César Aristimuño: control de precios no ha tenido efectos esperados

Por Venezuela Real - 20 de Febrero, 2007, 11:45, Categoría: Economía

Rodolfo Mondolfi
Diario El Carabobeño
19 de Febrero de 2007

Volveremos a cerrar el año con inflación más alta de América Latina

Caracas, febrero 18 (REDACTA).- Hay dos indicadores fundamentales que afectan de manera directa al consumidor y al usuario venezolano, uno de ellos es el precio de los alimentos y el otro los costos del sector salud, señala el economista César Aristimuño.

En el caso de los alimentos el Indice de Precio al Consumidor del Area Metropolitana de Caracas, registró en enero una variación de 2 por ciento, en comparación a 4 por ciento que se elevaron los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, es decir, estos rubros subieron el doble de lo que realmente subió la inflación.

Apartando bebidas no alcohólicas, solamente en alimentos los precios subieron este mes un 4,2 por ciento en relación al mes anterior, o sea, en más del doble creció la inflación respecto al mes de diciembre. Por otro lado, los precios que tienen que ver con el sector salud tuvieron un alza de 2,8 por ciento, subieron por encima de lo que fue el índice general. Obviamente, señala el analista, allí hay un tema muy serio y fuerte que resolver, pues la inflación anualizada, es decir, enero 2006 Vs. enero 2007, en lo que se refiere al precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas el alza ha sido de 31,1 por ciento, mientras que el Indice de Precios al Consumidor (IPC) tuvo un alza de 18,4 por ciento, es decir, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron en términos anualizados 12,7 por ciento por encima de lo que fue el IPC anualizado y, por supuesto, esto, independientemente de lo que pudiéramos considerar amenaza o no para el bienestar y la recuperación del bolívar como moneda de pago en el país, no hay la menor duda de que eso está afectando básicamente a las personas de menores ingresos.

Impacto al bolsillo

El venezolano en promedio dedica aproximadamente entre un 38 y 40 por ciento de su presupuesto a la comida, lo cual significa que ese rubro tiene un índice de inflación anualizada en niveles de 31,1 por ciento, por supuesto, el impacto está empezando a sentirse cada vez con más fuerza en el bolsillo de los venezolanos.

Es por eso, según Aristimuño, que el Gobierno se ha preocupado profundamente en ese tema, y están tratando de buscar políticas de coincidencia a nivel de los distintos organismos del Estado, básicamente el Gobierno que maneja la política fiscal y el Banco Central que maneja la política monetaria, están tratando de buscar elaborar un plan antiinflacionario que permita que los precios empiecen a tener una desaceleración en su crecimiento tratando de acercarse a su meta de inflación para este año, que es de 12 por ciento. Pero pareciera que ya se aleja de ese objetivo inicial en el cual se estableció la base para el presupuesto para este año 2007, acota.

"Se sabe que la inflación definitivamente tiene un impacto social importante y de alguna manera es un detonante en la medida en que se le vaya escapando de las manos y del control al Ejecutivo, y de que las políticas que esta entidad elabora en coordinación con el Banco Central. En la medida en que no se pueda disminuir el proceso del crecimiento de los precios, la gente empieza a sentirse preocupada por el tema porque su poder adquisitivo cada vez tiende a disminuir su capacidad de compra, lo cual significa generación de más pobreza".

-¿Es una solución para la disminución de la inflación el control de precios impuesto por el Gobierno?
-"El control de precios es un mecanismo de larga data en Venezuela, no sólo es este gobierno el que apela a esta herramienta para tratar de controlar la inflación. Recordemos que en gobiernos anteriores el control de precios ha sido básicamente una herramienta política y económica para tratar de controlar subidas de precios. Sin embargo, hemos visto en términos generales que esa medida no ha tenido los efectos esperados en ninguno de los gobiernos de turno. Pensamos que este gobierno no será la excepción en ese sentido", sentencia el analista.

Una vez que se inicia el consecutivo proceso de fijación y control de precios por parte de los gobiernos, es posible mantener a raya la inflación de forma artificial. Lo que no refleja esas mediciones de las alzas, son los precios generalizados, lo cual quiere decir; la suma del precio pagado por el consumidor, más los tiempos de búsqueda o espera hasta conseguir el bien o servicio solicitado, una vez que los controles de precios producen desabastecimiento, como de facto lo hemos visto, y la pérdida de utilidad para los individuos una vez que tienen que sustituir parte de los bienes que desaparecen de los anaqueles debido a los controles de precios, por bienes que no son sustitutivos perfectos. Es como el que busca azúcar blanca, no le queda alternativa, y tiene que comprar azúcar morena, que no es el sustitutivo perfecto. El economista destaca que el bien o servicio más costoso, es aquel que no se encuentra o que no se produce.

Lo peor

"Lo peor de los controles de precios es que no garantizan que los bienes y servicios sean demandados por aquellos individuos que poseen mayor preferencia por ellos, incluso, una vez que los precios son controlados o disminuidos, es posible que se presenten algunos casos de personas que empiecen a demandar bienes, aún cuando anteriormente no sentían la necesidad, preferían demandar bienes o servicios alternativos".

"Adicionalmente pueden estar produciéndose los incentivos para la creación y proliferación de comercios paralelos o de mercados negros no regulados, dada la necesidad de la alternabilidad y la búsqueda del bien o servicio, posiblemente a través de la economía informal, los buhoneros".

"En todo caso hemos visto que el control de precios, que ya tiene un tiempo fijado en Venezuela, no ha podido todavía controlar la inflación y, una vez más, en el año 2006, cerramos con 17 por ciento de inflación, siendo el índice más alto de América Latina, y en términos anualizados ya para enero de este año, como señalamos ascendió a 18,4 por ciento. Es decir, el camino que llevamos nos indica que posiblemente volvamos a cerrar este año con la inflación más alta de América Latina, aún cuando es importante señalar que buena parte de los países de la región tuvieron un alza en la inflación, y no necesariamente Venezuela, fue la excepción, pero la nuestra es muy distante del resto de los países del área".

Mientras Venezuela cerró en 17 por ciento, tenemos que economías como la de Perú, cerró con una inflación en el año 2006 en 1,14 por ciento, Colombia con 4,48 por ciento, Brasil 3,14 por ciento, Bolivia con 4,98 por ciento; inclusive, Argentina, que llegó a tener hiperinflación, culminó el 2006 con 9,8 por ciento. Estamos muy distantes de esos niveles, comenta César Aristimuño.






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