La inflación agria la luna de miel con la economía

Por Venezuela Real - 19 de Febrero, 2007, 11:57, Categoría: Economía

 El gobierno revolucionario creó el monstruo de la inflación  y ahora no sabe como controlar sus efectos demoledores en la economía que inciden directamente en el bolsillo del pueblo consumidor.

VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
18 de febrero de 2007


El desajuste en los precios saca a flote los problemas estructurales

La Revolución Bolivariana festejó la mejor de sus navidades en 2006. Hugo Chávez barrió en las elecciones, el consumo batió récord y los especialistas vaticinaron un 2007 de crecimiento e inflación moderada, todo lucía despejado para hundir el acelerador y radicalizar la marcha hacia la economía socialista.

¡Y así ocurrió! El Presidente pidió la nacionalización de Cantv y La Electricidad de Caracas sin especificar cuándo y cómo pagaría, la Asamblea se alistó para poner fin al mercado paralelo de dólares, el control de precios habría de mantenerse sin reparar en los costos y nuevas restricciones a las importaciones alentarían, ahora sí, al desarrollo endógeno.

La economía hizo erupción. El dólar en el mercado paralelo se disparó sobre los cinco mil bolívares, la Bolsa cayó estrepitosamente, el Banco Central reportó 18 productos con problemas serios de abastecimiento y la inflación de alimentos cerró enero en 4%, presagiando un resultado, de continuar a este ritmo, de 64% en el año, mientras que la inflación general avanzó 2%, acumulando un salto de 18,4% en doce meses.

Un paso atrás

Ante el movimiento telúrico, la administración de Hugo Chávez retrocedió y ha llevado a cabo la nacionalización de las empresas de común acuerdo con los principales accionistas y comprometiéndose a pagar previamente por los títulos, además, anunció una emisión de bonos en dólares que el público cancelará en bolívares para calmar al mercado paralelo de divisas, así como la ampliación de los cupos para viajes y compras por Internet.

Al mismo tiempo ha tomado medidas para compensar el incremento de costos y oxigenar el control de precios, como subsidios a los agricultores, la eliminación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a un grupo de seis rubros alimenticios, así como al transporte terrestre de alimentos declarados de primera necesidad y el maíz blanco utilizado en la elaboración de concentrados para animales.

Entre los alimentos que ya no deberán cancelar el tributo se encuentran la carne de res, cerdo y pavo, la mayonesa, avena y los quesos blancos blandos.

A fin de reforzar la ofensiva contra la inflación, el Ejecutivo decretó una próxima rebaja general del IVA desde 15 a 9%, tiene lista una ley punitiva para castigar a empresarios que no cumplan con la regulación de precios y una medida que busca frenar el exceso de liquidez.

Para que el precio de un producto que hoy cuesta 15 bolívares aumente a 20 y luego a 25, es necesario que existan más bolívares para adquirirlo y el incremento del gasto del Gobierno, financiado con el brillo del precio del petróleo y las reservas del BCV, catapultó la liquidez 67% en 2006.

Básicamente, los economistas concuerdan en que más bolívares, tras la misma cantidad de bienes, impulsa los precios.

Para restarle fuerza a este ciclo, el Gobierno va a mantener en una cuenta de la Tesorería una porción importante de los petrodólares y sólo los cambiará a bolívares cuando efectivamente los vaya a utilizar.

Convencido de que con esta receta desactiva por completo la bomba de la inflación, la administración de Hugo Chávez emprende, junto al Banco Central, una reforma monetaria que deberá estar lista en febrero de 2008, cuando el bolívar tendrá tres ceros menos y volverá a ser una "moneda fuerte".

Hacerse el ciego

¿El tratamiento dará el resultado esperado? Existen razones para albergar dudas. Aunque el Gobierno anuncia que va a introducir de una manera más pausada sus bolívares en la economía, no da señales de dosificar el gasto, que de acuerdo con analistas, es la verdadera fuente del desequilibrio y en 2006 alcanzó el récord de 34,7% del PIB.

De hecho, el ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, descartó enfáticamente, por "fondomonetarista" la posibilidad de disminuir la magnitud de las erogaciones públicas.

Tampoco contempla poner fin al uso de las reservas del Banco Central para financiar gasto, una práctica que aumenta el exceso de bolívares.

En Venezuela el dinero cumple con el siguiente ciclo: Pdvsa vende el petróleo y obtiene dólares. Le entrega las divisas al Banco Central y recibe bolívares al tipo de cambio oficial. El BCV deposita los dólares en la cuenta de las reservas y Pdvsa le entrega los bolívares al Gobierno, para que cubra gastos.

De tal forma que, si se toman dólares de las reservas internacionales para cambiarlos nuevamente a bolívares, como ha venido sucediendo, se utiliza dos veces el mismo dólar.

La experiencia apunta a que sin resolver esta falla estructural, la erosión de los controles de precios va a continuar, porque simplemente se tratará de eliminar la fiebre rompiendo el termómetro, para que no salte a la luz el aumento de la temperatura, mientras la infección sigue intacta.

A importar

Los economistas coinciden en que una manera de atenuar el efecto del exceso de bolívares es que exista mayor cantidad de productos para comprar, pero el motor de la oferta tiene problemas de fondo.

Después de tres años de aumento sostenido del consumo, la industria nacional ya prácticamente no tiene capacidad ociosa y en un entorno signado por controles de precios, la inversión para ampliar las plantas se ha mantenido en niveles bajos.

La salida para aumentar la oferta es importar. En 2006 las compras al exterior suman 31 mil 344 millones de dólares, que se traducen en un avance de 32% respecto al pasado año, y representan 18,6% del PIB, un nivel que sólo es superado por 23,8% alcanzados en promedio por la llamada "Venezuela Saudita" del período 1977-1982.

Pero no es tan fácil. Desde febrero de 2005, la administración de Hugo Chávez mantiene estático el valor del dólar en 2.150 bolívares y la inflación en Venezuela supera a la de sus principales socios comerciales, lo que se traduce en que los productos importados son más baratos que los nacionales.

El resultado es que la industria no crece lo suficiente y genera poco empleo de calidad.

Nudo firme

Aunque el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio se decidió a limitar las importaciones y a impulsar el desarrollo endógeno, sujetando a 3 mil 500 ítems al requisito de presentar un certificado de no producción nacional para recibir dólares oficiales, el encarecimiento de los productos, puesto que los empresarios acuden al mercado paralelo y el desabastecimiento en otros rubros, indica que esta política tenderá a flexibilizarse.

Y es que la administración de Hugo Chávez enfrenta un dilema complicado. Si restringe las importaciones, la inflación se acelera porque no hay suficiente inversión y producción nacional, y si mantiene abierta la puerta de las compras al exterior, la industria venezolana continuará replegándose, generando pocos puestos de trabajo productivo.






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