MANUEL ROSALES: "Siempre me han subestimado y siempre he ganado"

Por Venezuela Real - 30 de Noviembre, 2006, 9:49, Categoría: Electorales

Milagros Socorro
El Nacional
26 de Noviembre de 2006

Con la voz algo gastada pero sin dar muestras de agotamiento, el candidato de la unidad opositora concedió esta entrevista al concluir el acto de cierre de campaña en Caracas. Muy sereno y con su calma habitual, se mostró seguro de su triunfo y dio garantías al electorado de que su equipo está preparado para garantizar y defender la voluntad popular. "Cívica y democráticamente, porque no hay espacio para la trampa ni para la manipulación y porque hay una decisión popular que no se puede desconocer"

En dos meses y medio, Manuel Rosales (1952) ha caminado más de 420 kilómetros, un cálculo que se deriva de la medición hecha por los vehículos que lo han seguido en todas las caminatas. Ha recorrido más del 75% de los municipios del país. Ha habido días en que ha hecho hasta cuatro eventos de calle. Al terminar su intervención en Caracas dijo haber confirmado su certeza de que el 3 de diciembre se convertirá en el próximo presidente de Venezuela. --Al contemplar esa multitud, la mayor que se haya reunido en este país –dijo Rosales-sentí una gran emoción y un inmenso compromiso. Sentí alegría, emoción y un sustico, de tanta belleza y tanta esperanza que había en esa gente.

--Sorprende que se muestre usted tan serio, casi negado a las sonrisas.
 --Yo me río con el pueblo. Nunca del pueblo. No puedo andar con sonrisas cuando estoy hablando de los muertos por la violencia en Venezuela, de la pobreza, del desempleo y de las amenazas a las libertades. Yo río cuando toca reír, lloro cuando toca llorar. Y cobro cuando ha llegado el momento.

--Usted meditó largamente antes de lanzarse como candidato a la Presidencia, ¿cuál fue el hecho que lo hizo decidirse?
--Fue una serie de acontecimientos y de manifestaciones de apoyo, incluso de los mismos aspirantes involucrados. Estábamos ante un compromiso muy importante, que era la escogencia de un solo candidato y que éste fuera el que tuviera más oportunidades. En mayo de este año, yo invité a Teodoro Petkoff y a Julio Borges para que nos reuniéramos en Maracaibo y adquirimos un compromiso: habría un candidato único. Mientras tanto, nos dedicamos a hacer de nuestro movimiento, Un Nuevo Tiempo, una organización nacional, cosa que yo no había querido hacer porque no quería que me vieran como un desaforado buscando la candidatura presidencial.

Como yo no andaba en eso ni estaba interesado en buscar protagonismo nacional, quería mantener el partido a escala regional. Estaba cómodo en el Zulia, no tenía ningún apuro y creí que pasaría agachado. Y, si yo hubiera sido pragmático y no hubiera pensado en mis hijos y en mi país, me hubiera quedado en la Gobernación muy cómodo, esperando que las aguas corrieran, que salieran otros. Pero la gente en el Zulia se entusiasmó y salimos a constituir Un Nuevo Tiempo por Venezuela. Así empecé a viajar por todo el país. Y llegó el momento en que surgió del movimiento la exigencia de que yo fuera el candidato. Nos dimos cuenta de que aquello no tenía regreso y de que el único camino era ser candidato. Y no me lo pensé mucho. Lo asumí con mucho orgullo y mucha emoción. Y en eso estoy, pase lo que pase.

--¿Qué va a pasar?
--Vamos a ganar las elecciones abiertamente. El país que he recorrido casi íntegramente me lo ha hecho ver. Hay una emoción que sale, que crece; y una decisión del pueblo de reconciliación, de justicia social, de buscar la verdad. Yo creo que el pueblo venezolano está frustrado y cansado de los que pasaron, de lo que llegó, de tanta mentira. Sobre Venezuela se han derramado muchas mentiras. Y ha llegado la hora de darle realidades al pueblo y de cumplirle. Yo haré un gran esfuerzo para hacerlo.

--¿Qué ha aprendido del país en su recorrido?
--Siempre pensé y sentí que Venezuela era un gran pueblo, pero ahora que lo he visto, lo tocado, lo he caminado, creo que no hay palabras para describir lo bonito, lo grande, que es el pueblo de Venezuela, que sabe sufrir con dignidad, que sabe reír en medio de las dificultades y que nunca pierde los sueños y las esperanzas. Y que, a veces, encantado por ofertas engañosas ha optado por el camino equivocado, pero lo ha hecho de buena fe. Cuando hace ocho años eligieron al otro candidato, el pueblo lo buscó como un vengador porque estaba cansado de tantas mentiras y atropellos, pero él no supo interpretar lo que se esperaba de él y creyó que la venganza era de violencia cuando la venganza debía ser de justicia social. El pueblo lo que reclamaba era que le dieran lo que le corresponde, que lo atendieran y lo quisieran; y él no lo entendió porque él piensa a partir de la violencia, la desunión y de esa idea mala, de atraso, que él llama socialismo del siglo XXI.

--¿Qué es lo que más lo ha conmovido de lo que ha visto en su recorrido?
--La gente llorando. Hombres y mujeres llorando y diciéndome que salve a Venezuela. Eso ha sido tremendo.

--¿No siente eso como un compromiso abrumador?
--Es un gran compromiso. Y le puedes poner cualquier adjetivo pero es una gran compromiso, una inmensa responsabilidad. Y, al ganar las elecciones, todo lo que haga será para lograr que Venezuela avance y cambie.

--De las agresiones que ha recibido en algunos lugares donde ha ido, ¿qué es lo que más le ha molestado?
--Lo que más molesta es la utilización que hacen del pueblo. No al pueblo, corrijo. A grupos, a empleados públicos, gente humilde, que les pagan, les dan armas y los mandan a agredir a otros venezolanos. Yo vi cómo de la forma más traicionera nos hicieron varias emboscadas, entre ésas la de Catia. Yo llegué a pensar ese día que me iba a quedar ahí, porque nos disparaban desde arriba y de todos lados. Yo he visto la muerte cerca en otras oportunidades pero nunca de manera tan cobarde. Nosotros estábamos allí indefensos, nunca nos imaginamos que nos iban a tender esa celada; después nos hicieron lo mismo en La Guaira y en alguna otra parte. Pero lo importante fue que a partir de eso nuestra gente ha echado pa"lante. En muchos lugares nos pusieron barricadas para que la gente no pasara. Y siempre pasamos. En el centro de Los Teques se atravesó un grupo con palos y piedras, y nosotros pasamos. Ese día me salvé de que me agrediera un hombre armado que logró colarse en la confusión y llegó muy cerquita. Y, como decía, lo importante es que ante las agresiones la gente perdió el temor. Cuando nos decidimos a presentarle una candidatura al país, sabíamos que nos estábamos exponiendo a muchas cosas y que podíamos perder hasta la vida, porque sabíamos cuál es el contendor y cuál es su gusto por la violencia.

--¿Qué piensa usted cuando sus críticos lo señalan de falta de habilidad expresiva?
--Yo no soy sabio. Tengo una formación que es parcialmente universitaria, porque no llegué a graduarme, pero siempre he procurado leer mucho e investigar acerca de los asuntos que debo tratar. Pero, a lo mejor, mi origen pueblerino me ha marcado con algunas formas de expresarme. Y eso en nada me disminuye y en nada me hace sentir menos que los demás. Más bien ha sido una ventaja en mi carrera política. Cuando fui candidato a alcalde de Maracaibo, mis competidores me subestimaron y no me dieron importancia. Y les gané. Cuando fui candidato a gobernador, me subestimaron, dijeron que yo no sabía hablar. Y les gané. Debo decir que en mi carrera he ganado y he perdido, pero me siento un demócrata victorioso. Vengo de todas las posiciones. Empecé como líder estudiantil y presidente del Centro de Estudiantes, en los tres años que estudié en la Universidad de los Andes, en las escuelas de Administración y Derecho, que estudiaba simultáneamente. Después tuve que regresarme a Santa Bárbara. El punto es que soy un hombre que no tiene temores en cuanto a lo que es y a lo que representa.

--¿En Acción Democrática también lo subestimaron?
--Yo llegué a AD inspirado en la historia de ese partido, en su doctrina, en sus tesis; y, por supuesto, en las figuras de aquellos líderes que lucharon contra la dictadura, así como en grandes hombres como Andrés Eloy Blanco y Rómulo Gallegos. Pero eso se fue perdiendo. Yo siempre estuve en el ala, digamos, de la oposición interna. Y, sí, muchas veces me subestimaron. Y les metimos sustos hasta que tuvieron que arrebatarnos descaradamente la victoria interna. Por eso fue que un día decidí organizar nuestro propio movimiento, que también subestimaron y terminó siendo el primer partido político del Zulia. Ahora aspiro que sea uno de los partidos más importantes de Venezuela.

--¿Tiene usted un modelo concreto en alguna de esas grandes figuras de Acción Democrática? ¿Se siente hijo simbólico de alguno de ellos?
--Yo soy hijo de las luchas del pueblo. Aprendí de muchos líderes. Pero yo soy de un pueblo muy lejano y de allí es mi formación. Ésa es mi cultura y ésas son mis costumbres. Cuando yo llegué a Maracaibo, era un campesino más en la ciudad; y era subestimado por la clase política dominante. Por supuesto, no había tenido ningún roce con la dirigencia, mucho menos la nacional. Uno a los dirigentes nacionales los veía de lejos. Lo que soy lo aprendí en Santa Bárbara del Zulia, allí aprendí lo que es la política dura. Soy hijo de una Venezuela que no es de ciudad ni habla como los sabios; y por eso estoy cerca de los barrios y del pueblo. Yo soy un político. Y el mejor maestro de un político es el pueblo, al que uno debe escuchar y entender como se hace con los grandes maestros.

--Me imagino que se cuidará usted de subestimar a sus contendores.
--No hay adversario chiquito. En esta campaña les digo a los activistas: vean que los otros no son mochos, los otros también tienen músculo y fuerza. Pero hasta en eso he recibido lecciones del pueblo. La gente interpreta correctamente que ésta no es una lucha electoral normal. La gente entiende que es la lucha de una candidatura democrática contra un Estado, contra un poder que usa todos los poderes, contra una estructura millonaria que no se detiene en nada para usar todos los recursos del Estado. La gente interpreta que es la lucha de un pueblo y de unos dirigentes, porque no voy a decir que soy el catirito de la película. Todos somos músculo, sentimiento, fibra, corazón e ideas de esta gran opción que hemos construido.

--¿Usted se siente acoquinado por esa diferencia de fuerzas que acaba de describir?
--No. Siempre he estado muy claro en esa diferencia, que da la medida del compromiso que asumí. El tamaño de la diferencia es el tamaño de mi compromiso y de mi determinación de ganar las elecciones. Yo sé que nos vemos chiquitos frente a ese gran poder y sé que cuando nos lanzamos con esta candidatura muy pocos creyeron que lograríamos construir una alternativa fuerte que siquiera compitiera. Bueno, aquí estamos. Hemos caminado cientos de kilómetros, de pueblo en pueblo, de barrio en barrio, bajo la lluvia y el sol. Y resulta que ese movimiento chiquito era del tamaño del pueblo frente a un Estado gordo, ineficiente y corrupto. Ésa es la diferencia.

--¿De dónde ha sacado la fuerza física para hacer la campaña como la ha hecho?
--De la inspiración. De la determinación de ganar y darle a Venezuela un gobierno de libertades, de prosperidad, de unión. Y claro que me ha ayudado a resistir el hecho de que he sido deportista toda la vida. Me gusta el beisbol, el fútbol, que juego todavía, y el voleibol. Y cuento con mucho aguante para comer mal o nada. Me he pasado varios días comiendo sólo coroticos (galletas, cocosette, chocolate).

--¿Hay alguien a quien cuyo consejo usted haya acatado especialmente en esta campaña?
--Yo oigo mucho. Como no soy sabio, escucho a quienes son expertos en cada tema. Oigo, proceso y decido.

--¿Se sintió regañado por el ministro de la Defensa, general Raúl Baduel, cuando lo instó a que no dirigiera mensajes a la FAN? -
-No. Yo respeto mucho al general Baduel. Creo que él está en una posición incómoda. Creo que Baduel no habla con el corazón sino atrapado en una circunstancia política.

--¿Qué le hace pensar eso?
--El hecho de que Baduel es un buen oficial.

--¿Qué va a hacer el 2 de diciembre?
--Estaremos dedicados a la revisión del operativo electoral.

--¿Qué hará el 3?
--Rezaré. Votaré. Asumiré mi posición de líder de un gran movimiento popular en Venezuela. Tomaré las decisiones que deba tomar.

--¿Y el 4?
--Empezaré a estructurar mi equipo de gobierno. Y, sobre todo, a unir a Venezuela y a reconciliar a todos los venezolanos





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