La maldición del continuismo

Por Venezuela Real - 30 de Noviembre, 2006, 16:44, Categoría: Electorales

Manuel Caballero
El Universal
26 de Noviembre de 2006

El continuismo es la guerra y la ruina, la alternancia es la paz y el desarrollo

Bandera tricolor
que en Venezuela estás
¡Abajo el continuismo,
viva la legalidad!
Copla del siglo XIX

Hace algunos años, se me invitó a hacer una pregunta a Hugo Chávez Frías, ya instalado como locatario en Miraflores. Era una pregunta que debíamos hacer (yo no era el único invitado) mediando entre el interrogado y nosotros la pantalla de un televisor : el Héroe del Museo Militar huye del debate como de la peste; no da jamás la cara, y nunca se le ha visto aceptar someterse al fuego cruzado de periodistas independientes. En mi caso, me limité a citarle la frase bien conocida del Libertador en Angostura, advirtiendo sobre el peligro de dejar permanecer demasiado tiempo a un mismo hombre en el poder.

La bella compañía

Le recordé que sólo cuatro gobernantes habían desoído esa advertencia, introduciendo la reelección en sus constituciones (o sin hacerlo, como el Benemérito) : José Tadeo Monagas , Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez y Hugo Chávez Frías; y rematé preguntándole cómo se sentía en semejante compañía.

Como los malos alumnos, evadió responder la pregunta y en cambio, se dedicó a descalificar a sus interrogadores. A mí me llamó "experto", creyendo que eso fuese un insulto, lo cual me demostró que su desconocimiento del idioma era mucho mayor del que yo suponía. Aunque viéndolo a la distancia, hoy lo comprendo : él no tiene por qué hablar bien un idioma que es la más extendida herencia del imperio español; y que se sepa, entre los yanomani, cuya lengua de seguro habla fluidamente ese señor, la palabra "experto" a lo mejor sí es un insulto.

No para su ilustración (pues José Indecente y otros aduladores han terminado por convencerlo de que sea una especie de Pico dalla Mirandola, y él se lo ha creído), sino sobre todo para los jóvenes venezolanos a quienes se le trata de ocultar la verdadera historia del país para sustituirla por estampitas patrióticas, recordaremos someramente algunos de los legados de la práctica continuista en Venezuela.

Se pretendía bolivariano

Aunque se pretendiese liberal, bolivariano y reconstructor de la Gran Colombia, José Tadeo Monagas dejó algunas de las peores herencias de las que todavía disfrutamos. La más evidente de todas fue el nepotismo : no sólo dejó a su hermano cuidándole la Silla cuando aún no tenía fuerzas para reformar la constitución implantando la reelección inmediata, sino que llenó el gobierno de familiares suyos, y si no impuso de gobernador provincial a su padre barinés, es porque no era barinés y a lo mejor ya no existía. Acabó con la independencia -ya bastante precaria--de los poderes asesinando literalmente al Congreso. Monagas hizo aprobar la Ley del 10 de abril de 1848 (no confundir con la de 1834 aprobada primero y criticada después por Fermín Toro) que le permitió a él y sus prójimos transformarse en grandes latifundistas. Y por último, suyo fue el mayor peculado que hasta entonces conociera la república.

Al punto de ser echado del poder al grito de "¡Abajo los ladrones!" (que no sería inadecuado ni mucho menos anacrónico repetir hoy).

La sombra de Gómez

La sombra del Benemérito General Juan Vicente Gómez pesa demasiado en la historia venezolana para que entremos en demasiados detalles. Pero sólo recordaremos que fue el más largo "continuista" de nuestra historia, el más cruel y el más deshonesto; que llevó el nepotismo a los mayores extremos, nombrando a su hermano y a su hijo vicepresidentes y desparramando la "gomería" por todo el territorio. Gómez basó su dominio en un chantaje: "o yo o el caos, solo yo puedo gobernar este país". En cuanto a Pérez Jiménez, diremos sólo que como Monagas, dos meses después de reelegirse estaba huyendo de Palacio en gallos y media noche. En la única pelea que dio en su vida, se convirtió en el Héroe de La Vaca Sagrada, una especie de Museo Militar avant la lettre y volante.

Hemos querido dejar de último la peor de todas las consecuencias del continuismo en la historia del siglo XIX venezolano: la guerra.

Exitoso o no

El empleo de todas los-entonces asaz precarios-recursos del poder con el propósito, exitoso o no, de perpetuarse en el poder, creaba un cuello de botella que los venezolanos, deseosos de hacer respetar el principio alternativo, intentaban reventar con el único recurso, la única respuesta que conocían : la guerra. Como eso se agudizó después de la Guerra Federal, Gil Fortoul tiene razón al pluralizar el término : él habla de "las guerras federales" que tuvieron lugar entre 1859 y 1903. Al final de ese período Venezuela no era un país y ni siquiera "un gentío" con su menguada población, sino un campamento. Que estuvo a punto de desaparecer en 1902, colonizada de nuevo por las potencias europeas.

Ruina, sangre, lágrimas, desolación, muerte : ese ha sido el saldo del continuismo en Venezuela. Y sobre todo, como en toda guerra, el dominio de los militares, no los oficiales modernos que formó en su mayoría la república civil, sino los sargentones ignaros del siglo XIX que se quiere reivindicar y reeditar y a los cuales se refería otra parte de la copla citada en el epígrafe :

Ya Venezuela no quiere guerra
porque esta tierra se va a acabar.
Generales, coroneles, sinvergüenzas
Que no quieren trabajar.






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