Chávez planea declarar la Banca servicio público para facilitar su asalto al sector

Por Venezuela Real - 25 de Febrero, 2007, 10:26, Categoría: Prensa Internacional

MANUEL ERICE
ABC - España
24 de Febrero de 2007

MADRID. La revolución chavista, ni se detiene ni está en manos del azar. El avance del proceso de nacionalización emprendido por el presidente de Venezuela, bajo el nombre del «socialismo del siglo XXI» y con tantos apellidos como leyes se están aprobando en estos 18 meses de poderes absolutos, con el Parlamento como simple registrador, ha llegado a las puertas del gran bastión del mercado venezolano: el financiero. Pero, si para la toma de control de sectores como el petrolero, el de telecomunicaciones y la electricidad se ha lanzado billetera en mano a la compra directa de mayorías accionariales de las operadoras, o en el caso de la alimentación -que ayer empezó a abordar- recurre a la cruda expropiación, para la Banca, Chávez, más prudente, prefiere el asedio al asalto. Consciente de que el financiero es el corazón que suministra sangre a todo el mercado, el presidente venezolano irá paso a paso. De momento, ultima una ley que declarará el sector servicio público, lo que, según las fuentes consultadas en varias entidades del país, permitirá «apretar pero no ahogar». Eso es lo que piensa el mandamás caribeño.

«Círculo diabólico»

Lo que nadie pone en duda es que Chávez es consciente de va a necesitar cada vez más recursos para financiar su particular revolución, bastantes más de los que puede aportar la magna explotación petrolífera. Un experto en finanzas resume así su encrucijada: «Chávez está preso de un círculo diabólico, porque su fiebre del gasto público multiplica exponencialmente llas necesidades, y por eso cree que debe tener a mano un músculo financiero».

Aunque la estrategia de control de la Banca divide a sus asesores, el primer escalón está decidido. La consideración legal de servicio público permitirá al Gobierno venezolano un primer marcaje legal al sector con el que el Ejecutivo se asegurará una espada de damocles permanente, en forma de concesiones estrictas para crear bancos, o por si hay necesidad de obligar aún más a las entidades a aportar financiación interesada.

Además, en algunos ámbitos como el laboral, por ejemplo, esa consideración supondría en el fondo un control del ámbito de los propios trabajadores, que se verían incapacitados para ejercer derechos como el de huelga, todo «en aras del interés del Estado», apuntan algunas fuentes.

Inquietud en el sector

La inminente aprobación del nuevo texto legal se va a producir en medio de un ambiente de inquietud que sólo encuentra precedentes en aquellos nubarrones que se cercieron sobre la economía del país a principios de siglo. De hecho, algunos portavoces bancarios, aunque descartan que Chávez nacionalice el sector porque «le resultaría inmanejable y se le terminaría yendo todo de las manos», estiman que la nueva ley puede llegar a desestabilizarlo. Algo que a su juicio también dependerá del grado de decisiones que, actualmente en manos de las entidades, empiecen a pasar a manos del Estado. «Hasta ahora, aunque nos obliguen a destinar recursos a sectores concretos y con condiciones concretas, los clientes los seguimos eligiendo los bancos; el gran cambio (a peor) sería que los clientes los eligiera el Estado». El ejemplo no puede ser más gráfico para dibujar la frontera a partir de la cual puede estallar el «sálvese quien pueda» en las finanzas venezolanas.

El hecho es que Chávez, según aclaran, no se conforma con su actual «capacidad empresarial», sino que también busca la creación de una red de entidades propia que «le otorgue cuanto antes la capacidad de fijar su propia política crediticia».

Pero el entramado legal que está ahormando el cada vez más poderoso jefe del Estado venezolano, a partir de la llamada Ley Habilitante, topa ahora con el sector estratégico por definición, y precisamente por ello, «el único que está en condiciones de negociar con un Gobierno glotón que se está comiendo todo lo que puede en los sectores estratégicos», apuntan los portavoces cualificados con los que ha contactado ABC.

Los bancos españoles, clave

En el proceso en ciernes, la banca española, en concreto dos entidades como el Banco de Venezuela-Grupo Santander y el Banco Provincial-BBVA, la tercera y la cuarta entidades del país, van a tener mucho que decir. No en vano, en los últimos días no han dejado de correr los rumores en torno a que el interés de Chávez en convertir al Estado en uno de los principales operadores del sector condujera a la compra de una de las dos entidades. De ser así, una eventual red bancaria pública, a partir de los actuales Banco del Tesoro y Banfoandes (Banco de Fomento de los Andes), dos entidades de escaso volumen, adquiriría una magnitud considerable para operar con garantías y para competir en condiciones.

Sin embargo, las fuentes del Santander y del BBVA consultadas coincidieron en asegurar a este periódico que «hasta ahora no ha habido contacto alguno» en ese sentido.

 Preguntados por un posible interés en vender, también los dos bancos se remitieron a la «buena marcha» de sus entidades, de acuerdo con los resultados de 2006 (ver cuadro), por lo que no tenían «más que decir».

Pese a los rumores, portavoces autorizados del sector financiero venezolano ponen en duda hasta el propio interés del Gobierno en que dejen de operar dos entidades que, como las españolas, «constituyen precisamente la garantía de equilibrio y estabilidad» del propio sector. Hay que tener en cuenta que en la actualidad sólo están superadas en volumen de negocio por Banesco y Banco Mercantil, la segunda de ellas de propiedad totalmente venezolana.

Por el contrario, estas fuentes apuntan a la posibilidad de que otras entidades como el Banco Occidental de Descuento, la quinta del sector y que se creó en 2002 precisamente mediante la fusión de pequeños bancos venezolanos al abrigo del régimen de Chávez, pueda facilitar una operación de adquisición del control por parte del Estado. Se da la circunstancia de que esta entidad, propiedad mayoritaria del conocido empresario venezolano Víctor Vargas, también tiene «conexiones» españolas, ya que en ella ocupa un destacado cargo, su yerno, Luis Alfonso de Borbón, casado con la heredera María Margarita Vargas.

La operación no estaría decidida, pero algunos piensan que este banco podría ser el perfecto puente de plata para el acceso de Chávez al sector más apetecible. Pero algunos expertos avisan: «Los inconvenientes serían el alto precio de una operación así, por la falta de gerentes en el país y por la elevada corrupción».









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