RANGELADA

Por Venezuela Real - 15 de Noviembre, 2006, 20:07, Categoría: Gente de Chávez

Teodoro Petkoff
TalCual
15 de Noviembre de 2006
   
El señor Rangel, unas veces con su propio nombre, con el cual medio cuida las formas, y otras con el seudónimo "Marciano", en VEA, donde usualmente adopta el lenguaje de los bajos fondos, viene haciendo un proceso de intención permanente a la candidatura de Rosales con el argumento de que esta no se distancia del golpismo y que no hay entre quienes lo apoyan ninguna revisión autocrítica de los hechos del 11A, del pronunciamiento de los militares de Altamira y del paro petrolero. Si la política se hiciera como lo quiere Rangel, el candidato continuista sí que está en mora autocrítica con el país por sus actuaciones golpistas el 4F y el 27N.

Pero, por el contrario, no sólo no ha habido ninguna autocrítica sobre esas felonías sino que se las ha reivindicado como efemérides patrióticas. Pero, más allá de este detalle, atribuible al proverbial cinismo del señor Rangel, hay todo un empeño en él y en otros voceros oficialistas en ir criminalizando poco a poco a la campaña electoral de Manuel Rosales. ¿Cuál es el objetivo de esto? ¿Desconocer su triunfo, aduciendo que sería parte de un plan "golpista" ? Cada vez con más insistencia se pretende presentarla como una candidatura que esconde un plan golpista.

Esto es una canallada. La candidatura de Manuel Rosales surgió precisamente de factores que hemos sostenido una resuelta política democrática y que mantuvimos posturas muy críticas frente a las estrategias del "atajo" o del "fast track". Es más, mientras Rangel estaba escondido el 12 de abril y en entrevista con El Nacional, anunciaba su disposición a entenderse con el supuesto nuevo gobierno, yo, Teodoro Petkoff, salí esa misma noche a denunciar en televisión el golpe de Estado. En El Nacional, Rangel no habló para nada de golpe de Estado. Todo lo contrario, dijo que "se cambiaría el casete".

La presencia de Rosales en Miraflores, junto a Carmona, producida en el bululú creado por el anuncio hecho por el general Lucas Rincón, acerca de la renuncia de Chávez, no significa, en modo alguno, que él haya participado de la llamada conspiración carmonista que llevó al golpe de Estado. De hecho, este tomó a todo el país por sorpresa, incluso a muchos de los presentes en Miraflores.

Asumir una candidatura, para una competencia democrática, desmintiendo continuamente la campañita miserable del oficialismo acerca de su "retiro" antes de las elecciones, es un aval más que suficiente del sustrato democrático que la sustenta. Hemos ido a la campaña conscientes del ventajismo obsceno que caracteriza la de Chávez, hemos asumido eso como parte de la naturaleza del régimen, que denunciamos en todos los tonos pero que no condiciona nuestra decisión de enfrentarlo electoralmente ni nos intimida ni arredra y es dentro de ese contexto que hemos asumido el reto. Rosales está dentro del marco constitucional y legal. ¿Puede decir lo mismo el candidato continuista?

Si, como dice el señor Rangel, no hay razón alguna para "creer en la disposición democrática" de la candidatura de Rosales, entonces, aplicando el mismo razonamiento sofístico a Chávez, ¿habría alguna para creer en la disposición democrática de una persona con los antecedentes golpistas del candidato oficialista? ¿Habría razón alguna para creer en la disposición democrática de quienes no ponen coto a los constantes ataques violentos a las caminatas de Rosales (¿ha sido atacada alguna actividad de Chávez?), a quienes no dicen palabra alguna sobre las truculentas amenazas de Lina Ron y de otros personeros de los sectores extremos del chavismo? El señor Rangel considera "sospechosa" la conducta de la oposición.

Mucho más sospechosa, si a eso vamos, es la conducta de quienes, como Rangel y su patrón, descalifican continuamente a Rosales, con el argumento de "golpista", "guarimbero" y otras zarandajas semejantes, como preparando el ambiente para desconocer su triunfo o para que cualquier banal denuncia de irregularidades —que siempre pueden tener lugar— no sea procesada democráticamente, como fue la de López Obrador en México, sino inmediatamente calificada de "subversiva" y tratada como tal. Hemos expresado varias veces nuestra disposición a reconocer un triunfo limpio de Chávez, pero, ¿toleraría el gobierno de Hugo Chávez, como lo hizo el mexicano, una pacífica manifestación de opositores que reclamara, si ese fuere el caso, siempre posible, un reconteo de los votos si los resultados arrojasen dudas acerca de su pulcritud? El derecho que nunca se negó a Aristóbulo Istúriz, a Ramón Martínez, a Gehard Cartay, a reclamar en la calle, pero pacíficamente, sus respectivos triunfos en la alcaldía y gobernaciones, cuando estos, hace años, pretendieron ser desconocidos, ¿será reconocido por el gobierno de Chávez si se presentara una coyuntura semejante, en la cual un supuesto triunfo suyo produjera un reclamo? Esa es la verdadera preocupación que existe hoy entre los venezolanos y no esa conseja imbécil acerca del "golpismo" de Rosales. La verdadera preocupación que se manifiesta hoy es la de si Chávez reconocerá un triunfo de Rosales y si entregará la banda presidencial. El ha dicho que sí, pero en su entorno gritan a voz en cuello que no, que ni de vaina. Ojalá prevalezca el Chávez que retrocede cuando ve que tiene la partida perdida.







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