El ingreso petrolero (II)

Por Venezuela Real - 9 de Noviembre, 2006, 14:38, Categoría: Petróleo/Energía

 Nota VR: es una desgracia para el país que opiniones sensatas como la del doctor Maza Zavala no sean tomadas en cuenta

D. F. Maza Zavala
El Nacional
08 de Noviembre de 2006

En artículo anterior (25 de octubre de 2006), traté sobre la naturaleza física y económica del petróleo, recurso natural agotable por extracción, y el carácter del ingreso que percibe el propietario de dicho recurso (en nuestro caso la Nación, representada por el Estado) en concepto de explotación (que no es un impuesto sino un derecho del poseedor, denominado convencionalmente regalía, y no una renta, como expliqué). En el presente artículo me propongo examinar tres aspectos de la cuestión del ingreso petrolero: i) el petróleo en el producto interno bruto del país; ii) los precios de este producto; iii) el excedente petrolero y su significado.

La actividad petrolera genera un valor económico que forma parte del PBI y que en el caso venezolano representa en promedio, en términos reales, 25% del total de aquél agregado. Debe entenderse que esta valoración se efectúa a precios constantes del año base de nuestras cuentas nacionales que es 1984 y, por tanto, no registra los cambios ocurridos en el valor nominal determinado por los precios de realización del petróleo y sus productos. La actividad de la que trato se realiza en tres niveles superpuestos, según la clasificación técnica de Colin Clark: el primario, la extracción del crudo del subsuelo; el secundario, su procesamiento en las refinerías; el terciario su comercialización; en cada uno de estos niveles se agrega un valor en relación con los factores productivos empleados: fuerza de trabajo, capital y tecnología. Deseo hacer énfasis en que así considerado el petróleo es un producto que se ofrece en el mercado como una mercancía, de índole especial si se quiere pues su utilización es básica en la economía mundial y es estratégica en la geopolítica internacional, como casi ninguna otra mercancía. Se diferencia de los bienes primarios obtenidos por cultivo, por recolección en los árboles silvestres, por aprovechamiento de bosques naturales o por captura de peces) en que, al igual que los minerales, la fuente de la que se obtiene es agotable, lo que tiene mucha importancia al considerar el carácter del ingreso respectivo, que no es renta. También es diferenciable de otros productos primarios, como los a agropecuarios y los procedentes del mar y otros medios acuáticos, en que las necesidades que satisface son de índole elástica, en primer lugar con respecto al ingreso de los consumidores y usuarios, en segundo lugar con respecto al precio; también lo es la oferta de petróleo.

Existe una gama de precios de petróleo. Los más usuales son los precios de mercado o de realización: hay que distinguir los del mercado interno, bastante más bajos que los internacionales; aquellos precios son denominados también nominales, para diferenciarlos de los reales, que se calculan aplicando a los nominales algunas tasas de descuento en concepto de inflación y depreciación del dólar. La diferencia entre los precios nominales y los reales es muy considerable, de un orden de 60%, en razón del alza pronunciada de los nominales o de mercado, los precios reales son importantes en el sentido de que representan el verdadero poder adquisitivo del petróleo en términos de bienes y servicios transables. Una modalidad de precios, implícitamente mencionada, es la de precios de exportación, calculados en el puerto de embarque, a partir de los cuales pueden hacerse descuentos según la política de mercadeo. Un precio especial que debe tenerse en cuenta en el de equilibrio o natural, que sería aquel que permite lograr la normalidad del mercado, sin excedente de oferta o demanda, en el corto y el mediano plazo. Otro modo de considerarlo sería en base del costo de producción, incluido el de agotamiento, más un excedente "normal".

El tercer aspecto que traigo a consideración es el del excedente, la diferencia entre el precio y el costo, libre de la reposición. El excedente corresponde al propietario de la empresa petrolera (en nuestro caso al Estado) en razón de dos vertientes: la que afluye al capital a la empresa como tal, sin entrar en disquisiciones sobre la procedencia o legitimidad de esta vertiente, tan problemáticamente en la literatura económica. Así, el Estado percibe, en principio, tres afluentes de ingreso: la regalía (costo de agotamiento), intereses del capital y beneficio del empresario. En propiedad, la regalía no forma parte del excedente y debería ser aplicada a la conservación de los yacimientos y a la del patrimonio nacional en concepto de inversiones reales y sociales; los otros ingresos del Estado originados en la actividad petrolera no son, en verdad, impuestos sino ingresos extraordinarios capitalizables, lo que se consagra explícitamente en la Constitución de 1999. Este ingreso y el de regalía figuran en el presupuesto de la República y son considerados inadecuadamente como ingresos ordinarios. Una reestructuración funcional del presupuesto --en el cuadro de las finanzas públicas estructurales-tendría que diferenciar, funcional y operativamente, entre el de origen petrolero y el tributario, lo que tiene mucha importancia, pues el primero debería aplicarse totalmente a la inversión real y social, en tanto que el segundo atendería al requerimiento de las necesidades corrientes públicas. Desde luego, una ya larga tradición fiscal no distingue entre uno y otro, fundada en el principio la unidad del Tesoro, que no tiene vigencia en los hechos.





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