Febres Cordero: "No podemos entregar la educación"

Por Venezuela Real - 20 de Febrero, 2007, 10:06, Categoría: Educación

ROBERTO GIUSTI
El Universal
20 de Febrero e 2007

Entrevista // María Elena Febres-Cordero, Decana de Humanidades en la UCAB

Febres-Cordero propone más presencia seria y académica frente a la pretensión de usar aulas para ideologizar marcel cifuentes

Decana de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Católica, María Elena Febres-Cordero no tiene la menor duda de que la nueva Ley de Educación estaría dirigida, de ser aprobada como se proyectó originalmente, a imponer una visión única de la realidad bajo el pretexto de unos supuestos valores que niegan lo que a su juicio es uno de los principios rectores de la educación venezolana: la promoción y superación de la persona a través de las herramientas educativas.

-El ministro Adán Chávez ha dicho que no se pretende dar un sesgo ideológico a la educación. Antes, sin embargo, advirtió en Cuba que "la educación es el motor para la construcción del socialismo". ¿A qué nos atenemos?
-El ministro se ha mostrado dispuesto a un diálogo serio y técnico donde estén en juego las diversas propuestas educativas. Al mismo tiempo hay temor en algunos sectores del país por sus afirmaciones sobre una posible ideologización de la educación.

-Lo importante es saber cómo enfocará el tema la nueva Ley de Educación, si consideramos que hay varios anteproyectos en liza.
-Así es. Hay una propuesta de hace varios años presentada por el entonces diputado Faría. Luego está el proyecto, fruto del consenso alcanzado entre diversos sectores de la sociedad civil y donde jugó papel importante la Asamblea de Educación. Existen otras versiones, incluyendo una en la que intervino el actual ministro de Educación Superior, Luis Cedeño. Allí encontramos rasgos sobre la formación docente que estaría en manos del Estado.

-¿Quiere decir eso que universidades como la Católica perderían la posiblidad de formar educadores?
-Así es. Aunque también se podría entender que vendrían del Estado los contenidos, las líneas y la propuesta curricular.

-¿En ese caso tendría la universidad que seguir únicamente esas directrices?
-Efectivamente. En el plan de estudios de la Universidad Bolivariana encontramos contenidos sobre pensamiento bolivariano-robinsoniano, latinoamericano-caribeño.

-Educación bolivariana-robinsoniana, no es educación marxista.
-Hay documentos presentados en eventos como el celebrado en Cuba, donde el ministro Chávez destacó que nuestra educación tendría matices marxistas y se inspiraría en el socialismo para la formación del hombre nuevo, del nuevo republicano. Dentro de esas tesis destaca la orientación de educar en valores. Es decir, formar a ese hombre nuevo en valores que no sean burgueses, rechacen el capitalismo como sistema político y vayan en contra de la promoción social y la superación del individuo.

-¿Cómo interpreta la tesis?
-Señalar que la educación no puede promover socialmente a alguien denota falta de comprensión sobre una línea fundamental del proceso educativo. Negar que la educación pueda dignificar a la persona y le permita elevar su calidad de vida constituye el rechazo a la posibilidad que tiene el educador de contribuir a que los estudiantes puedan hacerlo.

-¿Acaso no se puede ser pobre y digno?
-Los pobres pueden vivir dignamente, pero el ministro no puede rechazar el derecho de los demás a mejorar su calidad de vida.

-¿Es la ambición una aspiración negativa?
-Por supuesto que no.

-Pero la educación religiosa le dice a los niños que la ambición es mala.
-Sí, pero aquí debemos destacar el énfasis que pone el Gobierno en el tema de la educación en valores y ésta siempre se ha impartido en el país.

-El problema es qué tipo de valores se inculca en los niños.
-El ministro menciona valores como justicia, libertad, solidaridad y esos han sido ejes transversales en la educación venezolana. El último plan de estudios del gobierno anterior tenía como línea central los valores. Así que no estamos descubriendo el papel de la educación en la formación de valores.

-¿Son los de ahora los mismos valores que se enseñaban antes?
-Ahí está el temor. ¿Cuáles son esos valores socialistas?

-Ellos señalan que los valores del pasado eran el egoísmo, el individualismo, el afán de lucro, la competencia.
-Desde mi perspectiva de educadora niego que eso haya sido así. Fui parte de una generación de educadores que no promovió los valores del egoísmo y del individualismo. Durante los años 80 participamos en la reforma de la educación básica, en la creación de las unidades generadoras de aprendizaje y los proyectos pedagógicos del plantel. Alguien que analice la historia de la educación en Venezuela no puede negar que ésta ha estado impregnada de valores de solidaridad y de justicia. Y eso ha sido, incluso, más profundo en las escuelas de formación católica.

-Pareciera que aquel modelo tenía dos vertientes no necesariamente excluyentes: la educación laica y la educación religiosa. Dos visiones, tanto en las escuelas públicas como en las privadas, según el caso, que enseñaban valores cívicos y/o cristianos, que muchas veces solían ser lo mismo o parecidos en, al menos, sus postulados básicos.
-Así es. Resulta preocupante la poca profundidad con que se abordan la Historia y los problemas de la pedagogía. Se echa mano a citas de Gramsci, de Freire o de María Montessori sin conocer lo que significaron para la educación. Lo digo porque momentos clave de la educación obedecieron a contextos históricos, sociales o políticos. La actual Ley de Educación, la de los años 80, respondió, precisamente, a uno de esos momentos. Cuando se dice que la educación ha sido de baja calidad, no llegó a los sectores populares o que hubo exclusión, me niego a aceptarlo porque eso no ha sido así en gran parte.

-Pero ocurrió en buena medida.
-Según la Unesco, un gran sector de la población mundial fue excluido de la educación durante las últimas décadas del siglo anterior. Lo mismo ocurrió en Venezuela y en América Latina, como lo demuestra el proyecto pobreza de la UCAB. Ese es un elemento que puede servir de reflexión al Gobierno, que ha intentado incluir a mucha gente con las misiones.

-¿Han sido eficientes las misiones educativas?
-Las misiones nacieron como proyecto paralelo al sistema educativo. De manera que si quiero incluir a quienes han estado al margen, destino el presupuesto, mejoro las instalaciones y reviso los currícula dentro de ese sistema, antes que crear misiones cuyos resultados no se conocen en profundidad. Yo me sentiría satisfecha si el analfabetismo hubiera bajado o si los "vencedores" estuvieran capacitados para acceder a una formación técnica o superior.

-¿No existía en los países del socialismo real y actualmente en Cuba un filtro para excluir a los menos capacitados e impedir su ingreso a la educación superior?
-Ellos masificaron dentro de sus propias líneas y hasta cierto nivel. En Rusia el porcentaje que podía acceder a estudios superiores no superaba el 5%.


-La masificación trajo como resultado que la calidad en algunas instituciones no fuera la esperada.

-En medio del temor que pueda haber entre padres y representantes, ¿no hay mucha desinformación sobre lo que será la nueva ley?
-A veces la gente habla sin conocer la ley o se generan rumores que pueden hacer mucho daño: que le van a quitar los niños a sus padres, que van a cerrar las escuelas católicas, que la UCAB será intervenida. La gente debe saber lo que está ocurriendo y conocer tanto los aspectos positivos como negativos de la ley. En este punto el Gobierno no ha sido preciso a la hora de dar explicaciones. Preocupa, también, lo relativo al subsidio que el Gobierno destina a algunas entidades. ¿Por qué el Gobierno señala que se hará un reglamento para otorgar a esas instituciones el apoyo financiero? En este punto lo que uno puede decir es que ningún ciudadano puede aceptar que nuestra educación sea mani- pulada y sólo permita conocer la existencia de una sola tendencia.

-¿Cómo reaccionar ante un gobierno que tiene todo el poder para imponerse?
-Yo le tomo la palabra al ministro, quien dice estar abierto al diálogo y le respondería que un amplio sector de educadores e instituciones estamos dispuestos a participar en ese diálogo. Hasta ahora no se ha dado, a excepción de casos como el que mantenemos desde la UCAB con sectores del Gobierno. Ahora, ¿cómo reaccionar? Creo que se trata de utilizar los recursos democráticos disponibles. Las universidades tienen mucho que aportar y lo estamos haciendo. Nuestro deber como venezolanos, educadores y padres es no entregar la educación a un modelo que contempla una visión única. Debemos formar seres que comprendan la complejidad del sigloXXI.









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