Padre padrone

Por Venezuela Real - 26 de Marzo, 2007, 16:20, Categoría: Política Nacional

TULIO HERNÁNDEZ
EL NACIONAL
25 de Marzo de 2007    

1 A finales de los años 1970, se filmó y exhibió Padre padrone (Padre-patrón), la película de los hermanos Taviani que recreaba la autobiografía de Gavino Ledda, un lingüista italiano que, luego de vivir una infancia campesina sometido por un padre ignorante y cruel, logra liberarse de su autoridad, escapar a la ciudad, cursar estudios y consagrarse como profesor universitario y escritor.

La película produjo un gran impacto. Primero, porque mostraba un tipo de relación filial propia de lo más atrasado del campo italiano, en la que el hijo era tratado como un esclavo que debe obedecer ciegamente al padre brutal. Y, luego, por el valeroso esfuerzo de Ledda, quien decide rebelarse, lanzarse a vivir la vida por su cuenta y, entre otras cosas, hacer aquello que su padre le había prohibido, estudiar y triunfar en otras tierras.

2. Si José Albornoz, vocero oficial de Patria para Todos, hubiese estado en su adolescencia en la misma situación de Gavino Ledda, podríamos tener la seguridad de que hubiese terminado sus días analfabeto y pastoreando cabras en el mismo lugar donde nació. Es lo que debemos concluir luego de sus recientes declaraciones en las que, abandonando la que fue una de las características principales del actuar político de La Causa R –la condena a las relaciones piramidalmente jerárquicas–, nos ha sorprendido a todos confesando públicamente que su movimiento político no le responderá a Chávez porque, lo está diciendo en los albores del siglo XXI, "a un padre no se le responde" (El Universal, 20-03-07).

Es decir, de un solo plumazo y con una sola frase nuestro apreciado ex compañero de la escuela de Sociología de la UCV, nos está informando que Hugo Chávez Frías no constituye para él y para el movimiento que representa un líder político o un jefe del Estado, como se estila en la democracia, sino "un padre", es decir, alguien con quien se tiene una relación de sumisión afectiva y no de coincidencia ideológica.

Pero, como si no fuera suficiente, Albornoz, estudiante cuando las lecturas de Michel Foucault nos enseñaban que las perversiones del poder nacían en la propia vida familiar y que desde allí había que enfrentarlas, nos dice –como si el mundo no hubiese cambiado y el diálogo y el debate no formaran parte fundamental de las relaciones familiares del presente– algo tan resignado y gomecista como que "a un padre no se le responde". Lo que se puede leer como a un padre "nunca", en ninguna condición, ni siquiera cuando comete los peores atropellos contra sus hijos, se le responde. Cuesta creerlo.

3. Porque cualquiera que haya visto o leído sus reacciones verbales y gestuales el pasado domingo, a propósito de las dudas de Podemos y del PPT en relación al ingreso a la propuesta de partido único, sabe que Hugo Chávez actuó no precisamente como un estadista sobrio o como un líder respetuoso sino como, efectivamente, un padre padrone indignado que amenaza a sus hijos-empleados con las graves consecuencias que caerán sobre sus vidas si se niegan a cumplir sus órdenes.

Para que no queden dudas dijo: "Se trata de una decisión que yo he tomado" y "que no voy a discutir con nadie".

El pastor Ledda atropella a los Gavinos locales, y los Gavinos locales hablando en español, preferiblemente con el acento que usaba el cine mexicano de los años 40 para caracterizar a los campesinos pobres con sombrero y huaraches, responden suavecito y con cadencia: "Sí padrecito, pero no se nos enfade, no era más que una broma".

4. El incidente muestra cómo una figura con poder unipersonal desmesurado, seguramente el más desmesurado que hayamos conocido en la América Latina del presente, va creciendo como una figura mítica. El viaje hacia el partido único es como un tren desbocado y sin andenes que se detiene sólo cuando a su conductor se le antoja. El pasajero que quiere bajarse debe lanzarse desde el vagón en marcha, corriendo el riesgo de ser aplastado entre los rieles. El que se queda debe dar pruebas fehacientes de que nunca más dudará, o será severamente castigado.

Se parece a una de las escenas más fuertes de la película de los Taviani. El padre entra furioso al aula de clase de la escuela adonde Gavino ha ido sin su permiso y se lo lleva a rastras hacia la montaña para que se convenza de que su destino es el de pastor. Los demás niños de la clase y el profesor se aterran.

Al salir, el corpulento hombre se voltea y les dice: "Hoy le ha tocado a Gavino, mañana os tocará a vosotros".










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