Lo que Chávez no dice del pensamiento de Bolívar

Por Venezuela Real - 28 de Enero, 2007, 9:13, Categoría: Cultura e Ideas

 Chávez no sólo se ha convertido en el más embustero de nuestros gobernantes, sino es el que más ha manipulado y distorsionado el pensamiento de Simón Bolívar en beneficio de su proyecto personal.

Josefina Blanco
El Nacional
28 de Enero de 2007   

En sus recientes discursos, el Presidente de la República ha hecho uso del pensamiento del Libertador para justificar su propuesta política, pero desecha aquellas frases que plantean una abierta contradicción con sus postulados. Los historiadores Inés Quintero y Elías Pino Iturrieta advierten que se trata de un anacronismo histórico. Aconsejan dejar de utilizar a Bolívar para solucionar los problemas actuales del país y que los venezolanos se aboquen a crear nuevas ideas ajustadas a su tiempo y realidad

Entre el 8 y 17 de enero el presidente Hugo Chávez utilizó en cuatro discursos la palabra de Simón Bolívar para fundamentar y justificar su proyecto político. En una especie de trabajo de edición selectiva, el presidente tomó fragmentos de varios documentos del Libertador que según él demuestran que el Padre de la Patria, aún sin saberlo, plasmó las ideas socialistas en su pensamiento político.

Las bases del socialismo del Libertador se encuentran, según Chávez, contenidas especialmente en el Discurso de Angostura. Este documento, hecho público por Bolívar el 15 de febrero de 1819, es para el Presidente la guía de su proyecto político, al cual ha dado por llamar: Proyecto Socialista Simón Bolívar.

"Fue allí precisamente donde Bolívar pintó con trazos claros, nítidos, la profundidad de su pensamiento político, de su ideología, de su misión ética del mundo. Aquel memorable discurso que hoy hemos hecho proyecto concreto", dijo Chávez, al referirse al Discurso de Angostura durante su juramentación como Presidente de la República el 10 de enero.

De ese discurso es la frase: "Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando convoca la soberanía nacional para que ejerza su voluntad absoluta". El presidente la utilizó dos veces ese día y sobre ella comentó: "Voluntad absoluta. Bolívar y su concepción democrático revolucionaria, no democrático-burguesa, él no habla de elites, ataca las elites, él habla siempre del pueblo, convocar al pueblo. Bolívar y su visión, fíjense, pocos años antes que Carlos Marx, Bolívar señala, conceptúa y coloca al pueblo en el centro bueno, de los activadores de la máquina de la historia".

Si se toma el Discurso de Angostura en su totalidad, se encontrarán párrafos y fragmentos que van en contra de las ideas que Chávez propone en su proyecto político. No sólo porque contradice la presunción chavista de que Bolívar tenía tendencias izquierdistas, sino además porque ataco muchas de las propuestas que el presidente quiere imponerle a los venezolanos.

El historiador Elías Pino Iturrieta es enfático en negar la posibilidad de poder utilizar el Discurso de Angostura de Bolívar como un justificativo para fundamentar la necesidad de un socialismo en Venezuela o en América Latina.

"El Discurso de Angostura sirve solo para una cosa: para la justificación de un poder fuerte en las manos del Presidente de la República", explicó. Y agregó: "ese puede ser el objetivo de Chávez y entonces sí existe una relación entre el pensamiento bolivariano de 1819 y los planes de Chávez de 2007".

Pero para el historiador, "socialismo no puede existir en ese documento, por una razón esencial: Bolívar desconfía de los republicanos que existen en ese momento. El Discurso de Angostura es la negación de la posibilidad de una sociabilidad republicana. Por eso Bolívar dice `moral y luces son nuestras primeras necesidades’, pero no refiriéndose a la multiplicación de las escuelas para que la gente aprenda a leer y escribir, sino a que hay que ilustrarse. Para Bolívar la sociedad venezolana es inepta para la democracia y para la República".

Viaje anacrónico

Chávez utiliza el discurso de Bolívar para justificar su "socialismo del siglo XXI" utilizando las referencias que el Libertador hace respecto a lo popular y a la igualdad. En Angostura Bolívar dice: "Dignaos, legisladores, dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga triunfar bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad". Para el presidente esto demuestra "la tremenda carga socialista del pensamiento, del proyecto, de Simón Bolívar".

Igualmente Chávez hizo referencia a otro fragmento de Angostura: "Mi opinión es, legisladores, que el fundamento de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela. Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios".

Tras leerlo el presidente enfatizó: "Esto se llama socialismo. Es imposible la igualdad en el capitalismo.

Sólo es posible en el socialismo. Por eso es que sin exageración de ningún tipo, vengo afirmando que el pensamiento de Simón Bolívar es un claro pensamiento socialista".

Pero ¿a qué se refiere realmente Bolívar cuando en 1819 habla de soberanía popular o de pueblo?. La historiadora Inés Quintero, Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia, explica que hay una gran diferencia entre las nociones que manejaba Bolívar y las que menciona Chávez. Para el Libertador no todos tenían la capacidad ni condición para ejercer los derechos de la ciudadanía.

"Esa no es una idea exclusiva de Bolívar, sino que está en el ambiente de los Ilustrados, viene de la Ilustración, donde pueblo no es lo que hoy entendemos como tal, sino que es el propietario, el que tiene intereses, ilustración y capacidad de entender la complejidad y las exigencias del universo político. Por ejemplo, el derecho al voto, a la ciudadanía para ese momento no son universales, tienen que ver con los principios, parámetros y fundamentos de la ciudadanía que se tenían para la época. Hay que entender que la ciudadanía es un altísimo logro de los procesos liberales respecto a la condición de súbdito", explica Quintero.

La ciudadanía, prosigue, fue una práctica que se instrumentalizó desde ese momento y progresivamente se fue ampliando teniendo contenidos distintos. Contrario a lo que dice Chávez, en aquella época para tener derechos políticos un individuo necesitaba tener bienes.

"En la medida en que se ampliaran las posibilidades de la adquisición de la condición de propietario se podía acceder a la condición de ciudadanía. Entonces el concepto no tiene que ver con el socialismo, sino todo lo contrario: con la posibilidad del ejercicio de la ciudadanía por la vía de convertirse en propietario.

Este es un concepto y una práctica absolutamente distinta a la idea del reparto social de la propiedad, no tiene nada que ver con los códigos del temprano siglo XIX".

Pino coincide con Quintero y destaca que el uso que hace el jefe del Estado de estas ideas bolivarianas son un anacronismo. Pero agrega para agrandar aún más la brecha entre el pensamiento del Libertador y el de Chávez, que Bolívar desconfía profundamente y le teme a un populacho enardecido, y por eso propone el Poder Moral -rescatado por el presidente Chávez- como un muro de contención. "Este Cuerpo en las tempestades políticas pararía los rayos del gobierno, y rechazaría las olas populares", propuso Bolívar en Angostura.

"Entonces es imposible pensar en la alternativa de un socialismo cuando Bolívar desconfía de los candidatos a socialistas y cuando quiere poner una distancia que impida la recrudescencia de las olas populares", enfatizó Pino.

Chávez pone en el mismo plano el término de revolución utilizado por él y por Bolívar. Por ejemplo, para cerrar su discurso de juramentación tomó parte del texto de una carta que el Libertador le escribió al general colombiano Francisco de Paula Santander, el 20 de mayo de 1820, y que dice: "el impulso de esta revolución ya está dado, nada podrá detenerlo. Nuestro partido está tomado, reprogramar sería la ruina para todos. Debemos triunfar por el camino de la revolución y no por otro". Evidentemente, el Libertador se está refiriendo específicamente a la guerra de independencia, no a la revolución como término estandarizado que pudiese ser usado libremente.

Para Quintero es absurdo tratar de forzar la idea de un Bolívar socialista. "Es el mismo disparate que se pretenda imponer a un tiempo histórico contenidos que ese tiempo histórico no podía producir", explicó.

Pino coincide con Quintero y explica que lo que Chávez está haciendo "son lecturas anacrónicas de los documentos de Bolívar para llevar la brasa hacia su sardina, para encontrar fundamento en un proyecto que no lo tiene".

El primer ejercicio inevitable ante un documento histórico es contextualizarlo y ser consecuente con la totalidad de lo que dice, explica Quintero. "Lo que ocurre con Bolívar y muchos otros personajes es que se le seleccionan fragmentos y al extraerlos se pierde el contexto en el que se han dicho. En el caso del Discurso de Angostura, se trata de una pieza cabal, completa, no de fragmentos espasmódicos, sino que todo se forma en un cuerpo de ideas en el cual están un conjunto de premisas que Bolívar plantea ante un auditorio en un momento determinado y con un propósito político determinado".

"Se dirán muchos disparates"

Quintero señala que los historiadores no han dejado de destacar las manipulaciones que se han hecho del discurso de Bolívar, y advertido su utilización interesada, ideologizada y politizada. Incluso el mismo Libertador, destaca, en una carta que le escribió a Antonio Leocadio Guzmán: "yo se que en mi nombre se dirán muchos disparates".

Chávez no es el único que ha utilizado para sus intereses el discurso de Bolívar. Pino explica que al Libertador lo usaron José Antonio Páez desde 1842, Antonio Guzmán Blanco en 1870, José Tadeo Monagas para derrocar a Páez en 1844, Juan Vicente Gómez para autoproclamarse como albaceas del Libertador, Benito Mussolini para plantear a Bolívar como continuador de Julio Cesar, y la falange española.

"A Bolívar lo han manipulado desde 1842 hasta la actualidad todos los gobernantes venezolanos sin solución de continuidad. Bolívar es ecologista, integracionista, socialista, revolucionario. Por qué Chávez no va a seguir la manía, por qué no va a continuar la locura, por qué no va ser el nuevo sacristán de la iglesia, cuando ya los anteriores a él se han lucido en eso".

Parte del problema actual también está en que Venezuela es oficialmente bolivariana y eso está tipificado en la Constitución, lo cual según Pino, constituye un sacramento cívico. "Cuando Chávez lo proclama sacramento con el voto popular -porque la Constitución fue votada- evidentemente la liturgia bolivariana adquiere mayor consistencia y por consiguiente hay mayor dificultad para estudiarla en términos críticos. El Presidente se aprovecha de esa falta de crítica, de esa obsecuencia ante la lectura del evangelio, para decir todos esos disparates, para ejercer esta manipulación tan extraordinaria".





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