El diputado Darío Vivas afirmó que es necesario convertir la Asamblea Nacional en el poder popular

Por Venezuela Real - 21 de Febrero, 2007, 11:50, Categoría: Política Nacional

CECILIA CAIONE
El Nacional
20 de Febrero de 2007    

• Darío Vivas: Los consejos comunales redactarán sus propias leyes
• El plan estratégico elaborado por la Comisión de Participación Ciudadana establece la figura del parlamento comunal.

La posibilidad de que los consejos comunales se conviertan en escenario para la elaboración de leyes locales, estadales o nacionales está establecida en el plan rector que desde hace aproximadamente un mes, elabora la Comisión de Participación Ciudadana para adecuar la estructura y funcionamiento del Parlamento a la nueva era revolucionaria.

El presidente de la mencionada instancia, Darío Vivas, explicó que uno de sus propósitos es superar la representatividad e instaurar la participación.

–¿En qué consiste el plan rector?
–Son siete proyectos estructurantes que formarán parte del plan rector, acordados sobre la base de proyecto nacional Simón Bolívar y los cinco motores constituyentes. Viendo que la Asamblea Nacional cobra una importancia capital, porque le corresponde debatir la reforma constitucional dentro y fuera de su seno, y requiere adecuar su estructura y funcionamiento para acompañar de manera activa la construcción del poder comunal como parte del modelo socialista, comenzamos a revisar lo que ha sido el Parlamento.

Revisamos el funcionamiento de la plenaria, el recurso humano y la infraestructura para determinar cómo ponemos todo al servicio del pueblo; y esto nos hizo plantearnos que la Asamblea Nacional debe impulsar un encuentro con todas las instituciones del poder público y también con el pueblo organizado y tener la capacidad orgánica de accionar e impulsar los motores que permitan eso.

–¿Cuáles son esos proyectos?
–El primero es el nuevo funcionamiento de las comisiones de trabajo de la Asamblea. La meta es que sean receptoras y dinamizadoras del impulso de la organización popular, para que los temas y las leyes que se debatan tengan calor y presencia popular. El segundo proyecto es la inspectoría parlamentaria, destinado no sólo al análisis de cómo se realiza el gasto, sino para hacerle seguimiento y vigilarlo, para que se convierta en beneficio para la colectividad. El tercer proyecto es el parlamentarismo social de calle. Pensamos que tenemos que construir la red popular de la consulta pública.

En cuarto lugar hablamos de la agenda legislativa transformadora, la llamamos así porque consideramos que debe nacer no sólo del interés del Parlamento de discutir leyes para cumplir con un mandato constitucional, sino de la consulta pública. El quinto proyecto tiene que ver con la formación y el debate político. Apoyándonos en el tercer motor, la campaña moral y luces, este proyecto abrirá espacios para el debate político, para la formación y para ir creando esa red de la consulta pública en función de la propuesta que se tiene del parlamento comunal.

El otro proyecto es el parlamentarismo internacional social, mediante el cual la Asamblea debe involucrarse en la defensa, ejecución y acción de la política exterior de Venezuela. El séptimo proyecto tiene que ver con la información, con una comunicación que forme e informe, en la que los diputados y los consejos comunales también serán voceros.


El otra sector

–Las personas que acuden al parlamentarismo social de calle son simpatizantes del proceso revolucionario, ¿qué harán para que participe el otro sector de la población?
–No es así del todo. En las distintas comisiones, cuando discuten una ley, le consultan a todos, incluso a Fedecámaras y a Consecomercio. Todos los que acudan al llamado formarán parte de la red nacional de la consulta pública parlamentaria.

En el debate que daremos y en los espacios que estamos abriendo de participación, en los consejos comunales y en las 99 sedes del bloque parlamentario participará aquel que desee hacerlo. A nadie se le ha negado la participación, simplemente algunos se abstienen de venir. Es más, pueden participar de manera indirecta, a través de una comunicación, un correo, alguna información. Tenemos una página electrónica y una oficina parlamentaria, a la que todos se pueden dirigir. Hasta ahora, lamentablemente, ningún sector oposicionista ha enviado, con nombre y apellido, una propuesta. Lo que trajeron los dirigentes de los partidos que vinieron aquí será considerado al momento del debate. Las leyes que se aprueban no son para un sector de la población, benefician al pueblo. Cuando sancionamos la Ley del Deudor Hipotecario no favorecíamos a los sectores populares sino a la gente clase media y alta.

–¿De qué se trata el Parlamento Comunal?
–Consideramos que la etapa de la representatividad debe ir dándole paso a lo participativo y pareciera que existe una contradicción al hablar de una democracia participativa y tener escenarios que en la práctica representan a una mayoría. Es hacer que este Parlamento y otras instancias de debate público sean escenarios para que el pueblo pueda legislar, aprobar leyes y que quienes los integren sean ciudadanos de la vida diaria, del mundo común.

Una nueva visión

–¿Y cómo se acopla ese trabajo con la Asamblea Nacional o es que ésta desaparece como tal?
–Hay que ir construyendo una nueva visión de lo que es la Asamblea. Convertirla en el poder popular, una asamblea que responda a la visión de una participación activa del pueblo.

Por eso planteamos que las leyes surjan a propósito de la iniciativa popular. Cuando hablamos de que la Asamblea sea un escenario para la participación y para la formación queremos decir que el pueblo, así como comprendió que a través de los consejos comunales se pueden administrar recursos, también actúe para sentir que los consejos comunales pueden convertirse en escenario para la elaboración de leyes locales estadales, nacionales o regionales. Hablamos de las ciudades federales, de crear nuevas regiones a través de la nueva geometría del poder. Tiene que ser un gobierno muy popular, comunal, en el cual la gente pueda, en asamblea de ciudadanos, tomar decisiones que sean vinculantes para la vida ciudadana.

–¿Esto debe ir acompañado de la reforma del Reglamento Interno?
–El reglamento de ahora debe tener dos partes. Una relacionada con el debate que se da en el interior de la Asamblea y abierto a la participación del pueblo, y la otra que deje sentado nuestro encuentro con las otras instituciones del estado y con las organizaciones populares. El reglamento que tenemos obedece a una circunstancia política, que nos llevó a introducir unos cambios para garantizar que hubiese debates, la aprobación de leyes y el funcionamiento de la Asamblea Nacional. Si nos hubiésemos quedado con el Reglamento que existía no hubiésemos podido funcionar.

La nueva realidad, donde todos los parlamentarios acompañan a la revolución debe sentirse en su interior, debe recoger que estamos en una época de cambio.

–La inspectoría parlamentaria no ha sido bien recibida por algunos diputados. ¿Por qué?
–Debido a que temen convertirse en policías o verdugos de gobernadores y alcaldes. Quizá cuando se informó sobre la estrategia no se explicó lo suficiente. Pero esa labor no suplirá a la Contraloría General, municipal o regional, puesto que su meta es supervisar el resultado de las inversiones.





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