El discurso de un hampón

Por Venezuela Real - 3 de Noviembre, 2006, 12:27, Categoría: Corrupción

Gustavo Coronel
Internet
03 de Noviembre de 2006

Sé que la criminalidad en Venezuela ha aumentado dramaticamente desde que Hugo Chávez está en el poder. Este año morirán 14.000 venezolanos de manera violenta, a manos de un hampa que ya es dificil de distinguir de las fuerzas de "seguridad" chavistas. Pero los hampones ya no solo patrullan a su antojo las calles de las ciudades venezolanas sino que manejan las empresas del estado, disfrazados de ministros y de servidores del pueblo. Estos hampones desempeñan actividades totalmente contrarias al interés público y se han convertido en los principales enemigos de la sociedad venezolana, al apropiarse de lo que no les pertenece, en afán de lograr sus alocados e insensatos objetivos de poder político. Y lo están haciendo ensoberbecidos, con una impudicia total basada en el convencimiento de que son inmunes a toda crítica y que están colocados, gracias al poder dictatorial de Hugo Chávez, por encima de las leyes y de la constitución de la República de Venezuela.

Este es el caso de Rafaél Ramírez, colocado simultáneamente por Hugo Chávez en dos cargos, en violación de nuestras leyes: Ministro de Energía y Petróleo y Presidente de Petróleos de Venezuela. El discurso de Rafaél Ramírez, cuya transcripción tengo en mis manos, dado a sus secuaces como regalo de halloween en la sede de esa caricatura de empresa petrolera en la cuál se ha convertido PDVSA, es un discurso hamponil de principio a fin. Es un documento que evidencia la descomposición moral y la desverguenza de este grupo de aventureros que ha tomado el control del país.

Habla Ramírez en un lenguaje pseudo-militar. Menciona batallas, derrotas, combativos y aguerridos secuaces de primera y de segunda línea, vanguardia revolucionaria y otros términos cursis propios de la escatología narcisista-leninista. Y comienza así el hampón:

"Venimos aquí a hablar de política….. [no de petróleo sino de política]…. Nos comienzan a llegar que si la normativa tal o cuál…que si el color rojo o no rojo…en Venezuela, de la nueva PDVSA…. A nadie de nuestros componentes militares, a nadie de las reservas, a nadie de nadie,  de la nueva PDVSA, le quede una pizca de duda de que la nueva PDVSA está con el Presidente Chávez". Este hampón afirma que la institución que él preside es un instrumento político de Hugo Chávez, así, sin anestesia ni rubor ni verguenza. Es preciso decirle a Ramírez que PDVSA es una institución de la nación venezolana, no del gobierno hamponil de Hugo Chávez. Es preciso que él sepa que cualquier intento de apropiarse de PDVSA para fines particulares o tribales es un crimen de lesa majestad. Mas criminal aún cuando es un acto que se lleva a cabo publicamente y de manera desafiante. Al decir lo que dijo, este sujeto Ramírez se ha colocado al márgen de la ley.

Continúa Ramírez:

"Yo quiero que los compañeros gerentes nos ayuden a borrar .. cualquier asunto que pueda meter (sic) una duda respecto a nuestro apoyo al Presidente Chávez…la nueva PDVSA es roja, rojita, de arriba abajo". Esto lo dijo el hampón vestido con una grotesca casaca roja, según me dicen quienes han visto el video. Esta es una confesión delictual. Ramírez pretende poner a PDVSA al servicio de la pandilla del régimen y lo dice de manera desafiante.

 

 

Añade el hampón:

"No es el momento de que nos comportemos como un gerente petrolero más, o peor aún, como un gerente petrolero de la vieja PDVSA". Ramírez desea que todos sepamos que él no es un gerente petrolero sino un miembro de la pandilla que ha tomado a PDVSA por asalto. Como presidente de una empresa de la nación incumple su deber y  denigra del término gerente. Ramírez nunca ha sido un gerente ni podrá serlo jamás por una sencilla razón:  los gerentes no tiran piedras. El odio hacia la gerencia profesional de PDVSA es patente en sus palabras. Los gerentes verdaderos son al hampón como el crucifijo es a  los vampiros: un símbolo odiado por la bestia por representar lo superior.

Continúa Ramírez:

"Es un crimen, un acto contrarrevolucionario, que algún gerente aquí pretenda frenar la expresión política de nuestros trabajadores en apoyo… a Chávez". No entiende el hampón que una institución de la nación no puede ser objeto de proselitismo partidista ni puede ser capturada por una facción política sino que debe mantenerse fiel a su deber de servir eficientemente a la nación que es su dueña. Que no podremos esperar de alguién que habla de esta manera! Le compraríamos a este hombre un carro usado?

Y sigue Ramírez, envalentonado:

"Aquí estamos apoyando a Chávez…nuestro líder.. y vamos a hacer todo lo que tengamos que hacer para apoyar a Chávez… quien no se sienta cómodo con esto que le ceda su puesto a un bolivariano…" El hampón dice que en la nómina de PDVSA no puede haber nadie que no apoye a Chávez. Este es un delito de marca mayor. Ese sujeto debería  estar en la cárcel, si es que la cárcel existiera para el chavismo. Yo espero que Rafaél Ramírez responda algun día ante la justicia ordinaria por esta violación grosera de las leyes y la constitución de nuestro país, con las cuáles este sujeto se ha limpiado el paltó.

 Y apenas va Ramírez por la mitad de su histórico discurso:

"Aquí dentro de PDVSA a Chávez no lo para nadie, y aquí dentro de PDVSA ustedes están bien claros… que esa PDVSA… es roja, es bolivariana, y está resteada con Chávez". Repetitivo el hampón, para que no quede ninguna duda de su crimen.

A continuación añade  algo tan tenebroso como su conciencia:

"Eso es lo que queríamos decirle  ustedes…patra que no quede duda.. cuando nosotros tomemos las acciones que tengamos que tomar para alinear… la empresa en defensa de los intereses de nuestro pueblo.. expresados claramente por Chávez". Aquí el hampón amenaza al país con una acción violenta en defensa del pueblo que, segun él, es lo mismo que Chávez. Según Ramírez, Chávez es el pueblo, habla por el pueblo. PDVSA es del "pueblo", es decir, de Chávez. En este momento de su descarga el hampón suena ya desquiciado totalmente, en pleno orgasmo de autoridad ilimitada, sin trabas ni respeto por la sociedad venezolana. Este asalariado que debería estar al servicio de la nación se ha rebelado contra ella, contando con la aprobación acrítica de  su amo. Pero el crimen contenido en este discurso  ha sido cometido en presencia de 26 millones de venezolanos y el hampón debe saber que no cuenta con 26 millones de cómplices y que hasta mucha de la gente que ha seguido a Chávez debe estar asqueada por tanta desverguenza.

Oigan esto:

"Aquí el que se olvide de que estamos en una revolución se lo vamos a recordar a carajazos". Esta frase del hampón recibió muchos aplausos del lumpen chavista que plenaba el salón. Este es el lenguaje de la revolución, el lenguaje gangsteril que caracteriza  la pandilla corrupto-leninista, es el lenguaje que refleja la naturaleza de esta gente, el lenguaje de quienes viven chapoteando en un fétido pantano ideológico donde no tiene cabida el lenguaje civilizado. Nunca hubiéramos imaginado que algun día un ministro, un funcionario público de alto nivel en nuestra Venezuela usase este lenguaje fecal para dirigirse  a sus subordinados.

Sigue el ministro hampón:

"Tuvimos que remover a una persona… que permite que el candidato Rosales  transite en el medio de nuestras áreas, coño, pero que vaina es esa?"

En este punto ya el hampón ha perdido todo recato, se ha fumado una lumpia. Según él, un ciudadano venezolano no puede transitar en las áreas operacionales de PDVSA a menos que sea chavista,  Este sujeto no conoce la constitución? Resulta que quien permite este tránsito es despedido por la PDVSA de Chávez, en abierta violación de sus derechos ciudadanos. Y esto es algo admitido por el hampón ministro y, además,  adornado con un coño y una vaina. Este pobre ministro nunca podrá recuperarse de esta grotesca exhibición de matonería. Su discurso será estudiado por los sociólogos del futuro como un excelente ejemplo de la prostituida  burocracia revolucionaria.

Y termina este hampón diciendo lo siguiente:

"Nosotros vamos a liberar a Bolivia…de aquí salimos a un gabinete…porque vamos con todos los hierros a jugarnos el futuro de Bolivia junto con Evo Morales". Este rebuzno final  será muy útil para convencer hasta a José Miguél Insulza, Secretario General de la OEA, que Chávez interviene descaradamente en los asuntos internos de otros países latinoamericanos.  Lo que dice el hampón suena a una invasión inminente de Bolivia por parte de las fuerzas chavistas, para "liberar" al país de la bota imperialista.

El  discurso de Rafaél Ramírez, ministro de Energía y Petróleo y presidente de PDVSA, es mas que suficiente prueba para exigir su inmediata destitución y su enjuiciamiento criminal. Eso no sucederá, por ahora, porque Ramírez es un caimán del mismo pozo donde chapotean Chávez y los otros saurios . Pero es un documento que prueba hasta la saciedad la comisión, por parte de Rafaél Ramírez, de crímenes de corrupción, instigación al odio y la violencia, uso indebido de los bienes públicos, violación de los derechos humanos de los trabajadores de PDVSA que no piensan como el hampón y violación de las normas internas de PDVSA, de las leyes del país, de nuestro código penal y de nuestra constitución.

Como venezolano pido el inmediato enjuiciamiento de Rafaél Ramírez. Me averguenzo de que un sujeto de tan deleznable calidad moral pueda compartir conmigo la ciudadanía venezolana. Lamentablemente este sujeto no es la excepción dentro del equipo del régimen sino uno de sus mas destacados representantes.





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