La esquina caliente es un consejo comunal

Por Venezuela Real - 21 de Marzo, 2007, 11:42, Categoría: Gente de Chávez

Gleixys Pastrán C.
TalCual
20 de marzo de 2007

Ícono revolucionario y superviviente de la polarización, la esquina caliente se resiste a morir. Eclipsado como foco de concentración oficialista, intenta renacer convertido en centro de difusión ideológica, al amparo del Poder Popular

Se escuchan gritos de pleito en los predios de la Plaza Bolívar. Un grupo de personas se aglomeran alrededor de una riña y no dejan ver qué es lo que está pasando. Una señora ida en años -Mirian Bolívar- está insultando a otra no más joven:

– “¡Pajúa!. Si vas a criticar te vas para Altamira. Aquí no”.

– “¡Tú lo que eres es una grosera -responde la aludida-. Por eso dicen que los chavistas son unos malandros!”.

– “¡Cállate!” grita la chavista.

– “¿Y por qué me voy a callar, es que acaso no puedo hablar?”.

– “Pero por qué vienes a decir que en Venezuela hay miseria y pobreza, gafa”.

– “Por que yo digo lo que veo”.

– “¡Pajua!”.

Son las doce y quince del mediodía.

Hace calor. Es la Esquina Caliente.

Mirian se voltea echando pestes de los escuálidos y vociferando frases contra la oposición. “Tranquila, esos son escuálidos le tienen miedo a Chávez, porque los tiene pisados”, le dice Jairo Smith, un moreno que lleva franela roja y es uno de los voluntarios que está siempre en la esquina inferior izquierda de la Plaza Bolívar de Caracas.

DIEZMO OTOÑAL

Es la misma esquina que ganó fama a comienzos de 2002 en la época de mayor crispamiento y polarización.

Eran los tiempos en que cualquier opositor al gobierno temía pasar por allí a riesgo de recibir un escupitajo, un golpe o por la medida chiquita, una grosería.

Actualmente cualquiera puede caminar sin miedo por esos predios; pero sigue siendo una temeridad decir en ese cruce lo que expresó en voz alta la señora del pleito: “¡Déjense de estar apoyando a Chávez, que en este país lo que hay es miseria y hambre!”.

Son palabras peligrosas. Los camaradas voluntarios que atienden la Esquina Caliente no quieren nada con nadie que venga de la oposición:
“nosotros no le declaramos al periódico del enemigo, porque después lo usan en contra de la revolución”.

¡Señora pero tan sólo quiero hablar!.

“No mi amor, yo sé que no es tu culpa, pero no queremos nada con el periódico de Teochoro, el enemigo”.

Quien dice el mote no está todos los días en la Esquina Caliente.

Ella, como la mayoría de los voluntarios (según afirman, son casi 100) va de a ratos a pasar las tardes bajo los tenderetes de la plaza Bolívar.

Muchos de sus compañeros son viejitos que dan un diezmo de su pensión para que pueda sobrevivir uno de los íconos de la revolución bolivariana. El dinero de las contribuciones sirve para pagar el depósito donde guardan los equipos y el alquiler de los toldos. Aunque todos son militantes del MVR y acérrimos revolucionarios, ni el partido rojo ni entidad gubernamental alguna los financia. Al menos, eso dicen. Jairo asegura que sólo una vez le pidieron dinero al partido “pero se hicieron los locos.

Ahora, yo vivo de lo que me da mi hermano y la esquina de lo que da la gente. Aquí todos son voluntarios para defender la revolución”.

ENFRENTAMIENTO CALIENTE

Sin embargo el toldo que está a su lado sí tiene una relación más estrecha con la Alcaldía Mayor y la Libertador. Gabriela “Finita” Pastor creó el Consejo Comunal Socialista de la Esquina Caliente, una figura que aunque no está legalizada, mantiene comunicación con los alcaldes Juan Barreto y Freddy Bernal y sus secretarios de gobierno. De hecho en éstas instancias se guarda el toldo de “Finita” que le donó el Ministerio de Cultura.

A través de la figura de “Consejo Comunal” los camaradas de la esquina caliente hacen trabajos sociales con los asiduos visitantes del lugar.

“Finita”, junto a otros colaboradores le busca trabajo a los desempleados, sillas de ruedas o muletas a personas con discapacidad, inscribe en las misiones a los interesados, entre otras tareas sociales.

Son gestiones que financia a través de varias entidades del gobierno.

A diferencia de sus vecinos que no tiene tantas relaciones, “Finita” tiene más afectos en la esquina y, según ella es más popular. “Es una faceta de mi vida que no busqué”, confiesa.

En cambio, el toldo donde se ubica Jairo “es otra cosa aparte que puso Conacuid”, dice. “Sí son camaradas de la Esquina Caliente pero no tenemos mucha comunicación.

Lo que pasa es que allí está una señora (Mirian) que se quiere dar de cacique, y resulta que en la Esquina Caliente no hay cacique, es libre y no hay jefe. ¡Está bien! Cualquier entidad puede colocar su toldo allí en la esquina, pero que no vengan a mandar” completa “Finita”.

OTRO DÍA EN LA MISMA ESQUINA

Tras estar ausente por más de dos años, la Esquina Caliente fue reinaugurada a finales del año pasado para expedir carnés del MVR. Con la disolución de partidos y la anunciada creación del PSUV, los voluntarios abandonaron la tarea y ahora recolectan firmas para respaldar que no se renueve la concesión a RCTV.

Las firmas que recogen durante el día las llevan en un caja al Ministerio de Comunicación e Información (Minci) y una copia más a Radio Nacional.En el Minci dicen no haber recibido jamás ningunas rúbricas y niegan cualquier relación directa con la Esquina.

Ahora, más que un punto de concentración oficialista radical, es un centro de difusión ideológica. La Esquina se levanta así como un símbolo tardío y aislado de la polarización en una época de apatía política y franca distensión. La gente se detiene para solicitar información, discutir sobre cualquier tema o alabar los avances de la revolución. Pero también, para quejarse porque le robaron en la esquina de arriba, o para desahogar su impotencia porque en la Asamblea Nacional no lo quisieron atender y también para decirle unas cuantas verdades al dueño del micrófono.

– “¡Me haces el favor y mi partido me lo respetas!” le espeta un comunista a Jairo, cuando éste por el megáfono manda a todos los militantes de Podemos, PCV y PPT, a agarrar su maletas e irse del país.

– “¡Quien no quiera conformar el Partido Socialista Unido que se vaya!.

A la revolución no le hace falta, grita Jairo.

– “Yo soy del PCV” -dice el comunista y también gracias a nosotros es que Chávez está allí”.

– “Tú te equivocas, eso votos eran de Chávez no de tu partido”.

El comunista hace un ademán de fastidio y se va.







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