Ahora que las expresiones políticas de la oposición se recomponen y se expresan en manifestaciones

Por Venezuela Real - 2 de Enero, 2007, 10:50, Categoría: Oposición/Resistencia

 Liderazgos para escoger, de diferentes edades y variados pensamientos.

ALONSO MOLEIRO
El Nacional
02 de Enero de 2007    


Hugo Chávez, Manuel Rosales, Julio Borges, Teodoro Petkoff y Leopoldo López, cada uno en su ámbito de competencia, serán, según el politólogo Ricardo Sucre, las cinco referencias del liderazgo político nacional en el oficialismo y la oposición

Ahora que las expresiones políticas de la oposición se recomponen y se expresan en manifestaciones organizativas concretas, en el panorama nacional aparecen los primeros bocetos de un incipiente bipartidismo.

De un lado el oficialismo, apurando una ambiciosa cirugía para que sus múltiples organizaciones pasen a formar parte del Partido Socialista Unido de Venezuela; y del otro la oposición, el impreciso e inasible universo del descontento, cuyos límites parecen estar dominados en un futuro por Un Nuevo Tiempo y Primero Justicia, los aparatos políticos predominantes que podrían conducir a todas las fuerzas del antichavismo a la constitución de una plataforma democrática común.

Se han impuesto estilos y puntos de vista en cada una de las dos parcelas políticas. El resultado de las pugnas es la consolidación de un nuevo cuadro dirigente en cada una de éstas, probablemente el más claro que haya tenido la nación en varios años.

El Gobierno se apresta a colocar ante la nación algunas definiciones de fondo que pueden comprometer aún más la convivencia entre los venezolanos pero, al mismo tiempo, ambos bandos han reprogramado sus objetivos y sus métodos para dirimir las diferencias civilizadamente.

En esta hora postelectoral, el politólogo Ricardo Sucre distingue en Hugo Chávez, Manuel Rosales, Julio Borges, Teodoro Petkoff y Leopoldo López los referentes fundamentales sobre los cuales se construirán o articularán las propuestas políticas del país en el corto y el mediano plazo.


Hugo Chávez amenaza con extender su hegemonía
Para bien y para mal, el eje fundamental de la política venezolana se sigue llamando Hugo Chávez Frías.

Su presencia en el Gobierno sigue siendo el comienzo y el final de todas las inquietudes de la vida nacional; su hegemonía política tiene ocho años y amenaza con extenderse; su presencia dentro del oficialismo es tutelar, y su palabra tan incuestionable que no ha permitido el desarrollo visible de algún otro liderazgo digno de cuantificar.

Sucre dice que, fuera de Chávez, no puede hablarse de liderazgos en el chavismo. "Se supone que, dentro de la existencia de corrientes, un líder es una persona que tiene que cultivar un mínimo de autonomía, una cierta independencia de criterios respecto a situaciones concretas. Eso es imposible en las actuales circunstancias en el chavismo. No hay liderazgos alternativos. Nadie le hace la menor sombra a Chávez".

Sucre intenta entrever algunos matices y agrega: "Podemos hablar más bien de unas fichas, unas nomenclaturas. José Vicente Rangel y Diosdado Cabello, por ejemplo, son personas útiles que cumplen papeles encomendados.

Son operadores políticos, personas de confianza para el Presidente, pero nada más".

Sucre rescata las grandes victorias obtenidas en estados como Portuguesa, Aragua y Amazonas, como expresiones de un cierto liderazgo concreto. "Algunos voceros del Gobierno tienen cierta autonomía, se permiten llevarle la contraria al Presidente en algunos temas: Jacqueline Farías o Raúl Baduel. Dentro de un entorno tan adulante, se puede distinguir la presencia de estas voces.

 Manuel Rosales asumirá el liderazgo
El mérito fundamental del ex candidato presidencial es que ha sabido sumar voluntades. Supo articular todos los factores de la oposición para su causa y, al aceptar la derrota y anunciar la construcción de un movimiento nacional, ha sabido caer de pie una vez conocidos los resultados electorales.

Sucre le ve a Rosales futuro como dirigente político. Se trata de un político que hizo, en muy poco tiempo, una brillante campaña electoral con anclaje popular, en el cual la oposición pudo presentarle una propuesta a la nación y recobró el tono adecuado para combatir con el Gobierno. Dentro de las controvertidas aguas de la oposición, dice, está destinado a ocupar un espacio político concreto y con seguridad dará de qué hablar.

"Rosales tuvo un enorme éxito a partir del desarrollo de su campaña. Tengo la impresión de que es una persona dispuesta a aprender y a asumir su liderazgo y ha interpretado con mucho acierto el mandato que la dieron los votos de la oposición a su persona. Al principio se le siguió porque era la cara disponible que había, pero en poco tiempo supo construir lealtades.

Estoy seguro de que mucha gente votó por Rosales no por votar contra Chávez, sino con plena convicción a favor del candidato. Es un mérito que le pertenece exclusivamente. Es una persona clara, balanceada, racional, intuitiva y con sentido de la realidad".

Sucre le aprecia un defecto fundamental a Rosales: tiene la procedencia y el corte de muchos políticos clásicos, forjados en la pugna callejera y, en consecuencia, cultiva un cierto menosprecio por la ilustración.

 Teodoro Petkoff articuló un acuerdo unitario
Uno de los grandes triunfadores del momento político actual, en virtud de que logró devolverle a la oposición su consistencia programática y discursiva: un discurso elaborado, una estrategia para el mediano y el largo plazo, racionalidad y realismo. Ha sido Petkoff uno de los dirigentes que le dio una expresión política acabada al enorme descontento social de una parte del país.

Para Ricardo Sucre, sobre Petkoff, junto con Rosales, descansa el mérito de haber articulado un acuerdo unitario que hace meses parecía imposible.

"El liderazgo de Teodoro, por supuesto, es diferente al tradicional. Petkoff ya no tiene perspectivas de poder. Es un liderazgo referencial. Tiene experiencia política, formación y una ascendencia muy clara entre el estamento intelectual", dice Ricardo Sucre.

Sucre no piensa que el rasgo que distinga a Petkoff sea, precisamente, la incomprensión de las masas: "Pienso que genera más rechazo entre la clase media que entre los sectores populares.

No es un líder renovador, no será candidato, pero en este momento tiene un peso enorme en la vocería de la oposición".

El especialista considera que la presencia de Teodoro Petkoff le ha devuelto a la oposición la elocuencia.

"Es un líder de opinión que logró imponer la importancia de construir una opción política como paso previo fundamental para llegar al poder. Teodoro Petkoff supo decir lo que mucha gente pensaba y no se atrevía a decir"

 Julio Borges construye un aparato político
Sucre cree que Julio Borges ha sido el único político venezolano que está construyendo su liderazgo en torno a la constitución de un aparato político –tarea que comienza a emprender ahora Manuel Rosales–, un acierto sobre el cual descansa el millón de votos y la presencia nacional que ahora tiene Primero Justicia.

El partido es una realidad en todos los estados de la nación y, de la mano de dirigentes como Carlos Ocariz, tiene en gran des barriadas empobrecidas, como Petare, un envidiable trabajo organizativo y popular, de un arraigo casi similar al del chavismo.

Es un trabajo que Sucre juzga como paciente y dedicado. Hace año y medio Borges proclamó que el camino de la oposición era el electoral. Fue criticado desde todos los flancos, pero ese fue tránsito que, al final, hicieron todos los movimientos opositores.

"Julio Borges construyó un liderazgo no identificado con los factores políticos tradicionales. Es una persona que ha aprendido de sus errores y que parece tener muy claro cual es su trabajo y su papel en el mediano plazo".

Para el politólogo, el trabajo de hormiga que Borges ha hecho junto con sus compañeros para levantar Primero Justicia le ha permitido paliar algunas de sus debilidades, entre las cuales enumera una cierta frialdad y escasez de telegenia y algo de arrogancia a la hora de dirimir sus diferencias.

La crisis de Primero Justicia es, para Sucre, un excelente ejemplo.

"Borges ha sido un poco excluyente en Primero Justicia. Ha reaccionado tarde ante la crisis que tiene planteada.

 Leopoldo López ya tiene proyección nacional
Como Borges, un dirigente de enorme capital político, entre otras cosas por su juventud.

Sucre aprecia en López varios elementos: es un dirigente que ya tiene proyección nacional, cuya percepción descansa sobre una exitosa gestión de gobierno en la Alcaldía de Chacao, con clara vocación de poder, bajo índice de rechazo y un arrastre natural deslastrado de percepciones partidistas o diatribas pasajeras.

"Es un tipo trabajador. No es un gran ideólogo. Tiene un carisma quizás alineado con los gustos de cierta clase social.

En torno al chavismo y los sectores populares se activa respecto a él una relación amor-odio", dice Sucre.

El politólogo toma nota del trabajo asumido por López en Caracas para la causa de Manuel Rosales. "Leopoldo López hizo un trabajo excelente y gracias a ello la votación de Rosales en la capital fue muy alta, superior a la media nacional".

Sucre manifiesta que López tiene que hacer un esfuerzo por dominar su principal problema: el temperamento. "A veces es muy impulsivo, me parece que ha dado muestras de inmadurez.

Leopoldo López sobreestima su carisma. El manejo de la crisis de Primero Justicia lo revela. Lo que están haciendo él y quiénes le acompañan en Primero Justicia es totalmente incorrecto: no es el momento, no son las circunstancias, no es lo que quiere la oposición y no son las formas.

Nadie entendería una división de Primero Justicia en este momento".










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