Contratos colectivos en el limbo

Por Venezuela Real - 28 de Febrero, 2007, 14:03, Categoría: Dimensión Social

 Al gobierno no le interesa que los obreros se organicen y reclamen beneficios dentro de la contratación colectiva, por eso no permite que se renueven sus directivos mediante elecciones ni discuten los contratos vencidos.

Gustavo Gil
TalCual
28 de Febrero de 2007

Una de las tantas bolas que ruedan por las calles atribuye la pasividad de las masas en los últimos días al cambio de los tradicionales bombillos amarillos por los dispositivos de luces blancas, que ya alumbran barrios enteros como Carapita.

Según los rumores abonados de paranoia, estos bombillos, que forman la punta de lanza de la revolución energética, son fabricados en Cuba y tienen la virtud de adormecer la voluntad de la gente.

Esto, que tiene más que ver con la ciencia-ficción que con otra cosa, puede servir para alimentar leyendas, pero no para explicar por qué casi dos millones de empleados y obreros de la administración pública venezolana permanecen indiferentes ante el hecho de que sus contrataciones colectivas expiraron hace tres años, lo cual les ocasiona una merma considerable de sus ingresos y desmejoras socioeconómicas sustanciales.

Este primero de mayo que se avecina, al ritmo de la escasez y la carestía de los productos de la cesta básica, hallará una nutrida nómina en la administración pública, pero en su mayoría estará percibiendo sueldos que escasamente sobrepasan los dos salarios mínimos.

Esas quincenas exiguas de apenas 210.000 bolívares vienen unidas de pólizas HCM que no cubren primas sino por el orden de los 5.000.000 de bolívares y, como las calamidades vienen en manadas, un fin de semana puede terminar a las puertas del Vargas, con un bebé enfermo y con el dinero justo para comprar sólo los pañales.

En la administración pública centralizada los profesionales, técnicos, empleados y obreros están amparados por unos 300 contratos colectivos que se encuentran en estos momentos transitando el paso hacia el limbo.

PRECARIA SITUACIÓN LABORAL

Pablo Castro, jefe de la unidad de contrataciones y conflictos de la CTV, ha venido sorteando las turbulentas aguas sindicales y sólo atina a señalar al gobierno como el gran culpable de esta lamentable situación.

–Argumentaron que los sindicatos no eran legítimos y con esa excusa impidieron la aprobación de las distintas convenciones colectivas.

Nosotros los exhortamos a realizar un referéndum para determinar cual será el sindicato que discutirá las contrataciones. La otra salida es hacer una coalición como la que se está llevando a cabo en el sector de la construcción y pasar a discutir ya los contratos colectivos.

Este es un problema que está afectando a más de 600.000 empleados administrativos, cerca de 1.000.000 de obreros que aparecen en la nómina y más de 500.000 mil empleados de las gobernaciones y alcaldías–, afirmó Castro.

A pesar de que el año pasado se hizo una revisión de la escala salarial, los beneficios colaterales como pólizas HCM, becas, aportes por cajas de ahorro, vacaciones, utilidades y pago de útiles escolares fueron congelados desde 2002.

“Más de 80% de los empleados y obreros que laboran en la administración pública ganan salarios por el orden de los 700.000 bolívares, incluyendo aquí a los maestros y médicos”, explica Castro, quien hace referencia a los empleados del Seniat, el TSJ, la DEM y el CNE como la excepción de la regla.

Los pasivos laborales alcanzan la suma de 35 billones de bolívares, una cifra incobrable que además está sujeta a una tasa de interés perversa que resulta tres veces menos que el índice inflacionario.

Los trabajadores amparados por convenciones colectivas de trabajo han pasado de 1.288.623, en 2001, a 198.464, el año pasado. Pero al desglosar estas cifras por sector, se observa que la relación pasó de 901.906 trabajadores amparados por este tipo de contrato en la empresa privada, en 2001, a escasamente 42.204, el año pasado.

“Si el gobierno, que debe ser el promotor y garante de las contrataciones colectivas, ha burlado los convenios y da tan mal ejemplo, ¿qué se puede esperar del sector empresarial, que se ha visto seriamente golpeado?”, dice León Arismendi, asesor de la CTV.

SI TIENE MIEDO, CÓMPRESE UN PERRO

Castro ubica tres coyunturas que acabaron con los bríos y el empuje que una vez demostró la clase trabajadora. El primero fue El Caracazo, del cual se acaba de conmemorar un triste aniversario. Allí las masas dieron rienda suelta a una vorágine de saqueos que destruyó gran parte del aparato productivo.

El segundo trancazo con el que tropezaron los trabajadores fue, ¿quién lo iba a dudar?, el paro petrolero.

Cerca de 20.000 trabajadores de Pdvsa fueron despedidos y todavía hoy deambulan por las calles a la espera de una respuesta por sus derechos conculcados.

Y el tercero y último zarpazo ha sido la lista Tascón y sus subsiguientes listados similares. La exclusión se vistió de gala y centenares de miles de hombres y mujeres quedaron marcados para siempre.

“Este clima de normalidad que se vive es aparente. Nosotros venimos de pasar un trauma ocasionado por estos latigazos y a eso hay que sumarle el hecho de que el movimiento sindical ha sido dividido. Además, la mayoría de los empleados públicos tienen cualidad de contratados, y si protestan, simplemente no les renuevan el contrato.

A esto hay que sumarle todos aquellos que firmaron para revocar el mandato presidencial y que trabajan en la administración pública.

A estos trabajadores, cada vez que alzan la voz, les sacan el expediente Tascón y los amenazan con botarlos.

Hay una política del miedo, del terror que nos ha debilitado”, admite Castro.

Si a este panorama se le suma el hecho de que las ofertas de empleo son cada vez menos, se evidencia lo débil que se encuentra el movimiento sindical. “Es por eso que hemos insistido en que es una obligación dejar aparte las posturas partidistas y avocarse a la firma de los contratos colectivos, porque ahí se nos va la vida”, concluyó Castro.

 • LOS TRABAJADORES VAN A EL PARAÍSO
Franklin Rondón, líder de la Federación Nacional de Trabajadores del Sector Público (Fetrasep), está convocando para una gran movilización sindical que tendrá lugar el martes, en la sede de esta institución, en El Paraíso.

Allí se congregarán los más connotados jefes del sindicalismo del sector público para definir la forma como se harán las elecciones sindicales, con o sin el CNE, y de esta manera dar los primeros pasos hacia la firma de un nuevo contrato colectivo.

Aun cuando Rondón se aferra a sus banderas políticas y sostiene que éstas “nunca se deponen”, sostiene que “indistintamente de que estemos apoyando al presidente Chávez, vemos con preocupación que la clase trabajadora está reclamando también sus derechos y es necesario que se les respeten”.

El jefe de Fetrasep agregó que hay más de un millón de empleados públicos esperando por su nueva contratación colectiva, que ya lleva tres años vencida.








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