¿Por qué no derogar la ley de oferta y demanda?

Por Venezuela Real - 26 de Febrero, 2007, 14:05, Categoría: Economía

Ana Julia Jatar
El Nacional
26 de Febrero de 2007    


El Gobierno piensa quecon la nueva ley contra el acaparamiento y la especulación va a controlar la inflación. Desafortunadamente, para todos los venezolanos esto no será así, sino todo lo contrario. Al asustar con ella a productores y comerciantes, lejos de invertir, estos preferirán sacar su capital a lugares más seguros, cerrarán negocios, bajará la oferta y los precios seguirán subiendo.

Es decir, la recién estrenada ley chocará de frente con otra mucho más poderosa: la ley de la oferta y la demanda, lo que generará mas inflación, más desabastecimiento y menos crecimiento.

Han existido muchas teorías equivocadas dentro de la ciencia económica; sin embargo, aquella que nos enseña que cuando la demanda aumenta los precios suben y que cuando la oferta baja y la demanda se mantiene, los precios también suben, esa no falla. Esa dinámica que refleja el comportamiento racional del ser humano se cumple con la exactitud de las leyes científicas.

A pesar de eso, algunas veces por ignorancia y otras veces por puro voluntarismo, muchos gobernantes han cedido a la tentación de pretender imponerle a los precios un comportamiento distinto al que dicta la ley de la oferta y la demanda. Sin embargo, todos han salido derrotados y a pesar de los controles, las amenazas y las multas, estos gobernantes al no generar las políticas adecuadas de estimulo a la producción o rectifican, o inexorablemente enfrentan el fracaso político y la impopularidad.

Los sistemas comunistas se construyeron a espaldas de estos principios de mercado sólo para comprobar que al ignorar la existencia de sus leyes, colapsaron como cascaron vacío producto de su gigantesca ineficiencia, de la misma forma que lo hace un edificio si se pretende construir desafiando la ley de la gravedad. El sistema de economía centralizada con control total estatal fracasó, por eso preocupa que hoy el Presidente de la República ignore esta realidad y se dedique a anunciar más nacionalizaciones con lo cual desestimula aún más la inversión privada y nos conduce por el camino del fracaso ya experimentado por otros.

Le recordamos que tanto en China como en Cuba y en los países que integraban la Unión Soviética se dejó atrás el régimen centralizado de control estatal para reanimar a una economía plagada de ineficiencias y de escasez.

Todas las cárceles de esos regimenes de fuerza probaron ser insuficientes para controlar el comportamiento económico racional de las personas.

En Cuba por ejemplo, en una época se penaba con cárcel la tenencia de dólares, pero eso no amedrentó ni a los familiares que desde Miami enviaban remesas ni a los cubanos de la isla que las recibían. Tanto fue así, que las remesas llegaron a convertirse en la segunda fuente de ingresos de Cuba. No le quedó otro remedio al gobierno que permitir la tenencia de dólares.

Es preocupante ver como el Gobierno venezolano, desesperado porque la inflación se le ha disparado y con razón, teme perder popularidad, pretende combatirla buscando chivos expiatorios, criminalizándola o volviéndola ilegal. La propaganda del Seniat en toda la prensa nacional llamando criminales a los acaparadores, con una foto de un hombre cuya fisonomía responde más a un inmigrante europeo que a un mestizo criollo, no deja de producir una combinación de miedo y repulsión. Por eso es que a la larga lista de enemigos inventados por el Presidente de Venezuela –la Iglesia, los medios de comunicación, los adecos, los copeyanos, los "oligarcas", los "latifundistas", la oposición "golpista"– hoy le agrega de manera igualmente arbitraria, a los "criminales especuladores". Ya basta de echarles la culpa a los demás por los errores que son sólo del Gobierno y de nadie más.

Necesitamos que haya confianza, seguridad, respeto a los derechos de todos, racionalidad en las medidas y que el Gobierno nos lleve por el camino del bienestar a todos. La otra alternativa que tiene el Presidente es seguir el ejemplo del alcalde aquel que, debido a la imposibilidad física de hacer llegar agua potable a una zona alta de la ciudad, ordenó derogar la ley de la gravedad. De la misma manera, si el Presidente sigue por este camino de amenazas y de chivos expiatorios, no le va a quedar más remedio que anunciar en su próximo Aló, Presidente que queda derogada la ley de la oferta y la demanda, y le deseo suerte porque de lo contrario no le alcanzarán las cárceles del país para castigar a sus nuevos enemigos, ni se darán abasto la Onidex y los aeropuertos para frenar la fuga de cerebros.





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