EMETERIO GÓMEZ Advierte que el Gobierno se propone liquidar la rentabilidad

Por Venezuela Real - 12 de Febrero, 2007, 11:52, Categoría: Economía

 Un gobierno ideologizado, no está en capacidad de escuchar estas sabias advertencias.

BORIS MUÑOZ
El Nacional
12 de Febrero de 2007  

El economista sostiene que sólo hay dos formas de organizar la productividad en una sociedad: el capitalismo y el totalitarismo. El socialismo del siglo XXI sólo puede imponerse a través del totalitarismo. Para ello tiene que destruir el capitalismo y la democracia. Cuando eso pase, alerta, la sociedad se va a empobrecer

El socialismo del siglo XXI ha arrastrado a su alrededor una intensa polémica. El economista Emeterio Gómez ha sido uno de sus impugnadores más activos. En Hungría, Gómez vivió en carne propia los dislates de la economía hipercentralizada. Aunque hoy no está en contra de las intervenciones estatales para distribuir la riqueza, ve con alarma cualquier intento de controlar lo que llama "el núcleo duro de la economía".

–¿Es realmente inviable económicamente el socialismo del siglo XXI, o se dice que es inviable por puntos de vista ideológicos?
–Es interesante preguntarse si el rechazo es ideológico o hay razones económicas de fondo. Por supuesto que hay razones ideológicas muy poderosas que tienen que ver con la concepción de la política, el derecho, la sociedad y la libertad individual. Una persona puede preferir más o menos libertad individual, o sacrificar libertad a cambio de igualdad. Todo eso se puede discutir desde el punto de vista ideológico. Pero, en cuanto al núcleo de la economía, es poco lo que se puede discutir. Se puede discutir infinitamente si para controlar la inflación hay que restringir la oferta monetaria o el gasto público. Sin embargo, cuando se toca la escasez, un concepto de la economía profunda, se acaba la discusión. Organizar la producción significa asignar recursos a un proceso productivo para que genere productos y servicios de manera masiva. No hay una forma socialista de organizar el proceso productivo. En el núcleo básico de la economía solo hay dos formas: el capitalismo y el totalitarismo. Es decir, con base en la iniciativa privada, la libertad individual, el valor de cambio, rentabilidad y competitividad, o a través del poder del Estado para decidir qué se hace en la economía.

–La economía de mercado puede ser desarrollada con intervenciones puntuales y precisas del Estado, como ha sucedido en tantos países, incluyendo Estados Unidos, donde se protegen muchos rubros y áreas de la economía. Incluso, hace unos días, Joseph Stiglitz dijo que no había nada de malo en que el Estado venezolano nacionalizara ciertas empresas, como se lo ha propuesto.
–Las declaraciones de Stiglitz son realmente indignas de un premio Nobel. El dice que en su país, que es la cuna del capitalismo, hay intervención estatal. Pero decirlo de Venezuela, en el contexto que se ha propuesto aquí, es insensato. Él tiene que saber que no es lo mismo una nacionalización en un régimen que se define como socialista, a una nacionalización en un sistema de libertades económicas, como Estados Unidos o Francia o como en Europa nórdica, que tiene intervención estatal hasta los tuétanos. Un caso no tiene nada que ver con el otro.


–Lo que sucede es que el interés de los estados no es la rentabilidad en la producción, sino la generación de condiciones que hagan viable y posible un tipo de sociedad.
 –La otra forma no es económica, sino política: una dictadura feroz y totalitaria como la que intentó Rusia por 70 años, o la intentada por China por 30 años, a través de un aparato estatal totalitario para organizar qué se produce, cuándo se produce y cómo se produce. Esa forma llevó a un fracaso estruendoso. Ese fracaso no fue causado por cuestiones circunstanciales, sino sencillamente porque si no hay un mecanismo que diga cuánto vale la fuerza de trabajo comparativamente con su aporte al proceso productivo, el Estado lo decide de modo arbitrario. Se pueden incluso establecer términos de referencia en la oferta y la demanda, como el precio de venta al público. Lo que no puedes hacer es decirle a un trabajador cuánto vale su fuerza de trabajo.


–En la globalización vemos casos perversos de explotación como las maquilas, donde la fuerza de trabajo no vale casi nada. Por otro lado, está la falaz suposición de que el mercado genera bienestar por sí mismo.
–Esas son simples especulaciones sin sentido, pendejadas. China comunista ha crecido, gracias al mercado, un promedio de 10 por ciento anual por dos décadas. Los países que tienen maquila lo hacen por una sola razón. La gente que está en la maquiladora vive mejor con ella que sin ella. ¿Por qué se van los braseros mexicanos a Estados Unidos?

–Esa es una forma muy gruesa de simplificar el fenómeno de la explotación.
–Gruesa pero incontrovertible.


–Desde su punto de vista, como las maquiladoras no echan raíces, pueden irse cualquier día, dejando a miles de personas en la carraplana. ¿O no?
–No. Esa es una conseja, una ideologización sin sentido.

La brecha

–América Latina es la vitrina del fracaso del mercado a ultranza. –La pobreza de América Latina no ha aumentado por el capitalismo, sino todo lo contrario. En Chile el capitalismo salvaje ha hecho disminuir la pobreza. Decir lo contrario es una faramalla contra el libre mercado. La verdad es que sin las empresas capitalistas América Latina estaría absolutamente peor de como está. Sin el desarrollo capitalista de los últimos 30 años todos nos hubiéramos muerto de hambre.

–¿Cuál es la solución? ¿Desnudar a esa sociedad de su seguridad social o buscar equilibrios, que el mercado coexista con la intervenciones estatales?
–Esa convivencia desde luego no está en discusión. Lo que está en discusión es la posibilidad de organizar la sociedad de otra forma que no sea el mercado, la rentabilidad y el costo de oportunidad.

–¿Quiere decir que el socialismo no puede plantearse la rentabilidad como forma de creación de oportunidades, como palanca de la equidad?
–Sí, eso lo hubo y se llamó socialismo real. Una vez viví por un mes en Hungría y, en ese periodo, aprendí más que en 20 años de estudio del marxismo. En Hungría la equidad hacía que un médico ganara lo mismo que un obrero. Y eso fue lo que dijo Heinz Dieterich que sucedería en el socialismo del siglo XXI. "Una hora de trabajo de un hombre vale lo mismo que una hora de trabajo de otro hombre".

New deal

–La participación del sector privado en la mejora de la calidad de vida de la sociedad es un aspecto ético que usted ha planteado y que goza hoy de plena vigencia.
–La empresa privada tiene no sólo una responsabilidad social, sino sobre todo una responsabilidad moral con la sociedad. Eso es lo que se ha planteado después de la quiebra del estado del bienestar y de los sistemas de seguridad social de todo el mundo, pues resultan "infinanciables".


–¿Por qué negar entonces la posibilidad de que el estado socialista, regulador de las relaciones sociales, coexista con la empresa privada?
–Los estados socialistas que hoy existen no se plantean, como en Venezuela, la sustitución del modo de producción capitalista.

–Aquí tampoco parecen plantearse de manera seria esa sustitución. En todo caso, será difícil cambiar esta sociedad.

–¿Chávez?
–Incluso el Presidente ha dicho que respetará a los accionistas de la Electricidad y de la Cantv.
¿Hablas en serio? Eso es faramalla pura. ¿Qué es entonces todo el discurso de destrucción del capitalismo? ¿Qué son el intento de establecer una economía de cooperativas y el libro de Haiman El Trudi? El comunismo de Chávez va en serio. Hay una idea clara de liquidar la rentabilidad y la escasez relativa como criterio de la ganancia. Para resumir: aunque se pueda hacer cualquier cosa en la esfera de la redistribución, si se afecta el mecanismo de la ganancia, la sociedad se va a empobrecer. Estanislao González, con quien sostengo una polémica que se inició en un foro de la Universidad Metropolitana y continúa en las páginas de El Universal, ha plasmado en su artículo (El Univer sal 4-2-2006), los fundamentos de la economía del socialismo siglo XXI: solidaridad, fraternidad, amor, igualdad y libertad.


–¿Cuál es el problema de esas coordenadas?
–El problema es que con solidaridad, fraternidad, amor, igualdad y libertad no puedes organizar un proceso económico. Éste, así tu ames a tu jefe, se organiza con base en la rentabilidad, competitividad, acumulación de capitales, proporcionalidad entre el aporte de cada quien y lo que se recibe a cambio.

Esas son las variables económicas y también rigen para una cooperativa y una empresa autogestionaria.

–Puede que asumir el proceso productivo desde un punto de vista ético no sea sólo una faramalla.
–El capitalismo, tal como está, no garantizará la viabilidad de la humanidad. Si no se introducen cambios radicales en el sentido de la responsabilidad moral de la empresa, vamos a un fracaso rotundo como civilización. Pero eso es una cosa y otra la rentabilidad de la empresa. Pero se ha ido cobrando cada vez más conciencia de ello y hoy los capitalistas saben que los horizontes de rentabilidad deben ser más largos, porque de no contribuir a mejorar la calidad de vida, y el ingreso de la gente, simplemente no habrá compradores para sus productos y servicios.


Libertades

–Hay formas de producción que no están regidas por el interés de lucro. Los cuáqueros funcionan.
–Funcionan dentro de su escala, pero ponlos a competir con los centros de productividad en Japón. Lo esencial es que el socialismo democrático, siempre que respete de verdad la propiedad privada y la rentabilidad, en función de mejorar la calidad de vida de la gente, es perfectamente legítimo. Vamos hacia la barbarie si el socialismo se mete con la productividad, como es sin duda la intención de Chávez.


–La discusión tiene que ver en el fondo con la convivencia entre un sistema económico y la democracia. ¿Qué es entonces lo no democrático del socialismo del siglo XXI?
–Que a la sociedad se le impone un modelo que no se ha discutido con ella.

–Hay, por otra parte, algún capitalismo que sea democrático. ¿En qué país se discute el impacto de la empresa privada y el horizonte del capital?
–Por amor de Dios, ¿lo preguntas en serio? El gran mérito de la sociedad occidental es que estas cosas se discuten en público.

–No es lo que parece con muchas empresas petroleras del mundo o empresas como Enron, que manejaba sus cuentas de espaldas a sus dolientes.
–La sociedad estadounidense tiene el mecanismo para que esa situación estalle y reviente el pus.


Pero en la Rusia soviética eso no se hubiese sabido porque no había libertad de prensa. El único sistema en el que se puede discutir con seriedad sobre la contaminación ambiental es el capitalismo. Rusia y China contaminan más que todo occidente y nadie puede decirlo.

Estados Unidos también contamina pero eso se discute en el congreso. Seguro que el capitalismo tiene deficiencias y lacras pero la libertad individual, la democracia y la libertad de prensa ayudan a enfrentarlas y subsanarlas. Lo que no es democrático es la imposibilidad que tenemos aquí de debatir la conveniencia o no de un régimen alternativo. Por eso, según Estanislao González, la adopción del modelo socialista se puede hacer a través de una reforma constitucional; que no es necesaria la Constituyente. Él dice que el cambio no es sustancial. Cualquier maracucho respondería: "Mirá que molleja". Si un cambio del capitalismo al socialismo no es sustancial, ¿qué lo es entonces? En verdadera democracia se debatiría libremente si queremos socialismo o capitalismo.

" En Chile el capitalismo salvaje ha hecho disminuir la pobreza. Decir lo contrario es una faramalla contra el libre mercado"

" No es democrática la imposibilidad que tenemos aquí de debatir la conveniencia o no de un régimen alternativo"









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