EL MÉTODO DEL DISCURSO: Chávez no creyó en el niño Jesús

Por Venezuela Real - 13 de Enero, 2007, 10:22, Categoría: Política Nacional

Fausto Masó
El Nacional
13 de Enero de 2007    

Acúsese a Chávez de cualquier cosa, menos de no dedicarse por completo a su proyecto, domingos, días de fiesta, vacaciones. Políticos a medio tiempo no lo derrotarán.

Chávez aprovechó la calma chicha de las Navidades para darle consistencia al socialismo del siglo XXI. En su discurso anunció que estatizará las empresas privatizadas. Como si emitiera un decreto real, decía: "Nacionalícese todo lo que haya sido privatizado". El país tembló, pero en los restaurantes del este de Caracas no había mesas libres. A los pocos días, Jesse Chacón aclaraba que sólo CANTV y la Compañía de Electricidad pasarán a manos del Estado: nos quedaremos sin electricidad y sin teléfonos. Algunos vivos tendrán una mina de oro en la futura CANTV.

La campaña electoral sacó al país de la apatía, movilizó a cientos de miles de venezolanos. Ahora Manuel Rosales, si no se aviva, arriesga la vigencia de su liderazgo, después que la última semana de la campaña lo apoyaron hasta los más conspicuos abstencionistas. Rosales logró unificar a la oposición, pero si pierde la iniciativa, digo es un decir, no habrá quien lo reemplace. Y, sin unidad, la oposición vale poco.

En diciembre señalamos en esta columna que las campanas estaban tocando por los líderes de la oposición. Con Chávez no habrá diálogo, lo que no impide que la oposición, frente al país, demuestre su vocación democrática, lo pida, demuestre así que en el proyecto de Chávez sólo cabe el propio Chávez. Conducirse democráticamente demuestra que el adversario no es demócrata Hugo Chávez Frías no cree en el Niño Jesús, lo posee su misión, cree poseer el secreto del sentido de la historia, en lo cual está equivocado porque tal sentido no existe. Es un iluminado y un pragmático dedicado a realizar una pesadilla. Tal personaje no lo enfrentarán con éxitos políticos de fines de semana, que antes del 3 de diciembre ya habían comprado sus pasajes y reservado los hoteles.

Chávez juega pelota al duro, no de trapo.

Hace unas semanas, fiel a una ridícula costumbre turística, este cronista le echaba una moneda a la Fontana de Trevi, una puya venezolana, nada de euros, claro, cuando divisó a unos metros de distancia a un querido dirigente de la oposición. Nos abrazamos.

Nos deseamos unas felices fiestas. Ni ese dirigente, que no lo busca, ni nosotros, calzará los puntos necesarios para enfrentar a Chávez.

Como de costumbre, la elite política venezolana, con sus honrosas excepciones, tomó vacaciones. Varios de ellos defienden su derecho al descanso, a pesar de que las noticias que leyeron por Internet los obligaban a reaccionar inmediatamente. Se repetía la comedia del paro petrolero, cuando uno de los principales dirigentes nacionales lo sorprendían viajando a Aruba a fines de diciembre.

Cuando alguien actúa así demuestra que, en realidad, no consideraba tan grave la situación del país como proclama. No basta con repetir que este gobierno lleva el país por mal camino, porque la conducta de muchos de lo que esto dicen, demuestra que no creen lo que están afirmando.

Varios amigos protestan. Me dicen que conviene ocultar ciertas cosas.

Más discreción, me piden. Según ellos yo debiera afirmar que frente a la amenaza a RCTV ¡hubo en el país una respuesta admirable! Sólo un militante de un partido está obligado a ocultar de tal modo la verdad, lo cual no es el caso de este cronista, al que en su vida ni lo han elegido como miembro de la junta de condominio de un edificio.

¿Qué hacer? Tremenda pregunta, verdad.

Apenas, a finales de esta semana la oposición despertó. Más vale tarde que nunca.

Con falsas esperanzas el país no llegará a nada, como las que se generaban con la famosa Carta Democrática de la OEA, las denuncias ante las comisiones de Derechos Humanos de la OEA, o del Tribunal Internacional de la Haya, gestos que sirven para hacer ruido, llamar la atención, pero más nada. Ni de la OEA, ni de Estados Unidos, ni de Miami, vendrá una respuesta apropiada a lo que representa Chávez. Esa tarea les corresponde en la propia Venezuela a políticos que se la jueguen enteros.

Ahora, ¿cómo unificar nuevamente a la oposición? ¿Cómo sacar a la gente de la apatía? Se trata de no perder lo ganado, de impedir que otra vez la oposición se convierta en un coro desentonado de voces que no hablan al unísono.

Chávez no creyó en el Niño Jesús, trabajó a tiempo completo para realizar sus proyectos. Si la oposición sigue enviándole cartas al Niño Jesús, reciba el próximo año un saco de carbón de los Reyes Magos.

¿Cómo unificar a la oposición?, conseguir que recupere el ímpetu con que cerró la campaña el 3D.

Entramos en otra etapa del famoso proceso. Se acabaron los tiempos de la video política, los espacios se reducen, los medios audiovisuales lucharán por sobrevivir, mientras que a Chávez sólo lo detendrá la realidad de un contrapoder.

El trapiche chavista continuará devorando a sus partidarios. Crear el partido único, reformar el sistema de municipios, dejará muertos y heridos por el camino. Esta historia no termina y, como siempre, el peor enemigo de Chávez será el propio Chávez. Eso sí, mejor tomarlo en serio. No sirve quedarse en casa con los brazos cruzados, acusando de traidores a los que aprovechan una campaña para despertar a la oposición y tampoco, claro, sirve visitar la Fontana de Trevi.

Ah, si en la Cuba de Castro hubieran dejado tomar vacaciones. ¡Qué maravilloso!






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