La varita petrolera revierte las privatizaciones

Por Venezuela Real - 21 de Enero, 2007, 10:06, Categoría: Petróleo/Energía

 El Gobierno llama nacionalización, a la reversión de las privatizaciones, porque es un término más aceptado, que llamarlo estatización, que es su verdadero significado.

ANA ELENA AZPÚRUA
El Nacional
21 de Enero de 2007

El mandato que el presidente Hugo Chávez lanzó la semana pasada estipula que las empresas privatizadas en la década de los noventa vuelvan a manos del Estado. La medida abarcaría alrededor de medio centenar de compañías.

¿A qué sectores pertenecen esas entidades? ¿Cuál fue su destino una vez privatizadas?

Éxitos y fracasos

"Que se nacionalice todo lo que se privatizó", fueron las palabras que como un conjuro mágico expresó el presidente Hugo Chávez para ordenar la reestatización de las empresas públicas que pasaron a manos privadas en la década de los noventa. Y la varita petrolera parece impulsar y sustentar sus objetivos.

El anuncio presidencial llama a revisar las razones que llevaron a la venta de medio centenar de entidades estatales y el resultado de esas privatizaciones en Venezuela.

A mediados de los años ochenta el país sufrió un grave desequilibrio económico. Los precios del petróleo cayeron y el papel protagónico que se le había adjudicado al Estado en el desarrollo entró en crisis. Internacionalmente se evidenciaba el colapso del socialismo real.

"Cayó el imaginario de una alternativa al capitalismo. La combinación de la crisis del estado de bienestar con la caída del Muro de Berlín en 1989 implicó el debilitamiento del Estado. Lo que entra en crisis es el propio Estado como asignador de recursos", explica el profesor de la Universidad Central de Venezuela, Miguel Ángel Contreras, autor de Ciudadanía, Estado y democracia en la era neoliberal: dilemas y desafíos para la sociedad venezolana.

Paralelamente, la globalización de las economías ganaba terreno y con ellas la necesidad de que las empresas fueran más competitivas.

"El mundo a finales de los ochenta empezó a darse cuenta de que habían actividades que no había sentido que estuvieran en manos del Estado. Se identificaron áreas cuya naturaleza es esencialmente privada como lo hoteles y las telecomunicaciones", acota Gerver Torres, quien presidió el Fondo de Inversiones de Venezuela (FIV), organismo encargado del proceso de privatizaciones. El Consenso de Washington, promovido por organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, recomendaba y apoyaba entonces una serie de postulados liberales entre las que se encontraban las privatizaciones.

En busca de ingresos

Venezuela, al igual que otros países latinoamericanos, optó por las privatizaciones como una salida a la crisis fiscal. De acuerdo con los postulados del Fondo de Inversiones el proceso permitiría redefinir el papel del Estado en la economía, promover la libre competencia, atraer las inversiones, promover la modernización de la producción, reducir las cargas financieras, apoyar la democratización de la propiedad y nuevas formas de organización empresarial.

Entre las razones que se esgrimían para promover las privatizaciones, Torres recuerda que las empresas requerían inversiones considerables y el Estado no estaba en capacidad de hacerlas. Había, además, la necesidad de focalizar los esfuerzos y recursos en áreas donde el Estado es insustituible. "Al estar disperso en tantas actividades no puede atender sectores como educación, vivienda o salud, aún contando con los recursos no tenía sentido invertirlos en áreas que podían estar en manos privadas", señala.

Según Torres, la primera razón para abrir empresas públicas a los capitales privados era la baja calidad y cobertura de los servicios. El economista Emeterio Gómez coincide con el ex presidente del FIV en que "lo fundamental era la inmensa ineficiencia del Estado". Una encuesta de la firma publicitaria BSB/Ghersy Quintero divulgada en febrero de 1991 revelaba que de 150 caraqueños entrevistados 117 estaban de acuerdo en que la privatización de los servicios públicos conllevaría a una mejora de los mismos.

"Una de las principales razones que hubo en los noventa para plantearse las privatizaciones es que había un consenso liberal que suponía que el Estado era ineficiente, que no podía emprender toda la modernización que estaba contenida en el modelo de los 70, que había fracasado en ese intento socializador y en ese intento modernizador, que era necesario entrar en el esquema de las privatizaciones porque suponían aumentar los ingresos del Estado para suplir la crisis fiscal", comenta por su parte Contreras.

En comparación con otras naciones latinoamericanos como Chile y Argentina, el proceso de privatización en Venezuela no fue tan profundo. Torres señala que hubo tres olas en la región: "La primera fue la de empresas industriales: manufactura y servicios diversos (cemento, bancos, aviación, centrales azucareros, hoteles). La segunda incluyó el sector de infraestructura y servicios públicos: electricidad, teléfonos, agua, aeropuertos, carreteras. La tercera fue de sectores sociales: apertura al capital privado para desarrollar fondos de pensiones, vouchers escolares, facilidades para establecer centros de salud privados", señala. En Venezuela se concretaron experiencias de la primera y la segunda ola.

El destino de las empresas privatizadas ha sido variado. Quizá el caso considerado más exitoso es el de la Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela (Cantv), una de las empresas mencionadas específicamente por el presidente Chávez cuando lanzó su mandato nacionalizador la semana pasada.

La Cantv fue fundada en 1930 por Félix A. Guerrero, quien obtuvo una concesión del Ministerio de Fomento para construir una red telefónica en la capital y otros estados. Entre 1950 y 1973 se llevó a cabo el proceso de estatización de la empresa. Para 1990, ya lanzado el paquete de medidas económicas de Carlos Andrés Pérez, la compañía enfrentaba un déficit de 4.340 millones de bolívares, sólo satisfacía 45,5% de la demanda y requería de grandes inversiones para superar su atraso tecnológico. "Uno de los favores que a uno le pedían más cuando estaba en el gobierno era conseguir una línea de teléfono porque el tiempo promedio de espera para obtener el servicio era de ocho años. Una persona podía tardar hasta 15 años para tenerlo.

Era común que las líneas se mezclaran o que se levantara el teléfono y no tuviera tono", señala Torres.

En 1991, el Fondo de Inversiones de Venezuela abrió una licitación internacional en la que se vendieron 40% de las acciones de Cantv al Consorcio Venworld Telecom por un monto de 1.885 millones de dólares. El control operativo de la compañía pasó a manos del Consorcio de acuerdo al contrato de concesión que se suscribió y que estipula un período de 35 años sujeto a una extensión de 20 años. La empresa se comprometió asimismo a expandir y mejorar el servicio. En 1996 se vendió otro 40% de las acciones. En los términos de la concesión se estableció que Cantv sería el proveedor exclusivo de servicios comunicaciones locales, así como de larga distancia nacional e internacional hasta 2000. La compañía aumentó sus líneas de acceso de 1,6 millones en 1991 a 2,9 millones en 2005 y la percepción general es que el servicio telefónico ha mejorado.

El lado más problemático de la privatización de la telefónica ha sido el pago de las pensiones a los jubilados de la compañía que reclaman se les mantengan los derechos que tenían antes de que la empresa pasara a manos privadas.

La otra empresa mencionada con nombre y apellido por el presidente fue la Electricidad de Caracas. En este caso, la compañía ha estado siempre en manos privadas -hoy la estadounidense AES Corporation tiene el control-. La comparación de sus servicios se hace con los prestados por la estatal Cadafe y sus filiales en el interior del país. "En el interior tenemos apagones de más de 100 megavatios que han ido en aumento. De 1999 a 2005 esas interrupciones, que pueden dejar a una población de 200.000 habitantes sin luz, pasaron de 24 a 85. Hay zonas en el interior del país como Falcón y Monagas donde las interrupciones diarias todavía son prolongadas", comenta Torres.

Si la privatización de la Cantv ha sido considerada en términos generales como exitosa, la de Viasa es recordada como la más controversial. Un estudio que se hizo para Fedecámaras en 1983-1984 ya recomendaba que la aerolínea fuera privatizada debido a la politización a la que estaba sujeta, con sindicatos poderosos, grandes costos y subsidios. No tenía la capacidad para competir con el mercado que emergía, concluían el informe.

Sin embargo, la decisión y el costo político de privatizarla se pospuso en tiempos de Jaime Lusinchi. Cuando en 1991 se decidió finalmente vender acciones de la compañía el sector aeronáutico atravesaba una crisis. Torres comenta que se planteó el cierre de la aerolínea, pero finalmente decidieron privatizarla "para tratar de salvarla".

Observadores del proceso han alegado que el momento no era el indicado. La única que se interesó en la compañía fue la española Iberia. "Ocurre que cuando las empresas públicas pasan a manos privadas y quiebran la gente piensa que la privatización fue un fracaso.

Cuando privatizas una empresa estás dejando que el mercado decida su suerte, pero que no siga dependiendo de los recursos del Estado indefinidamente", alega el ex presidente del FIV.

Otro caso emblemático fue la privatización de Sidor. Pero esa empresa, cuyo 60% del capital accionario corresponde a Ternium en la cual la argentina Technit tiene una participación de 59%, no entra dentro del paquete de compañías que pasarán a manos del Gobierno.

El diario argentino La Nación reportó que durante la reunión del Mercosur celebrada esta semana con la presencia del presidente Néstor Kirchner, Chávez aseguró: "Nosotros decidimos recuperar empresas que fueron privatizadas y que no están cumpliendo su función social. La empresas argentinas no deben preocuparse, siempre y cuando cumplan con las leyes venezolanas".

Una mirada al pasado

Para el sociólogo Miguel Ángel Contreras las promesas de la privatización no se cumplieron. "Los beneficios que prometía la privatización se comenzaron a disolver muy rápidamente y se profundizaron los problemas sociales y políticos. No hubo los efectos económicos esperados", señala.

Al respecto, un artículo del Center for Global Development sobre la privatización en América Latina publicado en 2004 argumentaba que parte del rechazo creciente que tiene el proceso en la región se debe a que sus promotores exageraron sus beneficios. "Muchos gobiernos latinoamericanos simplificaron demasiado la situación económica por la que atravesaban y terminaron por vender la privatización como la llave hacia un desarrollo rápido y sostenido. Cuando el empleo o el crecimiento no se materializó  fueron incapaces de manejar las grandes expectativas de los consumidores y votantes", apunta el informe.

Gómez considera que el problema no fueron las privatizaciones, sino el manejo que se hizo de la economía. "Las privatizaciones fueron manejadas muy mal y en lugar de beneficios el país tuvo resultados muy negativos porque se supone que eso debió ir acompañado de una liberalización de la economía. Carlos Andrés Pérez lo intentó y fracasó, Caldera lo intentó y fracaso, el programa del 89 de ajuste macroeconómico fue un fracaso, luego la Agenda Venezuela fue también un fracaso. Hay que enmarcar el problema de las privatizaciones en medio del mal manejo de la política económica en Venezuela en los años 90, que dio origen en cierta forma al desastre que tenemos hoy", opina.

A pesar de las críticas que ha recibido el proceso privatizador, Gever Torres sostiene que fueron mucho más las consecuencias positivas que las negativas. "¿Qué hubiera pasado si esas empresas hubiesen seguido en manos del Estado?" Apunta, además, que en sectores como el de telecomunicaciones la privatización permitió elevar el número de empleos y ayudó a modernizar el sector.

La tendencia, indica Peter Hakim presidente de Dialogo Interamericano, organismo con sede en Washington, es que las telecomunicaciones estén en manos privadas y que ese proceso no se revierta.

Torres acota que de estatizarse la Cantv "sería el primer caso de reversión de privatización de telecomunicaciones que se daría desde iniciado el proceso en los años 80".

Los economistas consultados coinciden en que son pocos los casos en los que se renacionaliza.

Asimismo, el investigador del Centro para el Desarrollo Global, John Nellis, indica en su libro Reality Check: The Distributional Impact of Privatization que en el caso latinoamericano las privatizaciones en infraestructura no han contribuido a la pobreza y a la mala distribución de los ingresos; sin embargo, la evidencia empírica señala que tampoco ayudaron en gran medida al crecimiento y la reducción de la pobreza.

Otros estudios del Banco Mundial indican que en cuanto a eficiencia, las empresas privatizadas tienden a funcionar mejor, lo cual no implica que toda compañía estatal sea ineficiente. "Las entidades públicas tienen una cantidad de regulaciones y obstáculos que a veces les impiden tener la agilidad para introducir los cambios necesarios para mantenerse competitivas", acota Torres. En todo caso, cabría preguntarse, qué ocurrirá con las empresas que se renacionalicen si, como presagian algunos analistas,el auge en los precios del petróleo llegará pronto a su fin y vuelven a Venezuela los tiempos de las vacas flacas.
 
"Las empresas requerían inversiones considerables y el Estado no estaba en capacidad de hacerlas. Había, además, la necesidad de focalizar los esfuerzos y recursos en áreas donde el Estado es insustituible"













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