"La libreta de Racionamiento"

Por Venezuela Real - 5 de Marzo, 2007, 11:11, Categoría: Dimensión Social

Editorial
2001
02 de marzo de 2007

"Los hombres de Estado son como los cirujanos, sus errores son mortales"
Francois Mauriac

Lo que tanta gente en Venezuela temía, pareciera estar asomando su rostro: "La Libreta de Racionamiento". Bueno, por ahora, sin libreta, pero racionamiento al fin y al cabo. Lo de la Libreta es una fórmula que, Dios quiera, nunca se materialice en nuestro país.

Nos atenemos, para expresar tan dramática situación, a lo que a diario se viene viendo, en estos días, en esa organización gubernamental denominada Mercal. Miles de usuarios, a lo largo del día, son obligados a alinearse (formar colas) para que cada uno de ellos pueda adquirir un kilo (máximo dos) por productos de la dieta alimentaria, particularmente en el caso, entre otros, de los renglones carne, azúcar y caraotas.

Poco a poco, las cosas están saliendo como calcadas de la amarga realidad castrista. Como se sabe, Castro, compulsado por su situación crítica en lo alimentario, debido a sus conocidas carencias (algunas de las cuales han hallado alivio en la mano munificente y derrochadora del pariente rico venezolano), no tiene más remedio que usar esa odiosa herramienta del racionamiento. Así pues, la capacidad o deseo del usuario, de poder adquirir con holgura, aunque sin excesos, lo que necesita, o desea, para su obligada alimentación diaria, tiene que someterse al racionamiento.

El Gobierno venezolano alega que se trata de una operación mediante la cual se puede vender, a precios regulados, la mercancía subsidiada.

Sectores del comercio formal, sin embargo, la entienden como una medida perversa dirigida a presionar a los comerciantes establecidos (como el caso de los mercados de Quinta Crespo y Guaicaipuro, en Caracas) a vender a riesgo de pérdida. En un lateral de los dos citados mercados al por mayor, funcionan expendios de alimentos organizados por el Gobierno.

Pareciera, entonces, que algunas estrategias no son las más indicadas o están influidas desde las alturas del poder como elementos de política. En cualquier sano juicio social, el Estado, no solamente como medida recomendable sino como parte de su deber rector, está en la obligación de proteger al consumidor, pero, igualmente, al comerciante, a quien, gracias a su trabajo, hace posible que la cadena de comercialización cumpla la función del normal abastecimiento.

El buen abastecimiento es lo que impide, precisamente, el racionamiento.
La Libreta ha asomado apenas el rostro. Dios quiera que nuncas sea una realidad en Venezuela.







TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Marzo 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog