La politización del INCE desvió su objetivo de capacitación

Por Venezuela Real - 6 de Noviembre, 2006, 12:02, Categoría: Economía

 Nota VR: el INCE no sólo se ha desviado de sus objetivos de capacitación en coordinación con el sector privado sino que sus actuaciones en los últimos años desconocen la legislación vigente.

AHIANA FIGUEROA
El Nacional
06 de Noviembre de 2006

Representantes del sector empresarial y sindical mostraron su decepción al distorsionarse el propósito por el cual fue creado el Instituto Nacional de Cooperación Educativa: capacitar a los jóvenes para su inserción en el mercado laboral formal. Sostienen que desde la presidencia de Eliécer Otayza comenzó la politización del organismo

El maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa jamás imaginó que su ideal de ayudar a aquellos jóvenes que, imposibilitados de seguir sus estudios universitarios, necesitaban de una mayor capacitación para tener un oficio y así contar con un empleo formal sería desvirtuado a favor de un ideal político.

El Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE) se creó como un ente autónomo, a pesar de estar suscrito al Ministerio de Educación. La finalidad de sus creadores –principalmente del maestro Prieto– fue ofrecer a la población un organismo modelo de educación para el trabajo.

Representantes del sector empresarial y sindical manifestaron su decepción por el desvío del objetivo del INCE: capacitar a jóvenes y adultos para su inserción en el mercado laboral formal.

Sostienen que desde la presidencia de Eliécer Otayza comenzó la politización. Desde hace cuatro años –agregan– el instituto no ha convocado a los representantes de la CTV, Consecomercio, Conindustia ni de Fedeagro –organismos que tienen un lugar en la junta de administración– para elaborar los planes, ni tampoco ha enviado a los graduados a las empresas para que culminen con su formación.

Hoy en día, el Gobierno capacita a los participantes en este organismo para que realicen labores en cooperativas o empresas de producción social. El presidente Hugo Chávez anunció hace unos días que el instituto cambiará de nombre por el de Escuela de Formación Técnico Socialista Simón
Rodríguez y que en su reorganización se buscará impartir la doctrina socialista.

"Ustedes recibirán 120 horas de formación socialista para que ayuden a las comunidades y 700 horas de formación técnico-productiva para que contribuyan al desarrollo socioeconómico", afirmó el mandatario ante un grupo de jóvenes, en la sede del organismo situada en el 23 de Enero.

El dirigente sindical Pablo Castro fue miembro de la comisión tripartita (gobierno, empleador y trabajador) que reestructuró al INCE entre 1989 y 1992. La Federación Venezolana de Maestros también participó de manera activa.

"La idea era ayudar a aquellos muchachos que desertaban del sistema escolar, se suministraban útiles, becas-salarios, se firmaban convenios con las empresas para la formación continua de los estudiantes. A las madres también se les daba cursos para aquellos oficios que podían realizar en casa, como costura, repostería y peluquería y al terminar los estudios recibían como premio una máquina de coser, hornos o materiales para aplicar lo que aprendieron", recuerda.

Indicó que los planes curriculares eran diseñados por profesionales y técnicos, que costó grandes inversiones al instituto, así como la formación de los instructores. "No se aceptaba el tema político dentro del INCE, no tenía razón de ser, era un organismo para enseñar, capacitar y formar", afirma el dirigente sindical.

Los programas rurales también tenían cabida dentro del INCE a través de sus núcleos ubicados en varias ciudades del interior del país. Se capacitaba a las personas en cada una de las áreas agrícolas más importantes de su región y en el sector pesquero; hasta impartían cursos para la reparación de lanchas. El INCE militar ofrecía formación a los jóvenes que al salir del servicio castrense veían incierto su futuro, y las enseñanzas se impartían en las zonas donde habitaban y de acuerdo con las necesidades laborales de la región.

Explica Castro que a través de la Organización Internacional del Trabajo se firmaron convenios internacionales para que los instructores venezolanos se capacitaran en el exterior en las áreas automotriz, informática y de lenguaje (idiomas). Incluso, ya existía un plan de capacitación de mano de obra para realizar labores en los planes ferroviarios y en la industria petrolera.

Hace dos años, la central obrera interpuso ante la OIT una denuncia sobre el desvío del objetivo del instituto, para lo cual la organización mundial recomendó al Gobierno que cumpliera con la ley que lo creó. Pero hasta la fecha el Ejecutivo ha hecho caso omiso.

"Desde hace unos años, el directorio no entrega cuentas a los socios, no informa sobre los resultados de gestión, de los proyectos o sobre el uso del dinero", indicó Castro. "El INCE actual es discriminatorio y ha perdido autonomía. Son nulos todos los actos del
Gobierno, porque no ha modificado la Ley del INCE", agregó.

Todas las empresas del país están obligadas a cotizar 2% de las remuneraciones que paga a sus trabajadores al INCE, mientras que los empleados aportan 0,5% de las utilidades que reciben. En total, 80% del presupuesto del instituto es otorgado por el sector privado y el resto por el Estado. El representante del sector empresarial ante el instituto, Alirio Pérez Román, señaló que más allá del objetivo de impartir una doctrina, lo que le preocupa es la falta de capacitación en áreas que necesitan las empresas para ser competitivas. "Cuando se eliminaron los programas de capacitación de personal para las empresas no se perjudicó al sector privado, sino a los jóvenes que no tienen ningún tipo de garantía de ser contratados", expresó.

Desde hace más de tres años está paralizado el programa de capacitación de jóvenes, que permitía a la empresa incorporar en su nómina esa mano de obra calificada. Al eliminarse estos planes, las empresas pierden una vía segura para la renovación y contratación de personal capacitado.

Lo que se agrava con la decisión del Ejecutivo de impartir una doctrina socialista en lugar de entrenar a los jóvenes para reforzar la economía productiva privada.

"La última vez que la directiva llamó al representante del sector agrícola para una reunión en el
INCE fue en octubre de 2004. En esa cita se habló de convivir la gestión tradicional con la nueva concepción revolucionaria. Sin embargo, después no convocaron más", comenta Jorge Alvarado, miembro de la junta de administración por Fedeagro.

Explica que al incluirse la Misión Vuelvan Caras, este programa colisionaba con los objetivos del INCE, debido a que se instruía a los jóvenes sólo para incorporarse a las otras misiones o a las cooperativas.

"Es una gran pérdida que se haya desvirtuado la razón de ser del INCE. En otros países latinoamericanos tienen institutos similares que surgieron luego del ejemplo que significó el INCE venezolano, que se convirtió en un organismo modelo de educación para el trabajo", afirmó Alvarado.

Alvarado explica que para darle formalmente esa nueva visión al instituto es necesario reformar su ley, reglamentos y estatutos.

Sostiene que se han dejado de cubrir aspectos de capacitación agrícola, que si bien eran necesarios hace 20 años ahora son prioritarios, debido al avance de la globalización y a los avances tecnológicos que surgen para el mejoramiento de la productividad agrícola. "El INCE tenía la experiencia para apoyar al productor en su adaptación a los nuevos usos y mejorar su rentabilidad. El Gobierno debe contribuir y no dejarnos solos en el camino de la búsqueda de tecnología nueva para el desarrollo del sector agrícola", destacó el representante gremial.





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