Enrique Ramos: "La educación tiene que ser socialista"

Por Venezuela Real - 27 de Febrero, 2007, 9:28, Categoría: Educación

HUGO PRIETO
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25 de Febrero de 2007

De acuerdo con Enrique Ramos, presidente del Instituto Nacional de la Juventud, el modelo educativo "no puede convivir aparte de lo que es el Estado". Lo que allana el camino para una afirmación tajante: "La educación tiene que ser socialista". El país avanza en esa dirección bajo los cinco motores que anunció el presidente Chávez, como parte del resultado electoral del pasado mes de diciembre.

Se designó un Consejo Presidencial para que ponga en funcionamiento el motor Moral y Luces. Ramos es uno de sus integrantes y, además, forma parte de la comisión estratégica. Nada que ver con la práctica de la IV República, según la cual "si quieres que nada cambie, nombra una comisión".

Todo lo contrario. El Consejo Presidencial sesiona tres veces por semana, bajo la jefatura del ministro del Poder Popular para la Educación, Adán Chávez, y las comisiones se reúnen a diario. "¿Qué significa ideologizar? Porque si conocer más la historia de Venezuela y ser más venezolano te hace diferente, pues seremos diferentes", agrega Ramos, quien junto con Miguel Ángel Mata ha escrito un libro (El salto adelante/El nuevo socialismo). "Como que íbamos muy lento, pero el Presidente ha bajado la línea". Quienes apoyan la revolución bolivariana y ejercen cargos en el aparto del Estado "no le podemos fallar, tenemos que dar más y seguir adelante".

-¿Qué papel va a jugar la juventud venezolana en la construcción del socialismo del siglo XXI?
-Seguramente tendrá uno protagónico, entre otras cosas, porque la juventud es el único sector capaz de ajustar el nuevo sistema socialista. Es el sector de la sociedad venezolana que más se preocupa, más pregunta y más aporta. ¿Por qué? Porque no tiene miedo. Al contrario, quiere y lucha para que se le garantice el derecho a la educación, al deporte y a ser un ciudadano tan igual como cualquier otro. También quiere que el Estado le garantice sus necesidades básicas. Eso es lo que busca el socialismo: igualdad para la mayoría, para todos. Y es difícil, porque venimos de un mundo capitalista muy fuerte.

-¿El instituto que usted preside va a canalizar propuestas? ¿Va a propiciar el debate?
-Nosotros tenemos una gran responsabilidad en el funcionamiento de uno de los cinco motores de la revolución anunciados por el presidente Chávez. Me refiero al motor Moral y Luces. Actualmente, estamos hablando dentro de la visión socialista que queremos y, a partir de ese compromiso, enviar a jóvenes, como brigadistas, a cualquier rincón de Venezuela. Hacer de la patria una gran escuela.

Esa es una propuesta que, si bien aparece en una gaceta oficial, supone la participación de miles. Estamos hablando de que podemos apostar y aportar más de lo que se ha hecho bajo otro sistema. En este momento, por ejemplo, tenemos a 18 brigadistas alfabetizando en Bolivia desde hace nueve meses. La primera brigada internacionalista, en alfabetización, la hemos enviado desde este organismo. Jóvenes que se fueron, lo dejaron todo y están allá. Eso es parte de lo que queremos.

-El presidente Chávez ha hecho el planteamiento del socialismo del siglo XXI como parte del debate y de la discusión. ¿Usted no advierte posturas ideológicas contrarias? ¿No hay desviaciones de derecha?
-A finales del año pasado, el presidente Chávez empezó a hablar de socialismo y a comienzos de este año, a propósito de su reelección para un segundo mandato, anunció los cinco grandes motores (la nueva geometría del poder, la reforma constitucional, la Ley Habilitante, Moral y Luces y la explosión del poder popular a partir de los consejos comunales) del socialismo.

Allí están las propuestas. No podemos hablar de un cambio, de un nuevo sistema, por ejemplo, con una Constitución que se aprobó bajo otro concepto; los cambios se van a profundizar con la Ley Ha bilitante; Moral y Luces es la transformación ética y moral, que comienza en la administración del gobierno y el Estado. No creo que esto despierte preocupación. Para mí no la hay.

Aquí se habla de socialismo e inmediatamente se refieren al modelo cubano. Lo que ha hecho la prensa me parece aterrador. Si en realidad todo el mundo aportara y se analizara hacia dónde vamos, quizás el debate fuera más profundo y más enriquecedor. No habría miedo. Nadie dice nada de un país como Portugal, un país socialista del Primer Mundo. No, cuando hablan de socialismo nos llevan a Cuba. Cuba tiene cosas buenas e interesantes, como su educación. Cuba es un ejemplo de resistencia en el mundo. Hay que ponerse los pantalones para resistir el bloqueo. Yo he estado en Vietnam, un país socialista que es diferente a Cuba; en España, que es diferente a Portugal. Venezuela tendrá que ser diferente.

-¿En el socialismo del siglo XXI va a convivir el mercado con una acción directa del Estado?
-Sí. El Presidente lo ha dicho, como también ha dicho que el pueblo es quien tiene la primera palabra. Le ha pedido que el pueblo se organice en consejos comunales y envíen sus propuestas. Yo envíe la mía (en forma de libro, bajo el título: Un salto adelante/El nuevo socialismo, con la coautoría de Miguel Ángel Mata). Allí planteo lo que veo, lo que quiero, lo que me preocupa.

-¿Qué es lo que le preocupa?
-Llegué a pensar que íbamos muy lento. Eso era una preocupación. Se hablaba de socialismo, mucha gente intervenía, y el Presidente no nos daba la línea. Bueno, ahí están los cinco motores. Y acepté ser parte de ellos, porque creo que es una noble causa, creo que es una necesidad reestructurar nuestra realidad territorial.

-¿Qué le diría a la gente que afirma que el Estado es inservible? ¿Que los cinco motores van a servir para la concentración del poder? ¿Que el presidente Chávez es el poder, pero también el antipoder?
-Yo creo que es lógico que haya gente que piense de esa manera, entre otras cosas, porque Venezuela fue un referente del capitalismo salvaje. Yo pudiera ser un ejemplo. Mi familia viene de Suata (estado Anzoátegui) y tuvo que venderle terrenos a las petroleras. Y así el caso de muchos otros. Yo creo que el socialismo es una vía para que Venezuela pueda progresar. ¿Que el Estado es un aparato inservible? Eso podría decirlo alguien que se niega a ver las cosas. En el trayecto entre Caracas y Valencia, que lo conozco, porque vivo en Valencia, me quedo asombrado. Hay construcción de viviendas en las afueras de Caracas; en el túnel de La Cabrera veo la impresionante construcción de infraestructura ferroviaria que ha hecho el gobierno; en Valencia mis amigos me dicen que se movilizan en el Metro, yo no me he podido montar. Este es el gobierno que más ha hecho: cuatro Metros, autopistas, red ferroviaria, el segundo puente sobre el Orinoco y pare de contar. Eso sin contar las misiones. ¿Dices que el aparato del Estado no sirve?

-Me refiero a la gente que asegura que dentro del Estado hay una burocracia que no funciona.
-Pero por encima de la burocracia se ha hecho. Al aparato del Estado le falta mucho, si no, no estaríamos hablando de reestructurar la geometría territorial y funcional del Estado. ¿Por qué se habla de poder comunal? Entre otras cosas, porque no sirve el aparato. Se aplican fórmulas tradicionales que vienen de toda la vida.

-¿Cuál es la propuesta fundamental que hace en su libro para el socialismo del siglo XXI?
-La igualdad de derechos para el pueblo, que se garanticen los derechos, y lógicamente va a costar, porque el aparato todavía controla.

No es Chávez, hay gente cercana a Chávez que no deja pasar. Por encima de esa dificultad, hay avances profundos. El Presidente ha entendido que debe rodearse de las mejores personas, trabajadoras, honestas, transparentes, entre otras cosas, porque es una exigencia que hace el pueblo. Los que venimos de una nueva generación y nos ha tocado entender esa voz decimos que no podemos fallarle al Presidente, que tenemos que dar más y seguir trabajando.


¿Qué podría decir del trabajo que actualmente realiza el Consejo presidencial para impulsar el motor Moral y Luces?
Re almente me ha sorprendido la excelente selección que se hizo. Me siento muy orgulloso de las personas que están trabajando: desde Adán Chávez (ministro del Poder Popular para la Educación), pasando por Héctor Navarro, que ha hecho grandes aportes; hasta Cristóbal Jiménez, que es un hombre culto y de una elevada preparación; o el ministro Luis Acuña. Realmente de todos.

-¿Por qué fue convocado el presidente del Instituto Nacional de la Juventud?
-Este organismo ha aportado miles de voluntarios para el proyecto de alfabetización. Es lógico que estuviéramos allí. En mi condición de docente es mucho lo que puedo aportar, porque lo que alguna vez discutimos dentro de un salón de clase: lo que no debería ser la educación, entre otras cosas, pues ahora nos toca ser parte de lo que queremos crear. Te encuentras con una diversidad de personas, de experiencias. Ahí está lo maravilloso de la discusión. Hemos tenido reuniones que han empezado a las 10 de la mañana y han terminado a las 11 de la noche.

Lo digo para que se visualice el trabajo.

-¿Ustedes se reúnen una vez por semana? ¿Cómo es la agenda?
Nos reunimos a diario en distintas comisiones (plan estratégico, comunicacional, de valores, entre otras) y en lo que es el Consejo, que preside el ministro Adán Chávez, al menos tres veces por semana.

-¿La educación tiene que ser para el socialismo?
-Por supuesto. La educación es parte de los sistemas. Si hablamos de capitalismo, por ejemplo, la educación es capitalista. Un sistema educativo no puede convivir aparte de lo que es el Estado. Eso es mentira. La educación tiene que ser socialista. Sólo que la gente confunde: a veces se habla de socialismo y otras de comunismo. Esa discusión es profunda. Mucha gente cree que el socialismo es el poder total en manos del Estado. Te repito, yo he visitad! o varios países socialistas y sin duda hay distintos matices. La educación tiene que ser socialista para que pueda fortalecerse un sistema socialista.

-¿Qué le diría a la gente que advierte que la educación se va a ideologizar, a instrumentalizar?
-Eso es relativo. Tiene que haber un cambio curricular. Vivimos una nueva época, un nuevo siglo. Tenemos nuevos problemas. Venezuela tiene que reforzar su identidad nacional. ¿Qué significa entonces ideologizar? Porque si conocer más la historia de Venezuela y ser más venezolano te hace diferente, pues seremos diferentes. Pero vamos a impulsar la educación. Creo que es una necesidad. Si estamos hablando de independencia, no podemos seguir bajo fórmulas tradicionales y capitalistas.

SU PERFIL

Edad
Tiene 32 años.

Es profesor
de la Universidad Politécnica de la fuerza Armada Nacional (Unefa) y ejerció la docencia en diferentes instituciones educativas localizadas en Valencia.

Integró
l
a Comisión Presidencial de las Misiones Robinson I y Robinson II, Ribas, Sucre, Identidad y Embarazo en Adolescentes.

Ha sido
presidente del Instituto Nacional de la Juventud desde su creación (2003).

Actualmente
es integrante de la comisión estratégica del tercer motor de la revolución bolivariana (Moral y Luces).

REGISTRO VERBAL
El capítulo IV del libro Un salto adelante/El nuevo socialismo, escrito por Enrique Ramos y Miguel Ángel Mata, reseña las políticas gubernamentales que apuntan hacia la transformación de la sociedad venezolana. Las misiones, pilares de la política social, "amparan a la población, ofreciéndole oportunidades que antes se vislumbraban más lejanas e inalcanzables".

Los cambios se están dando en un sistema capitalista, pero tienen, de acuerdo con los autores, signo contrario y van "dando paso a nuevas concepciones a nivel del proyecto país". Se salda, al menos en parte, una deuda social acumulada en 40 años, en los que el afán del Estado era fomentar la libre competencia. "Se olvidó que la gente necesita salud y educación para poder competir". Se creó un puente alternativo para que un sector importante de la población excluida "pudieran nivelarse e ingresar al sistema de promoción social, educativo y productivo".

Más de 3,8 millones de venezolanos han pasado por las mi siones educativas. El cooperativismo es otro de los aspectos fundamentales para la creación de un nuevo socialismo". Implica un cambio "en los valores que acompañan al trabajo y la producción económica". Los autores hablan del desarrollo del hombre, con la cooperación, la igualdad, la justicia y el trabajo en conjunto, como nuevas formas de organización, aun en el marco de una economía de mercado.

¿Qué establece la diferencia? La forma como "se articulan los recursos productivos y sociales, de una manera más humana". Los instrumentos están al alcance de los venezolanos y fueron creados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que fue aprobada en consulta popular en diciembre de 1999. Dentro de los medios de participación y protagonismo (art. 70) se contempla la formación de cooperativas en todas sus formas. Mientras que la propia Constitución (art. 118) compromete al Estado "en la promoción de las asociaciones cooperativistas como una alternativa para el mejoramiento de al economía popular".

Finalmente se reseñan las experiencias de cogestión y gestión obrera en Venezuela. Los casos de Invepal, el Central Pío Tamayo, Cadafe y Alcasa. Se trata de una nueva estructura de mando que le da poder a los trabajadores.

"La participación se asume aquí de forma radical, pues al entregar a las comunidades y los trabajadores las empresas, se le entrega en sus manos su propio destino". En el capítulo uno hay un análisis demoledor del papel que ha jugado cierta prensa para desvirtuar y descalificar al socialismo, mientras se alimenta el mito del capitalismo como la "vía única". El debate, pues, tiene implicaciones ideológicas que no se soslayan y se reseñan sin ambages.








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