Brownfield: "La elección fue más una oportunidad que una necesidad para abrir el diálogo"

Por Venezuela Real - 19 de Diciembre, 2006, 10:04, Categoría: Política Internacional

 Señales positivas en las relaciones con EEUU, dependerán que se logren acuerdos, en aquellas tareas comunes que afectan a ambos países. Combate de drogas y la cooperación energética entre los temas importantes, pues las relaciones comerciales parecieran marchar sin contratiempos.

VALENTINA OROPEZA
El Nacional
19 de Diciembre de 2006 

El diplomático descartó que el triunfo del presidente Hugo Chávez haya obligado a Washington a propiciar un acercamiento con Caracas. Reiteró que a pesar de las diferencias políticas, ambos gobiernos deben trabajar por avanzar en las áreas de interés común a partir de 2007, tal como lo ha hecho la Casa Blanca con China y Vietnam

Francisco de Miranda y George Washington aparecen unidos por una franja que anuncia "200 años de amistad" en las franelas que la Embajada de Estados Unidos en Venezuela ordenó imprimir para conmemorar el bicentenario de la llegada del prócer venezolano a la Vela de Coro.

Antes de despedirse después de casi una hora de conversación en la sede de la representación diplomática en Caracas, el embajador William Brownfield se permitió bromear sobre la primera reunión formal que mantuvo con el ministro de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, el jueves. "Ésta es la franela que le regalé al canciller el día que nos vimos. Dijo que la usará en la próxima manifestación antiimperialista que organice el Gobierno venezolano".

La ocasión fue definida por ambos gobiernos como el primer paso para retomar el diálogo entre Miraflores y la Casa Blanca, aunque por el momento, sólo parecen coincidir en el recelo que causa a cada uno acercarse a su interlocutor. Brownfield advirtió que el reto para 2007 será conjugar las diferencias políticas con los esfuerzos para progresar en áreas de interés común.

-¿Venezuela y Estados Unidos iniciaron una nueva etapa en las relaciones?
-Durante las últimas dos semanas, ambas partes han enviado señales positivas. El Gobierno estadounidense felicitó al pueblo venezolano y a las instituciones por una elección exitosa y a la oposición por su participación en la votación y por su respuesta a los resultados.

También expresamos a la autoridad releecta que estamos listos y dispuestos a impulsar el mejoramiento de las relaciones, para buscar vínculos más normales y pragmáticos. El Gobierno venezolano señaló que tiene disposición a dialogar con Estados Unidos.

-¿Qué es necesario para que el propósito de estrechar las relaciones no se quede en una mera iniciativa?
-Estados Unidos acepta que los dos gobiernos tienen modelos y proyectos distintos para el futuro y es poco probable que coincidamos en algunas líneas políticas. Pero debería ser posible colaborar en asuntos que interesan a ambos países. Nuestra tarea para los próximos meses es mantener una línea aceptable en las posiciones políticas en las que no coincidimos y hacer progresos en áreas más pragmáticas. China y Vietnam, por ejemplo, son países con los que Estados Unidos no coincide en muchos aspectos políticos, y a pesar de ello tenemos excelentes relaciones en otras áreas.

-¿Cuáles son los puntos irreconciliables entre Caracas y Washington?
-Venezuela y Estados Unidos no coinciden en el socialismo, la visión de mercado, el Área de Libre Comercio para las Américas o la Alternativa Bolivariana para las Américas, la participación de Estados Unidos en asuntos hemisféricos, o la centralización del Estado.

Las diferencias no son malas. De alguna manera, es positiva esta competencia de ideas dentro de la interacción del mercado.

-Más allá de los enfrentamientos retóricos, Estados Unidos sigue siendo el primer comprador de petróleo venezolano y Venezuela el quinto suplidor de crudo de Estados Unidos. ¿Cómo puede afectar a los intereses de Estados Unidos la profundización del socialismo en Venezuela?
-Nuestra esperanza es que no afecte el comercio bilateral de ninguna manera. Creo que esa relación es positiva, aunque tenemos puntos de fricción en casos específicos. Durante 2005, el comercio bilateral alcanzó 40 millardos de dólares y las cifras indican que llegará a casi 50 millardos de dólares al cierre de este año. Es un valor sin precedentes. El comercio no es lo único importante, pero es una de las áreas en las que no hemos tenido problemas.

-¿En esta nueva etapa Estados Unidos espera que Chávez modere su discurso o las diferencias se pueden resolver sólo a nivel de cancillerías?
-Hay que recordar que las palabras tienen consecuencias, es más fácil resolver diferencias de opinión si hay menos polémica en el diálogo público.

-¿No existe una doble moral por parte de ambos gobiernos cuando alimentan un discurso de confrontación, pero al mismo tiempo son los mejores aliados comerciales?
-Hasta cierto punto hay una anomalía en ese aspecto. Eso forma parte de mi teoría personal. Esta relación tiene dos vías: una es política, ideológica y filosófica, en la que existen diferencias que probablemente no desaparezcan rápidamente. La segunda vía es más pragmática, está separada de la política y ofrece la posibilidad de progresar en áreas como el comercio, la lucha contra el tráfico de drogas y la energía. Buscamos mantener una relación de doble vía: una más o menos negativa y otra positiva. Esa es la relación que tenemos en este momento con China o con Vietnam.

-¿La relación entre Estados Unidos y China o Vietnam se parece a la que tiene con Venezuela?
-Hasta cierto punto, la relación con China y Vietnam es más fácil y clara. Cada uno de esos gobiernos se ha dado cuenta de que hay áreas en las que no vamos a coincidir, pero hemos decidido mantener una relación comercial positiva.

Creo que no hemos llegado a ese punto en los vínculos con Venezuela. Los dos gobiernos están tratando de ver cómo se pueden mantener las diferencias por un lado y hacer progresos por otro.

-Si las relaciones bilaterales se desarrollan en dos niveles, ¿qué motivó a la Casa Blanca a acercarse a Venezuela en este momento?
-La lógica de que es preferible mantener el diálogo porque permite reducir la confrontación. No digo que vamos a sacrificar nuestras posiciones fundamentales, ni que vamos a dejar de articular nuestra visión para el futuro de la región, pero sí es inteligente que dos gobiernos mantengan un diálogo serio y pragmático.

-Pero lo que obligó concretamente a Estados Unidos a reconsiderar su posición frente a Venezuela fue la reelección del presidente Chávez.
-No voy a decir que fue la elección por sí misma. En Venezuela hubo un evento histórico el 3 de diciembre que podría servir como un paso para comenzar una nueva etapa. La elección fue más una oportunidad que una necesidad para abrir el diálogo.

-Voceros del Departamento de Estado han afirmado que Chávez es una amenaza para la región, ¿dejó de serlo?
-Las posiciones fundamentales de los dos gobiernos probablemente no van a cambiar. Tanto la expresión "amenaza para la región", como los términos genocida, terrorista, asesino, borracho, alcohólico o tirano no tienen que cambiar, pero la lógica dice que es más fácil mantener un diálogo si se reduce la retórica de ambas partes.

-El jueves usted mantuvo su primera reunión formal de trabajo con el canciller, quien aclaró que Venezuela tiene reservas sobre las intenciones de Estados Unidos. ¿Qué impresión se llevó de esa reunión?
-Los dos gobiernos comienzan el proceso de diálogo con sus reservas, inquietudes y preocupaciones. En la primera reunión hablamos de la posibilidad de establecer una agenda de trabajo para fijar las reglas de juego.

-¿Por qué no declararon juntos ante la prensa?
-Yo fui el invitado y acepto las preferencias de mi anfitrión. Estoy dispuesto a dirigirme a la prensa en los términos que sean más convenientes.

-El canciller dijo que fue el Gobierno estadounidense el que solicitó esa reunión. -
No voy a especificar quién comenzó este proceso. Los dos gobiernos emitieron señales desde el 4 de diciembre para el acercamiento. No importa quién tenga el crédito de haber iniciado el diálogo, sino qué resultados aporta para ambas partes.

-¿Es posible que Chávez y Bush se reúnan el año que viene?
-Esa posibilidad de una reunión surgiría al final de un proceso muy largo. He utilizado la metáfora de un juego de beisbol para describir el proceso: al final del juego, quizás los dos managers se acerquen y estrechen las manos. En este momento ni siquiera hemos comenzado el partido, aún estamos hablando de las reglas de juego. Hablar de una reunión presidencial es muy prematuro.

-Usted advirtió el domingo sobre un aumento inusitado del tráfico de drogas que transita por Venezuela. ¿Qué propone Washington a Caracas para frenar esta situación?
-El cálculo es que desde hace 5 años, la cantidad de cocaína que pasa por Venezuela ha aumentado entre 20 a 30 toneladas por año, hasta alcanzar las 300 toneladas durante 2006. Los narcotraficantes han identificado un vacío, porque hay menos colaboración policial que en cualquier otro país para la exportación de droga y por lo tanto se aprovechan de Venezuela para mover su producto hacia el Caribe.

Creemos que es necesaria más colaboración entre las policías, fiscales y sistemas educacionales.

Incluso, Estados Unidos ha expresado su disposición a suscribir un nuevo acuerdo entre las autoridades venezolanas y la DEA.

Extradiciones frustradas

-Después de la reunión en la Casa Amarilla, el canciller dijo que sería un gesto de buena voluntad que Estados Unidos extraditara a Luis Posada Carriles. ¿Washington está dispuesto a tener ese gesto?
-Estados Unidos estaría dispuesto a conversar sobre casos específicos en un diálogo bilateral. Estados Unidos ha presentado pedidos de extradición que han sido negados.

La posibilidad de reabrir casos cerrados por la Justicia estadounidense dependerá del diálogo. En lugar de polemizar, deberíamos investigar por qué los dos sistemas legales están negando las solicitudes del otro país.

-¿La eventual extradición de Posada Carriles, los imputados por el caso Anderson y los oficiales que atacaron las embajadas de Colombia y España estarían condicionados al avance del diálogo?
-Los casos que fueron negados formalmente podrían reabrirse. En cuanto a los imputados por el caso Anderson no hay ningún pedido de extradición. Evidentemente tenemos un problema en materia de extradición. Vale la pena resolver las diferencias primero para evaluar esos expedientes.

-Estados Unidos reconoció el triunfo de Daniel Ortega, Rafael Correa y Chávez, al tiempo que una delegación de parlamentarios estadounidenses visitaron este fin de semana Cuba para evaluar la situación política en la isla. ¿A qué se debe este cambio de la diplomacia estadounidense hacia América Latina?
-El próximo año habrá que proponer iniciativas para que el hemisferio llegue a un consenso sobre estrategias para el progreso económico y la seguridad de la región. 2007 será un año de oportunidades para las Américas.





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