La Venezuela roja rojita

Luis Pedro España N.
El Nacional
11 de Noviembre de 2006


Imaginarse una segunda administración de este gobierno puede ser un ejercicio aterrador. Un buen método para hacer la prospección puede ser dedicarse una semana a ver Venezolana de Televisión, leer sólo el periódico Vea y escuchar varias emisiones al día de Radio Nacional.

Sometido a tal bombardeo de propaganda oficial, de normativa revolucionaria acerca del deber ser, resulta fácil imaginarse cual es el país que este gobierno, o al menos los manipuladores de sus medios, se imaginan que es el sistema social que necesita el país, es decir, ese que en palabras del Presidente (y quien sabe si de Bolívar) otorga el máximo de felicidad posible.

Imbuidos en un ejercicio de prueba de producto mediático, al estilo del documental cinematográfico Super size me (Engórda me), aquel cuya trama se desarrolla en la brutal y grotesca repetición de un hombre sano que pretendió comer McDonald’s mañana, tarde y noche por un mes, para demostrar y denunciar con todos sus valores sanguíneos alterados que semejante dieta de carbohidratos, grasa y colesterol sencillamente mata. Así pues, y de igual manera, instalémonos a escuchar todas las entrevistas y las emisiones noticiosas de VTV, a ver las incendiarias e impunes vejaciones en las que noche a noche incurre el estelar programa La Hojilla, los insaciables y repetidos sets de canciones de la Nueva Trova y Alí Primera, los editoriales y titulares de Vea que esbozan la verdad oficial, los debates unidireccionales sobre las virtudes de todo lo que hace el gobierno, la repetición hasta la saciedad de lo que haya sido el tema escogido por el jefe del Estado para amenizar la semana, en fin dispongámonos a sufrir una indigestión de la Venezuela "roja rojita" para saber lo que nos espera.

Comenzamos la mañana con la entrevista del día, la que presume de ser seria y equilibrada. Allí veremos a un funcionario de alta categoría explicando las razones del último escándalo gubernamental. Torcerá la verdad groseramente, dirá que no dijo lo que si dijo, se burlará de quienes lo adversan, repetirá hasta el hastío la nueva formula verbal inventada en los laboratorios de propaganda y, finalmente, si nada de lo anterior surte efecto, entonces justificará con los errores del pasado sus faltas del presente. La primera conclusión es clara, la revolución, el proceso no se equivoca y siempre tiene la razón.

Avanzamos al mediodía para recibir un baño adoctrinador de una funcionaria media, con look de Adina Bastidas, que diserta sobre la inconveniencia de que el consumidor disponga en los anaqueles de varias marcas de un mismo producto. La funcionaria se pregunta ¿por qué los automercados privados ofrecen hasta seis tipos de mantequilla, hasta una docena de diferentes tipos de shampoo, ni que decir de otros rubros como salsas, pastas, aceites, etcétera? Ella misma se responde, es una incitación al consumo, un plan malformador de la mente de los niños quienes, hipnotizados por los colores, los sugestivos empaques y las marcas meten cosas innecesarias en el carrito del desajustado presupuesto familiar. Segunda conclusión a la vista, en nombre de la Lopna acabaremos con el comercio.

A media tarde, y si para entonces ya no ha ocurrido una de las varias trasmisiones en vivo de una larga intervención presidencial con motivo de la entrega de los nuevos créditos y becas para los partidarios del gobierno en La Mesa de Enujaque en Trujillo, algún planificador gubernamental explicará sobre la inconveniencia de la inversión privada y, por el contrario, sobre la necesidad de que sea el Estado quien controle la actividad económica y quien oriente la asignación de recursos en la economía. Tercera conclusión, sólo el Estado sabe lo que nos conviene.

La noche será propicia para el debate sobre la política internacional, el enfrentamiento con el imperio y el delirio nacionalista de quien justifica las acciones internas por su orientación para salvar al mundo. Cuarta y última, quien se oponga al gobierno responde a un plan extranjero.

Después del tour teñido por las vetustas ideas castrocomunistas, no queda la menor duda de que el plan de la Venezuela "roja rojita" no tiene ninguna posibilidad de concreción. No tiene ningún chance de que los venezolanos se calen semejante plan de dominación estatal. El antídoto lo constituye el haber vivido en democracia y disfrutar el disentimiento sin miedo a ser perseguido, haber experimentado la autodeterminación personal, el acceso a bienes y servicios modernos como coronación del esfuerzo personal y la actitud aspiracional de un país que sabe que "pa’ lante es pa’ ya".

Pero igual como sabemos que la fantasía comunista es imposible de lograr en la Venezuela de hoy, también sabemos que su intento será destructivo para el país, conducirá a un atraso inmenso y puede que posponga para esta generación el progreso y el bienestar con el que soñó.





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Noviembre 2006  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30    

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog