La traición de Borges, Petkoff, López, Blyde, Planas, Marquina, Velásquez, Smith y Ojeda

Por Venezuela Real - 26 de Diciembre, 2006, 9:50, Categoría: Política Nacional

Fausto Masó
El Nacional
23 de Diciembre de 2006

Demasiado tiempo, al temor lógico que inspira el Gobierno se ha añadido el miedo a ser acusado de traidor, chavista, o tibio. Por suerte, después del 3 de diciembre la mayoría ha rechazado hacerse eco de la campaña que circula incansablemente ayudada por el anonimato en Internet.

Honestamente, se puede creer que frente a Chávez no hay soluciones pacíficas, o por el contrario, como piensa este cronista, que conviene aprovechar cualquier oportunidad, como las últimas elecciones, para llevar un mensaje a la calle, y que las visitas a los barrios de Manuel Rosales sembraron una semilla.

Ambas posiciones merecen respeto. En cambio, cuando en vez de razones se arremete personalmente contra el que piensa distinto, cuando se busca destruir a los que por primera vez recorrieron los barrios de Venezuela, algo anda mal. ¡Cómo condenar el esfuerzo hecho por Manuel Rosales visitando los barrios del país! Suponerlo un tonto que fue engañado.

Mucha gente de buena fe despertó molesta el 4 de diciembre, aguardaban una avalancha de votos contra Chávez y aparentemente ocurrió exactamente lo contrario. En vez de ganar la oposición por millones de votos, habría perdido por ese mismo margen. Quizá se alimentó demasiado la ilusión de victoria, quizá en Venezuela este error se comete en todas las campañas.

A esto añádase que buena parte del país por razones existenciales no admite un segundo período de Chávez, no quieren arriesgarse a perder hasta la custodia de sus propios hijos.

La desilusión y la rabia fácilmente se apoderan de algunos que daban por segura la victoria de Rosales y sospechan que algo raro habría pasado, aceptan entonces las versiones que circulan por Internet, o de boca en boca, sobre las amenazas de muerte a la propia hija de Rosales, el soborno, o peor, la convivencia entre una supuesta izquierda encapuchada dentro de la candidatura de Rosales, y la izquierda en el Gobierno.

Esta frustración colectiva, este creer en una traición, provocará la desmovilización, la indiferencia. La oposición retornará entonces al clima de apatía que vivía antes de la campaña.

¿Tienen un plan B, o un plan C, los que alientan esa desesperanza? A mediados del año las marchas de la oposición no alcanzaban ni de lejos el vigor de las de la campaña de Rosales, que tuvo una virtud: despertó a la oposición.

Sin duda, en esta elección hubo irregularidades, pero aún admitiéndolas nunca se podría pensar que 2 millones de votos de ventaja de Chávez fueron fraudulentos. Para esto habría que creer que los observadores de la Comunidad Europea, los miles de testigos de Rosales, participaron en un gigantesco engaño.

Imaginemos además que la oposición hubiese ganado por un margen de 5% o 10%, que los observadores internacionales y los testigos de mesa que participaron en el conteo de las boletas fueron negligentes, traidores, o flojos, o abandonaron sus puestos tan pronto, aún así habría que preguntarse porque qué millones de venezolanos votaron por Chávez, porque 45% de los votos emitidos representa un universo de unos millones de electores chavistas.

Algunos explicarán esos votos por una forma de soborno, dirán que pertenecen a contratistas, becados, gente beneficiada por las misiones, o que aspira a recibir un beneficio. En realidad, deberían admitir que también en los barrios hay chavistas porque sólo fue en estos meses, que alguien los visitó desafiando cualquier situación de peligro. El país no está compuesto por una multitud de holgazanes, sinvergüenzas y delincuentes.

Una parte del país no comprende el desafío que plantea Chávez, no admite que hay que entender a la gente que vive, por ejemplo, en el oeste de Caracas.

¿Traicionaron al país Petkoff; Borges; Marquina; López y Blyde por Primero Justicia; o Andrés Velásquez por la Causa R; Roberto Smith por Venezuela de Primera; Planas por Copei, y todos los líderes regionales que apoyaron esa candidatura? En condiciones adversas Rosales logró hacer renacer a la oposición.

¿Por qué echar al cesto de basura el esfuerzo hecho? Se aproximan tiempos difíciles para la oposición. Los medios audiovisuales están en peligro.

No hay elecciones próximas que aglutinen a los venezolanos. Chávez no tiene un terreno fácil, enfrenta desde problemas económicos a la dificultad de imponer el famoso partido único, o la protesta creciente en la calle.

Esta carrera es larga. Cabe sentarse a aguardar el final del gobierno de Chávez por la acción del tiempo. En este caso hasta habría el riesgo de una resurrección del chavismo porque este final no hubiera sido provocado por el surgimiento de una verdadera alternativa, por la labor iniciada en la campaña de penetrar los barrios. Pudiera ocurrir como con el peronismo, derrotado una y otra vez en estos últimos 40 años para renacer y seguir en el poder.

En vez de cruzarse de brazos queda la posibilidad de aprovechar cualquier resquicio, continuar presente en los barrios del país, electorales, conseguir a través de la campaña movilizar a millones, construir una nueva alternativa. Este cronista siempre defendió la participación en las elecciones como un medio de resucitar a la oposición, sin hacerse demasiadas ilusiones, ni sobre el resultado electoral ni la actitud del chavismo, o parte del chavismo, para aceptar una derrota. Tampoco ahora Chávez aceptará realmente una oposición que cumple el papel tradicional en la llamada cuarta república. El diálogo suyo será con lo que llama los sectores sociales.

Aún así, ¿por qué desaprovechar las oportunidades de la reforma constitucional, o cualquier otro tema, para organizar, crecer, difundir propuestas? El objetivo real va más allá de sacar a Chávez del poder, es llevarle un mensaje alternativo a los propios chavistas, convertirlos, por así decirlo, en demócratas.

Con la abstención no se amenaza el poder de Chávez, esto ha quedado demostrado hasta la saciedad. Dándole batalla en todos los frentes tampoco se garantiza que el chavismo desaparezca por arte de magia, pero al menos se están dando los primeros pasos.

Esta vez la derrota no liquidó a la oposición, sino por el contrario comenzó a organizarse políticamente.

¿Parece poco? ¿La oposición se suicidará? Quizá las navidades calmen los ánimos.

Como quiera que sea este cronista se despide hasta que pasen las vacaciones.






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