ENTREVISTA EMPRESARIO EDUARDO GÓMEZ SIGALA: "No hay ahorro y se estimula el consumo"

Por Venezuela Real - 25 de Marzo, 2007, 20:25, Categoría: Economía

HUGO PRIETO
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25 de Marzo de 2007

El dato que revela Eduardo Gómez Sigala, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) es, sin duda, revelador: en 2006 las importaciones treparon a 32.000 millones de dólares. Un monto inquietante, que refleja además los grandes desequilibrios que exhibe la economía venezolana. ¿Cómo hacer para que los bienes que se importan de otros países se produzcan en Venezuela? ¿Qué hace falta para que empleos coyunturales se conviertan en empleos permanentes? La respuesta a estas interrogantes pasa por el factor confianza y por la forma en que se está manejando la economía. "La respuesta del gobierno no puede ser: regulo o importo", señala el dirigente empresarial.

Otro asunto que está sobre el tapete tiene que ver con el planteamiento que ha hecho el presidente Chávez sobre el socialismo del siglo XXI. Se trata de un concepto que "no se conoce a fondo y ha sido cambiante", apunta el empresario. Hay valores "estructurales" a los que el sector privado no renuncia: la libertad, la propiedad privada y la democracia. Sin embargo, dejan abierta las puertas para discutir otras formas de propiedad, distinta a las que defiende, pero siempre y cuando sean "opcionales" y no haya "imposiciones".

-¿Todos estos parpadeos económicos que han ocurrido durante las últimas semanas a qué los atribuye?

-El problema no es coyuntural sino estructural. La intermitencia y la irregularidad de los procesos (administrativos y de gestión) va al fondo de lo que hemos advertido: son las consecuencias de una política económica equivocada y que están llevando a una producción limitada, debido, por una parte, a la desaparición de industrias y, por otra, a una cantidad de trabas que dificultan la obtención de insumos. Los trámites para la producción; los requisitos para producir con fluidez se centran en el cumplimiento de una normativa que distrae la atención del aparato produc! tivo. Se están suministrando bienes, pero la reactivación de la demanda es muy superior a la capacidad de respuesta de un aparato productivo que, como lo hemos señalado desde hace mucho tiempo, no está invirtiendo. Hay, además, ineficiencias en los trámites para la obtención de divisas, de las solvencias y los permisos. En Venezuela tenemos enormes contradicciones. A veces es más fácil traer productos importados que fabricarlos aquí.

-El aparato productivo no está en capacidad de responder a la demanda y hay un aumento de 12% en la capacidad de consumo de los sectores populares. ¿No hay una forma de compaginar una cosa con la otra?
-Cuando no hay una política que genere confianza, que hubiera permitido invertir en otros años para atender el crecimiento actual de la demanda, cosa en la que hemos insistido, pues eso lleva a la desaparición de industrias, a que no se invirtieran en las existentes y a que no se crearan nuevas industrias. El sector está produciendo, algunos sectores están trabajando a niveles que rozan la máxima capacidad (68%), pero salvo contadas excepciones, las inversiones no han ocurrido y por lo tanto la oferta de bienes no está acompañando el crecimiento del poder adquisitivo. Durante los años anteriores y, particularmente en 2006, las importaciones fueron una competencia muy dura para el aparato productivo interno.

-¿No se hacen las inversiones porque se advierte que el aumento de la demanda obedece a un hecho circunstancial?
No. Yo creo que hay un poder adquisitivo que se ha incrementado en los sectores populares. La gente está demandando bienes.
Lo que ocurre es que las políticas del gobierno han favorecido las importaciones de esos bienes (32.000 millones de dólares en 2006). Hay grandes desequilibrios entre demanda, producción e importaciones.

-¿Si el aumento no es circunstancial sino algo estab! le, por qué no previó lo que ocurre?
-No, no, no, previsto está. Lo que ocurre son dos cosas. ¿Qué tan estructural es ese aumento del poder adquisitivo? Eso algo que está por verse, porque buena parte obedece a las misiones (a la política social del gobierno) y no necesariamente a la creación de fuentes de trabajo estables. Esos recursos están en manos de la gente, pero no hay garantías de que eso continúe así, entre otras cosas, por la vía en que se han distribuido. Por otra parte, el aumento del ingreso petrolero y por tanto de la liquidez no te da una base suficiente para que se hagan las inversiones. Estamos hablando de sectores, por ejemplo, de la cesta básica, en los que hay controles de precios desde hace tres años. Es un daño que se le hace no al productor sino al consumidor. No hay estímulos para satisfacer un poder adquisitivo, permanente o circunstancial, porque lo que está en juego es la rentabilidad de los negocios, que han sido intervenidos por las regulaciones y los controles de precios. La economía tolera controles, pero lo que no puede ser, como ha ocurrido en Venezuela, es que esos controles no se adapten, se queden estancados, generando pérdidas en algunos sectores. ¿Qué es lo que ha pasado? Que seguimos importando y los productos, que antes eran más baratos a escala internacional, hoy son mucho más caros.


-¿El gran negocio en Venezuela es importar?
-Sin duda alguna, sin duda alguna. Los desequilibrios entre oferta y demanda impulsan las importaciones. De hecho estamos viendo que hay sectores en los cuales resulta mucho más atractivo importar que producir acá. Esas son contradicciones que no tienen ningún sentido. Es más barato, por ejemplo, importar una cerámica de China que producirla en Venezuela, entre otras cosas, porque aquí cerraron las minas de ar cillas y tienes una producción con una gran complejidad a nivel interno. Sin embargo, las importaciones las traes de China, por decir algo, sin mucha dificultad, entre otras cosas porque las traes con un dólar muy favorecido. Eso, a pesar de que tienes un sector de la construcción, en crecimiento, que podría generar una demanda de cerámicas de la más variada y sofisticada.

-¿No hay confianza porque el socialismo del siglo XXI, un planteamiento hecho por el presidente Chávez, genera dudas, incertidumbre y temores entre los empresarios?
-Esa propuesta, en definitiva, no se conoce a fondo. Es cambiante. A veces se vulnera el concepto de la propiedad privada y en ocasiones se asegura que se va a respetar. Se habla de precios controlados, de las distorsiones que estamos viendo y de problemas estructurales serios. ¿Realmente cuál es la perspectiva de una economía como la venezolana? Así lo hemos analizado. Un país sin ahorro no tiene futuro. Si un venezolano va ahorrar y deposita su dinero en el banco tiene rendimientos de 2,5% en ahorros y de 6% en depósitos a plazos, pero la inflación se estima entre 20% o 25%, los venezolanos están perdiendo su patrimonio. ¿Qué hace la gente, que intuitivamente sabe lo que eso significa? Invierte en vehículos, en apartamentos, en línea blanca o cualquier bien que preserve el dinero. Estamos hablando de una economía donde no hay ahorro y se incentiva el consumo. La gente está consumiendo más de lo que necesita porque necesita preservar su poder adquisitivo. ¿Cómo se compensa ese desequilibrio? Con importaciones que acaban con el aparato productivo nacional y no generan empleos.

-¿No me va a decir que el gran generador del consumismo es el Gobierno?
-Las malas políticas, las malas políticas. Si no tienes una política que te preserve el valor del dinero y estimule el ahorro y, además, tienes los desequilibrios! que tie nes, es obvio que estás estimulando el consumo y además no estás ofreciendo los bienes que la población está demandando.


-Casi todos los órdenes (políticos, sociales y económicos) del país están cambiando o se están discutiendo. ¿Los empresarios están dispuestos a convivir con otras formas de propiedad, como las que propone el Gobierno?
-Hay cosas por las cuales estamos aquí, cosas que hay que defender: la libertad, la propiedad privada y la democracia. Son valores en los que no hay otros matices, porque sin duda son estructurales. Sin embargo, nosotros no estamos cerrados a otros conceptos de propiedad, siempre y cuando sean opcionales. Con lo que no estamos de acuerdo es que se nos imponga un modelo único de propiedad, distinto al que nosotros defendemos. Hay experiencias que han fracasado. Invepal, por ejemplo, ha tenido un costo enorme: la producción es bajísima y las inversiones han sido muy altas; Invetex, en el sector textil, no ha arrancado todavía. No se ha hecho la capitalización y está paralizado. La información que tenemos sobre los fundos zamoranos es que se han hecho grandes proyectos pero han dado pocos resultados. En el área de de las cooperativas los resultados han sido muy precarios. Eso ha sido discutido y reconocido por el propio gobierno. ¿Entonces, cuál es el modelo que nos van a imponer? ¿Cuál es el modelo que vamos a seguir? ¿Uno donde los resultados ideológicos les parezca mejor? ¿Y dónde están los resultados para el país? ¿Los beneficios para la población? Obviamente, no estamos de acuerdo con eso.

-¿El Gobierno ha sido ineficaz a la hora de transmitir qué es lo que quiere hacer con la economía venezolana?
-Yo creo. Yo creo que ha sido errático y cambiante y al no tener una dirección bien clara, pues evidentemente genera dudas y enormes desconfianzas. Y como dije anteriormente: aquí se ha descalificado el concepto de propiedad privad! a. En es a política han estado dando tumbos. Sin duda, eso genera incertidumbre y una inestabilidad que es impropia para una economía que quiere generar inversiones. En el comercio esas cosas se pueden manejar, porque es de alta rotación. Pero en el sector industrial, donde el inversionista tiene que establecer un plan de trabajo, un financiamiento y proyectos de recuperación en plazos de cinco o diez años, eso implica un compromiso con las políticas y estrategias que se están fijando.

-La política petrolera tiene dos caras: capturar renta y destinar recursos al pueblo, donde al parecer el Gobierno ha tenido éxito, y el propósito de usar esos recursos para construir una economía productiva, donde los resultados son magros. ¿Qué piensa usted?
-La idea de incrementar el ingreso de la población y que se desarrollen programas sociales, magnifico. Es beneficioso para el país que la población en general tenga mayor capacidad de consumo. Lo otro es ¿cómo hacemos para que los bienes sean producidos en el país y para que esos empleos, que en muchos casos son coyunturales, se conviertan en empleos permanentes? Bueno, eso no ha ocurrido. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque tenemos una economía sumamente intervenida, con regulaciones de precios. Ese es el mayor daño que le han hecho a la economía venezolana. Los gremios estamos aquí, en la III, en la IV, en la V y en la VI República para advertir las dificultades. ¿Qué es lo que ha sucedido? Que cada vez que el Gobierno oye un planteamiento que hace el sector industrial su respuesta es: regulo o importo. Y las dos cosas son equivocadas. ¿Cuál debería ser? Bueno, señores, vamos a ver cómo hacemos para que las cadenas productivas tengan eficiencia.

 REGISTRO VERBAL

Uno de los puntos relevantes que subraya Eduardo Gómez Sigala, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) refiere a la situación que se observa en cada una de las cadenas productivas. En la de maíz y caña de azúcar, las importaciones serán más costosas, por la demanda que esos insumos tienen en el desarrollo del etanol. La oferta de carne nacional disminuye; se importan pollos de Brasil y carne de Argentina. ¿Por qué? "Los productores mataron parte del rebaño debido a los temores de que los iban a invadir, a que el Gobierno toleraba las invasiones, a la intervención que hizo el Inti de empresas y al hecho de que no se les garantizaba la propiedad privada de sus tierras".

El consumo per cápita de carne pasó de 16 a 18 kilos, pero pudiera llegar a 20 o 25 kilos, si el rebaño pasa de 10 millones de cabezas a 18 o 20 millones de cabeza.

Una meta que pudiera trazarse el país.

"Venezuela tiene los mejores pastizales".

¿Pueden calificarse de problemas transitorios? "No", afirma Gómez Sigala, entre otras cosas, porque en el caso de que se hagan las correcciones, éstas "toman su tiempo". Hay distorsiones que son estructurales. "La gente quiere producir en el país, pero para eso necesitamos unas políticas muy claras".

La pelota, de acuerdo al vocero del sector privado, está en la cancha del Gobierno, que a veces "reacciona cuando ha entendido estas cosas". Eso ocurrió en el sector construcción. Sin embargo, "en las primeras de cambio, se habla nuevamente de controles y de regular las ganancias". Solamente en Caracas se anunció la expropiación de 120 edificios, pero no concluyen, porque no se les cancela el justiprecio al expropiado.

¿Quién construye en esas condiciones? "Esas cosas son las que congelan y estancan el aparato productivo". Un argumento que pone sobre el tapete el tema de la desconfianza y la incertidumbre.

 SU PERFIL


Eduardo Gómez Sigala
Nació en Barquisimeto. Tiene 52 años. Es abogado con un postgrado en la Universidad de Columbia (Nueva York) en el área de Derecho Financiero.

Es integrante
o preside juntas directivas en empresas de los sectores alimentos, químicos y financieros.

Es presidente
de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), organismo empresarial que reúne a 52 cámaras de distintos sectores.









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