HUMBERTO NJAÍM cree que el Presidente tenía un proyecto radical desde el principio

Por Venezuela Real - 22 de Enero, 2007, 13:28, Categoría: Política Nacional

 El socialismo marxista que menciona el profesor Njaim, no es otra cosa que comunismo, inspirado en el régimen castrista.

Cristina Marcano
El Nacional
22 de Enero de 2007   

"Esto terminará siendo un socialismo marxista"

El jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana advierte que en este momento está planteado en Venezuela "un cambio completo de sistema" y que no hay diques jurídicos a la voluntad del presidente Hugo Chávez. El único obstáculo, dice, "es el hombre viejo que todavía persiste"

–¿Cómo evalúa los anuncios presidenciales? ¿Hubo alguno que no esperara y lo impactara particularmente?
–Soy de los que piensa que Chávez siempre ha dicho lo que va a hacer. No me sorprendieron los anuncios, pero sí la velocidad y, sobre todo, que se meta con la división político territorial, porque ya estamos hablando de un proyecto de ingeniería social, constitucional, jurídica y política. Eso no se hace simplemente con entusiasmo y discursos, requiere una estructura gerencial pública realmente capacitada, y si no la tenemos para lo que existe, menos la vamos a tener para ese proyecto. Implica además costos humanos muy fuertes.

¿Cómo se puede tener una idea tan ligera y pensar que un hombre, una cúpula en el poder pueden tener éxito en esto? No son cosas de meditación de un mes, son planes que requieren el concurso de todo un país y no de la voluntad omnímoda de un gobernante o de su equipo. Son proyectos que están condenados al fracaso.

–¿A qué atribuye el empeño de Chávez en cambiar el sistema político-administrativo del país?
–Hay que verlo dentro del proyecto de concentración de poder.

Justamente porque persigue una transformación tan radical de la sociedad, el proyecto revolucionario no puede convivir con la división de poderes, ni con las complejidades que vienen dadas por la forma como un país ha venido funcionando históricamente en su sistema político. Es un diseño racional, que requiere vencer toda resistencia proveniente no sólo de intereses sino de estructuras y de formas de pensamiento. Detrás de este plan existe la necesidad de remover estructuras, como concejos municipales y legislativos, porque pueden convertirse en un obstáculo por cualquier pluralismo que pueda refugiarse en ellas. El Gobierno domina casi todos los concejos y alcaldías, pero hay algunas que no y que son muy relevantes. Eso puede representar una fuente de alternativas que resultan intolerables porque se parte de una mentalidad dogmática, de que el único proyecto correcto, el que está de acuerdo con la marcha de la historia, es el gubernamental.

–¿Apunta entonces a neutralizar espacios que puedan servir de plataforma a la oposición?
–Sí, diría que incluso a la formulación de alternativas que no sean necesariamente opositoras, pero que sean críticas y que, desde un punto de vista incluso neutral de gerencia política, puedan presentarse como objeciones al proyecto que se pretende realizar.


–¿Responden estos anuncios a un guión escrito hace años o se trata de un giro dentro de un proceso que se va escribiendo sobre la marcha?
–No creo que sea un giro meramente circunstancial y programático. Puede ser que todos los lineamientos del proyecto no hayan estado concebidos desde el principio. Lo que pasa es que la acción ha producido circunstancias de predominio y control tales que los rasgos más radicales han podido irse manifestando. Yo sí creo que había un proyecto radical desde el principio. Si se ven los documentos que sirvieron de base al proyecto que tenían los golpistas del 4 de Febrero, van más allá de una simple cuestión pragmática. Por ejemplo, la nacionalización de la Cantv y de la electricidad no tiene nada de pragmático, porque el pragmatista diría que están funcionando. Eso no es lo que tiene en mente. Tiene en mente un Estado revolucionario, que controla los sectores estratégicos, y sus características. Es un sistema que no elimina las elecciones y que mantiene una apariencia de pluralismo. Pero todo proceso electoral es un riesgo. Entonces es necesario tener controlados todos los factores y allí la nacionalización de la Cantv tiene una importancia muy grande, porque todo el sistema comunicacional, y eso significa también todo el sistema comunicacional electoral, queda en manos del Gobierno. ¿Cuál es la garantía para unas próximas elecciones si ya todo el aparato comunicacional está en manos del Estado?

–¿Lo que está planteado es la sustitución de un sistema por otro, o un cambio en la dinámica del poder?

–Se trata de un cambio completo de sistema. Sustituir los concejos municipales por consejos comunales no es un cambio en la dinámica del poder. El proyecto de rediseño de la división político territorial es un cambio radical. Chávez considera que él define lo que es el poder constituyente y establece que el 3 de diciembre fue un acto de ese poder y no una confluencia de voluntades heterogéneas que se unen en el acto electoral para elegir a un presidente. ¿Quién interpreta lo que es este poder? Una figura según la cual él es la encarnación de la voluntad popular. Hoy son los consejos comunales, mañana podrá ser otra cosa, porque todo depende de quien se considera la encarnación del poder constituyente. Se trata de un sistema completamente diferente a lo que conocemos, un sistema plebiscitario en el que el gobernante es quien tiene el poder político, la autoridad y la identificación con el pueblo, y las estructuras intermedias son realmente formas de conveniencia.

–Se habla de nacionalización, estatización, centralismo, cooperativas, ciudades comunales. ¿Es sostenible un ensayo marxista en Venezuela?
–Eso configura un sistema de control estatal, de capitalismo de Estado, pero no necesariamente marxista en el sentido ortodoxo.

Podría ser un tipo de socialismo utópico. Pero ahí volvemos al mismo problema que había en el siglo XIX. El socialismo del siglo XIX no es marxista, es idea de una serie de pensadores que proponen el socialismo utópico. Marx establece que éste no puede funcionar porque no tiene una base científica ni toma en cuenta la lógica del capitalismo. Entonces el socialismo termina siendo socialismo marxista porque el marxismo ofrecía unas herramientas más específicas. Aquí va a pasar lo mismo. En este momento hay una mezcolanza y tienen razón quienes dicen que no se sabe lo que es el socialismo del siglo XXI. Pero después de la mezcolanza, de intentar diversos experimentos, esto terminará siendo un socialismo marxista. Y no me extraña que así como declaró que era de la Tercera Vía y después que era socialista, dentro de poco el Presidente se declare comunista. Será un comunismo que se proclamará democrático, dadas las circunstancias internacionales que no permiten el establecimiento de un sistema como el de Castro. Pero será un comunismo. Tal vez el Presidente no dirá que es comunista pero hacia eso es a lo que se irá. Es cuestión de tiempo.

–¿Qué peso tiene Cuba en este proyecto?
–Cuba tiene un peso fundamental, es un punto de referencia no solamente intelectual. Es experiencia y errores que se han aprendido y que se enseñan al discípulo para que este no los cometa. Es un aliciente emotivo como lo revela la relación que tiene el Presidente con Fidel Castro, un punto de apoyo para un eje de Estados. Chávez no está en el aire, hay que reconocerle que ha constituido un frente internacional.


–¿Tienen alguna legalidad las reformas que se anuncian?
–Es absolutamente inconstitucional y va en contra de los principios de la democracia participativa y protagónica que proclama la Constitución de 1999. Me asombró la osadía de pretender realizar cambios de ese tipo sin Asamblea Constituyente. Claro, el presidente no puede arriesgarse en este momento a eso porque, a pesar del control de todos los resortes de poder, convocar a una Constituyente en este momento es alborotar un avispero.

–¿Hay algún dique jurídico a la voluntad del Presidente?
–No lo hay. El único dique jurídico a su voluntad son cuestiones meramente formales. Por más que exista un Poder Judicial controlado, quienes forman parte de esas estructuras están formados dentro de una determinada mentalidad según la cual las cosas se pueden hacer pero acatando determinadas formas. Puede ser que algunos de esos proyectos encuentren obstáculos judicialmente porque todavía no se ha constituido el hombre nuevo y ese es el peligro que ve el Presidente. ¿Cuál es el sentido del cambio de gabinete? Que él siente que el equipo anterior todavía tenía los vicios y la mentalidad de la cuarta República. Estos son hombres jóvenes que tienen mayor posibilidad de comprender su proyecto y no crear dificultades producto de esa tradición. El obstáculo que hay en este momento es únicamente ese. Pero esos son obstáculos fácilmente allanables porque cuando usted tiene el control de todas las instituciones termina imponiendo su voluntad, lo que pasa es que puede ser a un ritmo menor del que hubiera querido.


–Estando comprometida la independencia de los órganos del Poder Público, ¿hay posibilidades de contrapesos? –Los contrapesos son de mentalidad, de formas educacionales, el hombre viejo que todavía persiste y contra el cual hay que luchar. Pero ya no hay contrapesos institucionales de ningún tipo.

–¿Puede la radicalización generar contradicciones dentro del chavismo?
–Me figuro que una cosa son las proclamaciones públicas y otra la realidad. Deben estar muy preocupados con esto del partido único porque, independientemente de que puedan confluir en el mismo universo ideológico, saben que ese partido único estará dominado por el MVR. Van a ser deglutidos por el MVR. Indudablemente que eso genera fricciones y contradicciones, pero a la larga terminarán todos bailando el mismo son.


–¿Cuál es el papel del Ejército en este proyecto?
–La Fuerza Armada es una caja negra, uno no sabe lo que pasa allí, pero no me hago muchas ilusiones.


Ha avanzado un proceso no solamente de depuración sino de adoctrinamiento ideológico. El anuncio de una fuerza armada bolivariana no ha podido hacerse si no se tiene conocimiento y control de los hilos del poder dentro de la Fuerza Armada. Es aventurado de mi parte decirlo, pero no creo que haya factores de oposición muy importantes dentro de la Fuerza Armada. No me extrañaría que dentro de un tiempo el Partido Socialista Unido no sirva y se produzca una unificación hacia un partido cívico-militar.

 " Tal vez el Presidente no dirá que es comunista, pero hacia eso es a lo que se irá. El proyecto revolucionario no puede convivir con la división de poderes"

 " No me extrañaría que dentro de un tiempo el Partido Socialista Unido no sirva y se produzca una unificación hacia un partido cívico-militar"







 






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