 17 años, tomó la decisión de unirse a los jesuitas y la congregación lo envió a Venezuela, emplazamiento para el que se ofreció como voluntario. Su destino lo determinó, pues, un muchachito que no llegaba a la mayoría de edad. "Y nunca he dudado de lo acertado de esa decisión", confiesa.

Dentro de cinco meses, Luis Ugalde cumplirá 50 años de residencia en este país cuya nacionalidad adquirió. "Toda mi vida adulta la he hecho en Venezuela o desde Venezuela", dice. Se graduó en Filosofía y Letras, en la Universidad Javeriana de Bogotá. Luego completó la carrera de Sociología en la UCAB. Posteriormente, siguió estudios de Teología, en Alemania, entre los años 1966 y 1970, cuando regresó a Venezuela. Después hizo un doctorado en Historia de Venezuela.

–¿Cómo sabe usted que es vene zolano, aparte de tener un pasaporte que lo acredita como tal?
–Le diré cómo sé que soy y cómo sé que no soy. Cuando se llega al último rincón de mi interioridad, se me sale el vasco y me doy cuenta de que soy distinto a los venezolanos, que tienen otra sensibilidad. Pero cuáles son las cosas que a mí me quitan el sueño... todas son venezolanas. ¿Qué historia conozco y me concierne? La de Venezuela. A mí me tiene sin cuidado la política española mientras que la de Venezuela me interesa muchísimo; aquí es donde nosotros tenemos que ver cómo hacemos un país con oportunidades para todos, partiendo de la convicción de que tenemos el talento y los recursos para producir la riqueza.

–¿Los recursos solamente no son riqueza? Esta es una idea muy extendida.
–Desde luego que no. El recurso minero no es riqueza. Y, por desgracia, el actual régimen, que pudo cambiar muchas cosas que estaban mal hechas, partió del error fundamental de repartir, en el falso supuesto de que la riqueza ya está y no hay que crearla. Y terminó en una repartidera que, al final, no alcanza, porque lo que la gente necesita y aspira, para salir de pobre, es oportunidad de trabajo.


Salidas retorcidas

Con medio siglo de vida venezolana, Luis Ugalde tiene todavía un acento peninsular pero no pronuncia la "c" ni la "z" como en España sino como lo hacemos en toda América.

–En junio de este año, usted publicó, en El Nacional, un artículo donde decía que "el 2006 puede ser, lamentablemente, un año electoral sin elecciones". Y un mes después, en entrevista para Tal Cual, dijo que no sabía si habría un 3 de diciembre porque había "demasiadas señales preocupantes". ¿Cuál es su perspectiva al día de hoy?
–Allí hay dos cosas que, a mi modo de ver, son importantes. Elegir significa que usted pueda decir A o B y está, efectivamente, eligiendo; no simplemente votando, porque la trampa sería de tal calibre que ni siquiera se podría pensar en que el Gobierno reconozca una derrota. Pudiera haber votaciones y no elecciones. Allí está el ejemplo de Cuba, donde hay votaciones pero no elecciones, porque no hay opciones distintas a Castro. Y lo otro es que antes del referéndum, se barajaron alternativas, que están publi cadas, no las estoy inventando, que apuntaban a que antes de que llegara el referéndum revocatorio se develaría un golpe militar. Y según aseguró la DIM, en la base de Puerto Cabello había una conspiración que podía reventar la víspera, con su consiguiente suspensión. No soy pájaro de mal agüero pero nunca hay que descartar salidas como ésa, cuando se tiene un Gobierno cuyo principio no es respetar las reglas de juego, sino que las reglas y el Derecho están dispuestas para que el líder lleve a cabo su proyecto. Y está claro que unas elecciones que le resulten adversas no van a disuadirlo de ese proyecto. En la mentalidad marxista, si lo absoluto es la revolución, todo lo demás es relativo, incluidas las elecciones.

–¿Cree usted que las declara ciones del presidente Chávez en el sentido de que permanecerá en el poder hasta el año 2021 o más, refuerzan su punto de vista?

–Claro. Él mismo lo ha dicho, no estoy calumniando. Con ese modelo las elecciones son un medio que se respeta sólo si ayuda a afianzar la revolución. Naturalmente, ése es el pensamiento de un pequeño sector de la sociedad. Los 26 millones de venezolanos no pensamos así; y me atrevo a asegurar que ni siquiera la mayoría de quienes están con el Gobierno, para quienes la democracia, con todas sus imperfecciones, es un modo de vida que debe preservarse. Y ahí es donde viene el problema.

–Porque usted cree que si eso está en la mente del Gobierno, eso es lo que va a hacer.
–No. Los países son más grandes que los regímenes y que las personalidades. Eso querían hacer los sandinistas y no lo lograron. Por eso no hay que sembrar el fatalismo: la mayoría de los venezolanos quiere una democracia social, con oportunidades de trabajo digno para esos siete millones que hoy están desempleados o en el sector informal.

La cosa ha cambiado

–Insisto con mi pregunta: ¿piensa usted hoy lo mismo que pensaba en junio?
–Las posibilidades de la oposición se están desarrollando de una manera mucho mejor de lo que era previsible en junio. Si a esto unimos el hecho de que el deseo de defender la democracia está en más de 80% de los venezolanos y sólo hace falta quien lo aglutine, estamos, desde luego, en otro momento. Hay, pues, un proceso positivo.

–Usted aludió a la posibilidad de que se produzca un golpe de mano, ¿a qué se refiere?
–Antes del referéndum revocatorio, el semanario Las verdades de Miguel publicó cuatro páginas donde exponía un proyecto de golpe militar para evitar la realización de esa consulta. Lo recuerdo muy claramente porque decía que yo era uno de los cabecillas, cuando yo jamás me he reunido con ningún uniformado porque soy antimilitarista.

–¿Por qué trae eso a colación? –Yo creo que en este momento el susto del Gobierno, porque está consciente de que puede perder las elecciones, podría llevar a no pocos de sus miembros a pensar en alternativas distintas a las institucionales o a manejos en el mismo proceso electoral que no serían transparentes.

–¿Usted propugna, entonces, el abstencionismo?
–Muy por el contrario. Todos debemos votar para que el voto sea realmente una manifestación masiva y militante.

–¿Usted va a votar?
–Sí. Hay que hacerlo. La vota ción tiene un altísimo valor en este momento. Hay que exigir que el voto sea respetado. Y hay que hacer sentir al mundo y al país que la inmensa mayoría de los venezolanos queremos vivir en democracia.

–¿Me diría por quién va a votar?
–Voy a votar por quien defiende la democracia: la alternabilidad en el poder, el respeto a las diversas tendencias, separación de los poderes, una representación parlamentaria que recoja la diversidad venezolana. Y no votaría por quien diga que Cuba y nosotros somos lo mismo y que, después del 3 de diciembre, la educación la va a impartir el Estado en exclusiva, porque su fin es indoctrinar a los niños y jóvenes. Naturalmente, yo no puedo votar por eso ni quiero que los venezolanos voten por eso.









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