Cuesta abajo en su rodada...

Por Venezuela Real - 30 de Enero, 2007, 18:49, Categoría: Política Internacional

Beatriz de Majo C.
El Nacional
30 de Enero de 2007   

No hay sino que tener presente lo que ocurrió en la pasada cumbre de Mercosur para convencerse de que la integración regional está en terapia intensiva y nada indica que las cosas mejorarán. El foro de Río de Janeiro, que terminó hace 10 días sin resultados visibles, no es más que una demostración de que el viento no sopla a favor de este esquema de integración, el único que pareciera estar vivo en el continente.

Pero es no es nuevo, dirán algunos.

Efectivamente, las dificultades de Mercosur datan casi de sus inicios y se han ido acentuando en la medida en que no habido voluntad política para resolver el tema que las asimetrías entre grandes y pequeños socios plantean, a lo que vienen a sumarse dificultades más puntuales entre los miembros. El problema es que el advenimiento de Venezuela al grupo, como predijeron muchos en su hora, va a comenzar a generar profundas distorsiones y va a inocular dentro del esquema un género de malestar que resulta muy perverso cuando se tiene un norte económico que de por sí es difícil de alcanzar.

Las posiciones asumidas por Hugo Chávez de continuar promoviendo el ALBA como un contrapeso al ALCA, y el haberlo hecho materia de reflexión durante el encuentro, está contaminando el ambiente. La repetición continua y cáustica de la necesidad de aislarse del "imperio" en cada uno de los encuentros de los países del sur se ha vuelto una verdadera pesadilla.

Así lo reflejó la prensa española, que interrogó a los diplomáticos presentes en la reunión de Río. Fue así como se hizo público que "el presidente de Argentina, Néstor Kirschner, le señaló al dueño de la quinta mayor reserva petrolífera del mundo, Venezuela, que Argentina aspira a que Mercosur avance hacia la modernidad y no que retroceda hacia los postulados ideológicos de hace 30 años".

Y, junto con Lula, se acercaron ambos a Hugo Chávez para manifestarle que "Mercosur no es el foro apropiado para difundir los principios del socialismo a la venezolana ni para pelearse con Estados Unidos".

No es un secreto que dos de los países fundadores de Mercosur, Uruguay y Paraguay, quieren aflojar sus lazos para negociar acuerdos con Estados Unidos. Y sabemos igualmente que esa misma posición en el caso de Colombia fue lo que aceleró la salida de Venezuela de la CAN.

Pero mal puede Venezuela ir a sostener los mismos argumentos excluyentes frente al cuarteto sureño. Porque el acercamiento con Estados Unidos no es sólo un proyecto para los pequeños. Brasil mismo se encuentra en la posición de tener que negociar como figura principalísima la reactivación de la Ronda de Doha y, en representación de los países agrícolas, deberá sentarse con Washington a pactar –lo que quiere decir a ceder tanto como a exigir– una fórmula para poder avanzar en los acuerdos comerciales globales de la OMC, que son vitales para los productores del Tercer Mundo. Es decir, que en el panorama brasileño también un acercamiento con el norte sería deseable.

Así que el relanzamiento de Mercosur, lo que debería ser prioritario para el bloque en esta hora corre el peligro de irse al cuerno por el nivel de politización que se está generando desde la esquina venezolana, y que se potenciaría notablemente con el advenimiento de Bolivia, si es que esta propuesta es vista con buenos ojos por el colectivo sureño. Ya la primera demostración la dio en la Cumbre de Río Evo Morales, al adversar cáustica y abiertamente a Álvaro Uribe, quien se encarga de representar a un Estado Asociado.

El otro tema es el social. Mercosur nació como una iniciativa de carácter económico susceptible de potenciar el crecimiento de los socios a través de un comercio incremental entre ellos. La forma en que cada país tradujera este crecimiento en bonanzas para los suyos no era una preocupación del colectivo de la misma manera que la integración política tampoco era un objetivo del grupo. Sin embargo, otro de los estandartes que enarbola el Presidente venezolano, de la mano con su colega Evo, es el de la responsabilidad social, un plato que se come con cubiertos diferentes dentro de cada frontera.

De lo anterior concluimos que una confluencia entre la CAN de 4 y Mercosur, una de las propuestas que ronda en el ambiente andino, para hacer que la integración regional sobreviva, parece una quimera, un proyecto irrealizable e inconveniente.

No hay sino que imaginar el tamaño de los desencuentros políticos que se generarían en una interacción mayor del Mercosur con Ecuador y con Bolivia sumados a la causa bolivariana de Hugo Chávez. Pensar que Venezuela regresará a la CAN es otro imposible a menos que Álvaro Uribe esté, a cambio del comercio estable con sus vecinos, dispuesto a hacer concesiones que van en contravía de sus tesis favorables a la economía de mercado y de su posición de cercanía a Norteamérica.

Así que toca andar con pies de plomo porque la integración va cuesta abajo. Lo que veremos en este año será más de lo mismo. Retórica, proyectos vacíos y dificultades insolutas.

Estridencia política y pérdida de foco.

El ALCA posiblemente se haya ido al carajo, como lo perifonea nuestro Presidente a cada paso. Pero gracias a la acción de la revolución también se habrán ido al carajo la CAN y Mercosur.








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