Autonomía

Por Venezuela Real - 17 de Enero, 2007, 12:16, Categoría: Economía

D. F. Maza Zavala
El Nacional
17 de Enero de 2007    

El presidente de la República, Hugo Chávez Frías, declaró que el Banco Central no requiere ser autónomo y, en este sentido, es probable que la reforma de la Ley que rige al instituto se contemple alguna disposición al respecto. Sin embargo, la constitución de 1999 en su artículo 318 establece: "El Banco Central de Venezuela es persona jurídica de derecho público con autonomía para la formulación y el ejercicio de las políticas de su competencia. El Banco Central de Venezuela ejercerá sus funciones en coordinación con la política económica general para alcanzar los objetivos superiores del Estado y la Nación". El principio y el carácter de autonomía fueron considerados necesarios por el constituyente y concebidos justamente dentro del ámbito del Estado, en coordinación con los poderes públicos, porque el Estado no debe estar desintegrado y tiene que funcionar armónicamente en todos sus niveles y competencias. Para precisar, la Constitución, en su artículo 320 advierte: "En el ejercicio de sus funciones el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias". Tales disposiciones están recogidas en la Ley del Banco Central de Venezuela, conforme al principio de jerarquía de las instituciones.

En su trayectoria histórica el BCV ha logrado edificar un prestigio nacional e internacional, por la objetividad de sus decisiones y actuaciones, por la veracidad de sus informaciones, por su análisis de la realidad económica, financiera y social, por el cuidado que ha puesto en mantener situaciones convenientes de liquidez y crédito público y privado, no obstante las contingencias y coyunturas externas e internas que han afectado con frecuencia aquellas situaciones entre las cuales las de índole política no han sido las menos importantes.

Esta trayectoria, sin duda, no ha estado exenta de errores y omisiones, como todo organismo dependiente de seres humanos; pero aquellos no han sido imputables a la interferencia de intereses distintos a los nacionales y sociales. Ese prestigio representa un activo del país, una columna de confianza en el sistema monetario y cambiario, una referencia calificada de la economía nacional.

Quebrantar esa credibilidad es lesionar el patrimonio moral del país y colaborar con los enemigos de la estabilidad económica de la nación.

Autonomía no es autarquía. No puede entenderse como independencia absoluta, como "un Estado dentro del Estado" como se ha dicho. Las restricciones, limitaciones, regulaciones y controles legales y administrativos a que está sometido el instituto emisor son múltiples y exigentes, y quizá no muchas entidades públicas estén tan supervisadas como el Banco Central. Este debe obtener la aprobación de la Asamblea Nacional para el presupuesto de gastos operativos y presentarle informes periódicos de su gestión; la Contraloría General de la República tiene la facultad de revisar a posteriori, de acuerdo a las tendencias avanzadas del control fiscal, las cuentas del instituto. La Superintendencia de Bancos y otras Instituciones de Crédito fija pautas para el cálculo de las utilidades cambiarias. El Ejecutivo Nacional en la institución está representado por un ministro de economía (de Planificación y Desarrollo) en el directorio del BCV que está permanentemente informado de todo cuanto es importante en los campos de competencia monetaria que son propios y exclusivos del emisor. Y es, por tanto, una torre de marfil aislada de la dinámica nacional.

Preocupación constante del directorio del BCV ha sido la de contribuir, por todos los medios y atribuciones a su alcance, al éxito de las políticas macroeconómicas orientadas al crecimiento equilibrado y sostenido de la economía, al bienestar social y al desarrollo humano en un clima de estabilidad favorable de precios y de confianza en el valor interno y externo de la moneda nacional.

En particular, se ha procurado la coordinación de las políticas fiscal y monetaria y todo cuanto propicie la mejor distribución del ingreso y la reducción de la pobreza. Para que ello se pueda cumplir de la mejor manera es indispensable que el BCV sea dirigido con autonomía y que sus equipos técnicos hagan su trabajo con objetividad, sin presiones indebidas, sin imposiciones y con estabilidad. No es deseable, por supuesto, un Banco Central estacionario, inerte, al margen de las corrientes transformadoras del país y del mundo.

In memoriam: Mi profundo pesar por la desaparición de Irene Rodríguez Gallad, esposa del profesor Héctor Malavé Mata, ambos de la Facultad de Economía de la UCV. Irene fue notable investigadora, infatigable trabajadora intelectual, autora de valiosos libros, persona de gran calidad humana. Paz eterna.







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