“El pensamiento de Chávez no pasa del 'por ahora'”

Por Venezuela Real - 26 de Febrero, 2007, 14:39, Categoría: Estado de Derecho

Elizabeth Araujo
TalCual
26 de Febrero de 2007

Académico, profesor, semiólogo y escritor, Manuel Bermúdez ve en la “ideología” de Chávez “una colcha de retazos” que sólo sirve para embaucar incautos y cautivar oportunistas. La multa a Laureano Márquez y a TalCual –dice– no tiene otro propósito que “silenciar a quienes no quieren callarse”

Alguien podría afirmar de Manuel Bermúdez, sin temor a equivocarse, que vive leyendo las veinticuatro horas del día.

Sencillo y profundo, el profesor y académico se conjugan en un llanero de ochenta años, buen conversador, analítico y hasta divertido, que se apoya en su memoria, como el Irineo Funes de Borges, para citar sin titubeos textos gramaticales o líneas poéticas. Pero este tránsito casi permanente en la literatura no le sustrae de la realidad nacional que, confiesa, le duele cuando registra los atropellos gubernamentales a la libertad de expresión.

–¿Cómo queda ahora la Academia de la Lengua con esa andanada de Aló Presidente todas las noches, sin contar con las cadenas por cualquier motivo?
–No creo que en la Academia le presten atención a un discurso sin pie ni cabeza y fundamentalmente vacío. La ideología de Chávez es una colcha de retazos. En ese discurso hay un conjunto de ideas dispersas, mal cosidas, mal zurcidas y, por tanto, se le ve las costuras. Ideológicamente, Chávez no ha creado nada que no sea superior a aquel “por ahora”. Su pensamiento no pasa del ‘por ahora.Yo lo percibo como el clásico lenguaje del cuartel: se ordena y se obedece.

–¿Será por eso que los medios de comunicación están hoy en aprietos?
–Yo no quiero ser duro con los medios, porque están contra las cuerdas. Pero los propietarios y gerentes de las televisoras tienen la culpa de lo que está pasando. Si el señor Cisneros en vez de prestarle el avión a Chávez en 1998 para que hiciera la campaña electoral, le hubiera dado la conducción de Sábado Sensacional, este país se hubiera ahorrado tantos sobresaltos. Hoy sería el Daniel Sarco de la tele. Pero no fue así, y ahora quien dirige el gobierno tiene acorralado a esos medios.

– Pero ¿no encuentra peligrosa esta dictadura mediática del gobierno, además cerrando medios y adquiriendo otros?
–Se está produciendo lo que anunció William Izarra: un cambio de hegemonía. Como lo dije alguna vez, la hegemonía en su sentido clásico y bélico, significa apabullar, dominar, tal y como Macedonia impuso su hegemonía en Grecia, a través de Alejandro Magno, montado en su caballo, Bucéfalo. Aquí está pasando algo semejante.

Los dictadores siempre tienen sus “bucéfalos”.

Pasó con Juan Vicente Gómez que tuvo sus abogados.

Hoy, Chávez quiere hacer de los medios de comunicación sus bucéfalos para imponer su hegemonía. Afortunadamente, hay pequeños bastiones, como Globovisión, donde hay buenos periodistas e investigadores que van detrás de las noticias sin ocultarlas.

–¿Qué ve de bueno en la televisión oficial?
–Lamentablemente, lo que está haciendo este gobierno en sus televisoras es “malazo”. Intenta ver cinco minutos de Telesur, Vive o VTV y verás sólo propaganda y loas a Chávez. Es una televisión para morirse de tristeza.

En ese aspecto, Globovisión transmite más noticias del gobierno que esos canales, que sólo se justifican para elogiar al Presidente.

–Ahora viene el cierre de RCTV ¿Cuáles son los valores que ese canal ha aportado a la cultura venezolana?
–Yo puedo hablar con propiedad de RCTV porque trabajé ahí 19 años y me pagaron mal; nunca me dieron la posibilidad de realizar una programación educativa. Sin embargo, eso no quita que pueda decir que RCTV es una universidad, en todo el sentido de la palabra. Allí se han formado periodistas, actores, guionistas, productores, directores, gerentes, técnicos, camarógrafos, y hasta los “recogecables”, trabajadores con sentido de la disciplina, porque allí reina una mística de trabajo. Armando Guía, quien fue por mucho tiempo gerente del canal, hizo cosas insuperables, como la transmisión de la llegada del hombre a la luna. Cuando Pérez Belisario estaba ahí, hubo un cambio en la telenovela.

Un día, Pérez Belisario le preguntó a Cabrujas qué había que hacer para escribir telenovela, y Cabrujas le dijo “saber de folletín”, novelas como Los Miserables, El conde de Montecristo o El misterio de París. Ahora lo van a cerrar, porque a Chávez le gusta darle por la rabadilla a la gente.Y cuando le dan por la rabadilla, la gente no puede andar.

–Usted asistió como experto en el juicio contra Laureano Márquez y TalCual. ¿Qué descubrió en esa comparecencia?
–A mí llamó Teodoro Petkoff para que hiciera un análisis semiológico del artículo de Laureano Márquez y me encontré que se trataba de uno de los textos más bellamente escritos, con un sentido pedagógico y tierno de lo que es la infancia.

Eso fue lo que percibí en la famosa carta. En el juicio hice un análisis desde el punto de vista semántico, sintáctico y pragmático, así también como actos de habla. Porque en esas comunicaciones epistolares, hay una relación entre el “yo” del autor al “tú” del lector. No percibí nada de mala intención ni nada de acoso, como pretende decir el acta.

–¿Y pudo convencerlos?
–No, que va. Lo de ellos era hacer una serie de acusaciones basándose en unas leyes disparatadas, mal escritas y, sobre todo, mal interpretadas por autoridades de la Lopna. Pero esa intención perversa no está en los funcionarios sino en quien le llevó el chisme al Presidente.

Ahí no hay ofensa al Presidente ni a la niña. Inclusive, el objeto directo, caso acusativo, está en la persona, que Laureano la presenta así: dile a tu papá que así como hizo el cambio del caballito del escudo, saque a un señor vestido de verde olivo, con barba como la de San Nicolás, que se está inmiscuyendo en todo lo que hacemos en política. Es decir, ni siquiera ofende a Fidel Castro, pero está visto que Fidel tiene procónsules que fueron los que estimularon toda esta injusticia.

Esto no se puede entender sino como un ataque a TalCual.

–¿Será que no lo vieron como humor?
–Los gobiernos autoritarios tienden a ver el humor como su enemigo. En esa carta hay nobleza y mucha ternura al final, al punto que uno como lector se conmueve, porque Laureano tiene hija y la compara con su hija. Fíjate que en Venezuela, el humor no se ha hecho con odio ni rencores, ni siquiera contra los dictadores. Si uno lee los poemas de Leoncio Martínez y Francisco Pimentel, se da cuenta que no son contra Gómez, porque son sátiras muy bien elaboradas.Por cierto, Eugenio Montejo, quien fue invitado por la Academia, hablará acerca de ese humor poético de ese par de humoristas que enfrentaron con poesía una dictadura tan atroz como fue la de Juan Vicente Gómez. Igual si lees en Giraluna, a Andrés Eloy Blanco, en “el coloquio del olivo”, donde dice “por mí ni un odio, hijos míos, ni un solo rencor por mi”. Nazoa también enfrentó con su poesía a las dictaduras.

–¿Qué cree que pasa al interior de los intelectuales que ayer defendían la libertad de expresión y hoy respaldan el cierre de RCTV o la sanción contra de Laureano y TalCual?
–Con los intelectuales es mejor no meterse, yo los conozco bien. Los hay peseteros y oportunistas; pero también hay quienes piensan que cultura es regalar libros.Y eso es un grave error, porque la gente no lee porque le regalen un libro.

Cuando José Vasconcelos fue ministro de Educación en México, vendían casi regalado el Don Quijote; y en Cuba, cuando arrancó la revolución hicieron publicaciones baratas y nadie las leía, porque nadie lee por imposición. Aquí se ha pretendido regalar todo. Crean unos premios millonarios, como lo el Premio Chino Varela, ese que se acaba de ganar Ramón Palomares. Eso me causa tristeza, porque yo conocí al “Chino” y vivimos en Roma y vivía pelando.Yo me pregunto si el “Chino” estuviera vivo ¿apoyaría esto?

–¿Usted no cree entonces en el socialismo del siglo XXI?
–Con ese socialismo del siglo XXI de Chávez pasa lo que ocurre con esos personajes ostentosos, que todo el mundo se ríe de sus chistes. En Apure había un tipo que lo llamaban, ‘bonito porque si’, era Cleto Aponte, que tenía una pulpería y un botiquín, y decía que las mujeres estaban locas por él. Pero no era así. Era que Cleto les vendía sus quilitos de arroz más barato, o les regalaba guarapita y ron, y les dejaba su billetito de 20 bolívares en el aposento. Entonces, a nadie le importaba decirle a Cleto que era bonito. Es lo que pasa con ese socialismo de Chávez. Así regalando y vendiendo barato ¿qué presidente no le va aplaudir las gracias a Chávez?





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