Urosa Sabino: "No se puede sacralizar una ideología ni a un Gobierno"

Por Venezuela Real - 20 de Marzo, 2007, 13:48, Categoría: Cultura e Ideas

JUAN FRANCISCO ALONSO
EL UNIVERSAL
11 de marzo de 2007

Entrevista Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas

"La Constitución debe ser un tratado de paz y no convertirse en un declaración de guerra social, de enfrentamiento político y confrontación. Por eso es necesario que se tomen en cuenta las opiniones de todos los sectores"

La Cuaresma, esos cuarenta días durante los cuales los católicos se preparan para conmemorar la pasión y muerte de Jesucristo y para celebrar su posterior resurrección, es la ocasión escogida por el cardenal Jorge Urosa Savino para pedirle a los venezolanos que reflexionen y pongan fin a sus enfrentamientos y rencores, así como para abogar por la suma de esfuerzos en pro del progreso.

El arzobispo de Caracas aprovecha también este período previo a la Semana Santa para rechazar los intentos presidenciales por emplear la figura del hijo de Dios como aval a su propuesta del "Socialismo del Siglo XXI" y le recuerda a los creyentes que "el cristiano no puede poner su esperanza en el dinero, en los placeres ni tampoco en un sistema político, pues nada de eso nos da la salvación".

-En un discurso que ofreció recientemente rechazó que se califique a Jesús como socialista. Sin embargo, desde el Gobierno se continúa asegurando esto. ¿Él era socialista? ¿Capitalista? ¿O qué?
-Jesucristo no fue un político. Él expresó claramente que su reino no es de este mundo y, por supuesto, mal podríamos identificarlo con algún modelo sociopolítico. Jesucristo vivió bajo el Imperio Romano, él no encabezó ningún movimiento de tipo social ni político, sino que vino para renovar el corazón del hombre, que es de donde salen todas las iniciativas e ideas, positivas o negativas (...) No se puede decir que Jesucristo avala el sistema socialista como tampoco el neoliberal capitalista, el monárquico o el republicano.

-El Gobierno dice que como Jesús habló de la caridad y de la solidaridad con los más pobres, pues era socialista. ¿Qué dice usted?
-El socialismo es mucho más que la bondad, la generosidad y la atención a los pobres. El socialismo es un sistema sociopolítico que tiene varias corrientes. Está el socialismo democrático que fue puesto en práctica en la Alemania de Willy Brandt, está el socialismo español y el de Noruega, que son socialismos democráticos y en los que el Estado ejerce cierto control sobre la economía y la vida social para beneficiar a la mayoría, pero también tenemos el que hubo en Polonia y en el resto de la Europa del Este hasta 1989, los cuales oprimieron al pueblo y provocaron una inmensa pobreza.

Hay que ver la diferencia entre lo que era la Alemania Oriental y la Federal. La diferencia era notable porque el sistema socialista, con las directrices marxistas-leninistas, no produjo ningún bienestar ni progreso y al mismo tiempo ejercía una gran opresión sobre el pueblo. Ese era el sistema del muro, del fusilamiento de las personas que querían escaparse, de la persecución y de la policía secreta, que no tiene nada que ver con la opción por los pobres que la Iglesia católica propugna. Una cosa es la exigencia de la justicia social, de la caridad y de la inclusión que se hace desde el cristianismo y otra que un sistema sociopolítico pretenda aplicar esos principios por medio de leyes.

-No es la primera vez que un gobernante utiliza la figura de Jesucristo para legitimar su proyecto. ¿Le preocupa esto?
-Es verdad, no es la primera vez que ocurre, pero me preocupa que intenten utilizar a Cristo para avalar y justificar un modelo político (...) No debemos llegar a ningún tipo de sistema teocrático, pues los sistemas que pretenden imponer la religión como una especie de justificación de un sistema político hacen una sacralización indebida de algo que es circunstancial e histórico. No podemos sacralizar un modelo político, ni a un gobierno ni al Estado.

-A finales del año el Episcopado le envió una carta al Presidente donde le pedía que su propuesta socialista fuera democrática. ¿En estos meses han percibido algo que les permita afirmar que ese modelo será democrático?
-No, todavía (en el Gobierno) no lo acaban de definir, pero cuando el Presidente nos manda a leer a (Carlos) Marx y (Federico) Engels evidentemente nos está diciendo por donde va su modelo (al marxismo-leninismo) y nosotros le decimos que no nos conviene, porque no produce riqueza. El Gobierno debe recordar que el artículo 19 de la Constitución establece la progresividad de los derechos de los venezolanos, es decir que no podemos ir como el cangrejo: para atrás. El aplicar la doctrina marxista-leninista sería retroceder con respecto a la Constitución de 1999.

-El Presidente ha anunciado que en la reforma constitucional se incorporarán conceptos que permitan dar sustento al "Socialismo del Siglo XXI". ¿Esto no amenaza la estabilidad del ordenamiento jurídico?
-Hay que tener muy en cuenta que la reforma no puede contradecir los principios que están en la Constitución. Cualquier modificación que vaya en contradicción con el pluralismo democrático, la libertad personal y los derechos de la familia a participar en la educación de sus hijos no puede ser aceptada.

-Pero es que aunque el socialismo sea democrático, siempre habrá quienes consideren que la vía para alcanzar el desarrollo es otra. ¿Si en la Constitución queda plasmado el socialismo como modelo de Estado qué garantías hay de que quienes hoy están en la oposición no modifiquen todo el marco legal cuando lleguen al Gobierno?
-La Constitución debe ser un tratado de paz y no convertirse en una declaración de guerra social, de enfrentamiento político y confrontación permanente. Por eso es necesario que se tomen en cuenta las opiniones de todos (...) A mí me encantaría que todo lo que tenga que ver con esta reforma sea discutido abiertamente y que todos los venezolanos podamos hacer propuestas a esa comisión que está trabajando y que no ha proporcionado información sobre lo que ha hecho. Tiene que haber un gran diálogo, pero no sólo entre quienes apoyan al Gobierno, sino con todos los sectores del país, los gremios, las academias, los partidos de oposición, etc.

-Una carta redactada por monseñor Mario Moronta ha generado revuelo. ¿Qué opina usted de ella?
-Esa carta ha sido interpretada como si fuese una especie de aprobación al "Socialismo del siglo XXI". Lo que dice monseñor Moronta es que los católicos debemos participar en el debate a partir de los postulados de la Doctrina Social de la Iglesia. La carta de monseñor Moronta no es ninguna bendición.

-¿Cuál es el modelo que impulsa la Iglesia?
-Un modelo donde se le respeten a los ciudadanos sus derechos a la vida, libertad, educación, información, trabajo, vivienda, asociación, etc. Un modelo donde se garantice la libertad económica y se promueva la iniciativa privada, pero donde ésta esté controlada por el Estado. Los socialismos de la Europa occidental serían buenos ejemplos.

-Pero los países europeos no son socialistas, sino democráticos. Hoy puede gobernar la izquierda y mañana la derecha.
-Ciertamente son regímenes democráticos, pero con una alta dosis de socialismo. Son países donde el Estado controla muchísimo, pero donde los ciudadanos viven en libertad. En esos países la vida económica está orientada hacia el bien común.







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