Consejos comunales llegarán a las cárceles

Por Venezuela Real - 15 de Febrero, 2007, 20:58, Categoría: Política Nacional

MAYE ALBORNOZ / ANDREA DAZA TAPIA
El Mundo
12 de Febrero de 2007


Sectores de la oposición comienzan a plegarse a la nueva forma de organización comunitaria. Es casi imposible resistirse a su avance, aunque la desinformación sobre el financiamiento y la forma de operar atentan contra la idea

Caracas. ¿Se imaginan que los reclusos de Uribana sean quienes pongan el orden detrás de las rejas? Eso puede ser posible si se logran instalar los consejos comunales dentro de las cárceles. En este momento, autoridades del Ministerio de Interior y Justicia analizan la idea.

Elio Gómez Grillo, experto en materia penitenciaria, considera que es viable: "Lo único que se exige para la formación de un consejo comunal es que haya gente",y en las cárceles hay bastante. "Debemos concederle poder a los reos pues eso forma parte de la misma reeducación del interno. Es un instrumento pedagógico increíble".

Al hablar de las potencialidades de la nueva figura de asociación comunitaria, Alberto Rodríguez, sociólogo de la Universidad Católica Andrés Bello, se entusiasma: "Si entendemos que es un mecanismo de participación de la gente y que además, tiene carácter constitucional, pues resulta que es antitotalitario.

La expresión máxima de libertad de un consejo comunal sería que funcionara dentro de una cárcel. Si la participación es un derecho del pueblo en el ejercicio de su soberanía, pues también aplica para las personas privadas de libertad".

Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones, guarda distancia: "Creo que la idea es buena, pero si un grupo de internos llega a conformar un consejo comunal, tendrá que enfrentar muchas dificultades, porque hay dos cosas básicas: a las autoridades no les gusta que les digan lo que pasa en las cárceles y sólo oyen lo que quieren escuchar". La discusión está servida, luego de ocho años de inyección intravenosa de poder popular, concretar esta idea sería la prueba de fuego.


DE TODOS LOS COLORES

Hugo Chávez es el autor intelectual de este nuevo concepto de organización. A qué dudarlo, los CC son el "quinto motor" de la revolución "rumbo al socialismo". Power to the people (poder para el pueblo) como cantaba John Lennon.

"Explosión del poder comunal", lo llama el Presidente.

El 7 de abril de 2006, la Asamblea Nacional firmó y selló la ley que rige a estas organizaciones.

Pero, ¿qué son? Se explica en el segundo artículo: "Instancias de participación, articulación e integración entre las diversas organizaciones comunitarias (...) que permiten al pueblo organizado ejercer directamente la gestión de las políticas públicas (...) en la construcción de una sociedad de equidad y justicia social".
Esdecir, "minigobiernos con muchas tareas", como resumió la historiadora Margarita López Maya hace dos domingos en Últimas Noticias. Pero el gobierno central -como el Palacio Federal Legislativo y todos los ministerios- sigue una orientación política color "rojorojito" homogénea. Los minigobiernos, ¿serán iguales?

Coromoto Pérez es opositora confesa y líder del CC de su barrio, ubicado en Mariches, municipio Sucre. Son 23 personas de las cuales 21 militan en la tolda roja: "Eso no es problema para mí. Hay mucha mentira con eso de que en los barrios los chavistas y opositores nos matamos. Aquí la humildad de la gente no da para eso. Lo que nos importa es tratar de resolver los problemas del barrio".

Pérez asegura que si el Presidente propone un instrumento comunitario, hay que activarlo sea chavista o no: "Una vez adentro veo las fallas y puedo decir si el gobierno y sus mecanismos sirven, pero con propiedad. ¿Con qué cara critico yo a Chávez si en mi barrio hay un consejo comunal y yo no quise estar? Lo importante es no quedarse afuera".

DE ALLÁ PARA ACÁ

¿Es posible que el consejo comunal sea un calco del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) cubano? Para Alberto Rodríguez, depende de sus integrantes: "En principio, no. Pero de que pueden terminar en eso, sí".

Considera que los consejos comunales son expresión real de socialismo, contemplados en la Constitución Nacional desde 1999: "Su génesis está en el artículo 70. Allí se define la participación protagónica del pueblo. Está dividido en dos partes. La primera establece la participación política, y la segunda, la social y económica".

Los consejos tratan, justamente, de la agrupación entre las dos últimas: "Estamos hablando de una sociedad socialista porque una de las cosas que la define, es que lo económico y lo social estén estrechamente ligados. Eso no es ni bueno ni malo". Simplemente, es.

"Creo que está en sintonía con los planes estratégicos de la nación escritos en 2001".

Sinembargo,elPresidentedela República insiste -entre sus numerosas atribuciones incluidas en la Ley Habilitante- en otorgarles un explícito carácter constitucional.

En paralelo, conformó el Consejo Presidencial del Poder Popular, dependiente de la Vicepresidencia, para supervisar el proceso de reforma de la ley de los consejos comunales, aunque su tinta, todavía esté fresca.

RUPTURA DEL MODELO

¿Qué diferencia a los CC de las asambleas de ciudadanos, de las cooperativas o de las juntas parroquiales? Que son unidades territoriales, delimitadas por las familias que lo integran -incluyendo a las que no deseen participar, porque igual viven dentro de los límites de su dominio.

En Caricuao, la disconformidad hacia las organizaciones vecinales del pasado, es evidente: "No hicieron nada por nosotros. Las acciones se perdían entre la corrupción y la burocracia. Ahora que tenemos el poder, no podemos dejar que vuelva a ocurrir", afirma Gina González.

Para Coromoto Pérez, la diferencia está en que las casi extintas juntas de vecinos estaban organizadas de manera vertical: "Yo presidía la de mi comunidad y los únicos que llevábamos palo a la hora del té éramos el vicepresidente y yo. Con esta estructura horizontal, lo que se quiere es que toda la comunidad participe y que las tareas se distribuyan en las distintas comisiones".

LANCE LA PRIMERA PIEDRA

Fabián Nápoles, artesano de oficio, vive en el barrio 19 de Marzo de Caricuao. En busca de un terreno, se unió al comité de tierras de su zona. Su primera sorpresa fue la dosis de socialismo del proyecto: "Resulta que no estaba trabajando para conseguir mis propias tierras, sino todas las del barrio. Pero seguí. Hace como un año, llegó el vocero metropolitano con la orden de que teníamos que constituir un CC por mandato de la Alcaldía.

Nos puso la soga al cuello y así nació". No se arrepiente. Considera que la lucha es por mejoras que también lo favorecerán. El trabajo es completamente voluntario.

Nápoles comenta: "En un taller que dio la Alcaldía nos aclararon que más adelante, cuando ya esté caminando la distribución de los recursos, podríamos proponer a la comunidad que los voceros devenguemos un sueldo por nuestro trabajo, y si ésta lo aprueba, así será. Pero por ahora nada". Mientras tanto debe compartir sus labores cotidianas con las del consejo comunal.

ALGUNOS BEMOLES

"Es temible si no se manejan bien", retoma el profesor Alberto Rodríguez. "Le están dando muchas funciones a las personas y puede terminar en desastre".

Los CC son estructuras complejas: inician con un grupo de promotores provisionales, celebraciones de asambleas, conformación de una comisión electoral equivalente al CNE-, Unidad de Contraloría Social y Unidad de Gestión Financiera.

"Articulan a todas las organizaciones que funcionan en su ámbito territorial", escribe López Maya en su artículo, "que pueden ser desde ninguna a una veintena".

Nelson Meléndez no deja de preocuparse: "Me parece que vamos a tener conflicto de intereses, no sólo con vecinos de otros CC, sino con órganos del mismo Estado. Deberíamos buscar una forma para trabajar esas situaciones y establecer mediadores". El detalle es que de momento, no hay ley definitiva ni regla mento.

Los CC manejan dinero que obtienen a través de la presentación de proyectos. Rodríguez señala una posible falla pues "... el técnico decide si el proyecto es bueno o malo. Eso puede terminar en una tecnocracia que al final, es la que toma las decisiones".

Otra tensión a resolver es el manejo del banco comunitario: "El peligro es que el banco comunal sólo sea dador de plata y no generador de una disciplina económica que supone dos cosas: ahorro y crédito".

La administración de recursos que pueden ascender a los Bs. 200 millones, tampoco es tarea fácil.

Los 18 mil consejos comunales que están en proceso de formación, ¿estarán advertidos de estos pormenores? Ayda Yanci se queja de la desinformación: "Tenemos las ganas de trabajar y las ideas, pero ¿cómo las proyectamos si nadie nos enseña? Hay que presentar trabajos muy largos a las alcaldías, Fundacomún, Fondemi, Minpades y otros tantos pasos más. Ni eso lo tenemosbienclaro.Ya el CC está formado, pero para arrancar bien necesitamos orientación, cada organismo nos dice una cosa distinta".

Primero fueron los círculos bolivarianos, luego las cooperativas y ahora los consdejos comunales.

¿Sobrevivirá esta nueva plataforma? Está por verse.





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