El calvario de la inflación

Por Venezuela Real - 24 de Febrero, 2007, 10:46, Categoría: Economía

 La sencilla fórmula de la inflación, exceso de demanda y carencia de oferta.

Editorial
El Nacional
23 de Febrero de 2007    

Según anunció antes de Carnaval, el Gobierno nacional se propone reducir la inflación a menos de 10% anual antes de que finalice este año. No parece ser una tarea imposible. De hecho, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe la mantienen por debajo de ese nivel. Tampoco se puede dudar –en este caso– de las intenciones de las autoridades porque disminuir el alza de precios resulta beneficioso tanto para ellas como para el resto de los actores de la vida nacional. En efecto, la creciente tendencia inflacionaria equivale a una reducción real de los sueldos de los trabajadores y significa además un deterioro del poder de compra en los hogares. Por si fuera poco, la inflación incontrolada afecta las condi ciones en que operan los empresarios, distorsiona el comercio y le resta credibilidad al Gobierno, creando un ambiente de malestar y protestas. Sólo cabe desear que las buenas intenciones gubernamentales terminen con éxito pero, por desgracia, es posible asegurar que ese final feliz no será el resultado de la política oficial antiinflacionaria.

En primer lugar, porque el año pasado el Gobierno abrigaba el mismo propósito y la inflación casi se duplicó, a pesar de los discursos y amenazas del Presidente. Y en segundo lugar, porque el enfoque oficial propuesto no contribuye a reducir el aumento de los precios: fiel a su estilo, el Gobierno se empeña en luchar contra la inflación por medio de reglamentos y a través de medidas policiales.

Días atrás se publicó en Gaceta Oficial otra ley contra la especulación y el acaparamiento que incluye todo tipo de sanciones y concreta la amenaza de expropiar a quienes no cumplan con los precios fijados por los ministerios. También se anunció que se eliminarían tres ceros al bolívar. Estas acciones se añadirían a los controles de precios y de cambio que se han venido aplicando desde hace cuatro años sin resultados tangibles respecto a la inflación. Tales medidas no pueden arrojar los resultados apetecidos porque se basan en un diagnóstico equivocado. Al parecer, el Gobierno imagina que los precios elevados son el resultado de una inmensa conspiración de productores y comerciantes que se han confabulado para dañar al pueblo. Los acusa de no hacer caso a los buenos propósitos expresados por el primer mandatario, a la vez que considera necesario criminalizar los precios altos y la escasez. El error de diagnóstico consiste en creer que los precios puedan controlarse mediante órdenes que serían acatadas por una población disciplinada. Se olvida que los precios son el resultado de factores más serios y relevantes que no se pueden ignorar. El precio de la moneda –por ejemplo– depende de las impor taciones y exportaciones que haga el país, de cuánto sea su producción interna, de los mercados petroleros internacionales, del monto del gasto público, de las políticas económicas y de otros factores imponderables. Tanto así que unas declaraciones destempladas del primer mandatario pueden alterarlo en la dirección exactamente contraria a la deseada y mostrar que los controles y leyes promulgados para evitar ese comportamiento no son capaces de hacerlo.

De hecho, resulta irónico constatar que la llamada revolución bolivariana a quien menos le haga caso sea al bolívar. El enfoque –un poco infantil– de creer que éste se estabilizará porque se le quiten tres ceros al signo monetario equivale a querer tapar el sol con un dedo. Así quedó demostrado muy especialmente en Brasil y Argentina a finales del siglo XX.

Las causas más visibles e inmediatas son el exceso de dinero y la falta de producción. Como se está fallando en ambos aspectos y no se han adoptado ni propuesto acciones para corregir tales anomalías, los aumentos de precios y el debilitamiento de la moneda se presentan como una maldad del destino o como producto de una conspiración desalmada a quienes esto ignoran. Y por ello mismo sus políticas resultan ineficaces, aunque estén acompañadas de las mejores intenciones. La reducción del IVA, por caso, que como consumidores debemos celebrar, no es de por sí una medida antiinflacionaria. Rebaja los precios por unos pocos días pero deja el dinero en manos del público y no contribuye a aumentar la producción. De modo que son pocas las esperanzas que podemos hacernos de que se logre la estabilización de los precios y se recupere la fortaleza del bolívar si no se toman en cuenta las leyes de la economía, las cuales si bien no aparecen en la Gaceta Oficial, también existen. Y no es posible llevarlas a presidio para que nos obedezcan.






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Febrero 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28     

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog