Santa Teresa: Una parroquia histórica es maltratada por la inseguridad

Por Venezuela Real - 27 de Marzo, 2007, 15:12, Categoría: Dimensión Social

THAMARA NIEVES
El Mundo
26 de Marzo de 2007

• Santa Teresa es algo más que el Nazareno de San Pablo
• Vecinos piden a las autoridades que desalojen las pensiones

Caracas. Santa Teresa trasciende por ser centro de uno de los cultos más arraigados entre los venezolanos como lo es el de la devoción al Nazareno de San Pablo, pero estando ubicada en el casco histórico de la capital, además de compartir las calamidades de sus vecinos, adicionalmente es asiento de miles de pensiones y hospedajes donde indeseables conviven las 24 horas del día.

Ser parroquia dormitorio, donde se cuentan más de dos mil pensiones "de mala muerte", como las llaman los vecinos, es el foco del problema que los agobia porque esos hospedajes son fuente de inseguridad con secuelas de prostitución, venta y consumo de drogas y licores que la convierten en una virtual zona roja.

En las parroquias vecinas, con problemas similares, mejora la situación en la noche, al marcharse la población flotante y cerrar los negocios.

HABLAN LOS VECINOS

Este popular sector del casco central caraqueño nació como parroquia el 14 de septiembre de 1874, tiempo durante el cual han coexistido sus aspectos históricos, el culto al Nazareno de San Pablo y sus gigantescas procesiones del miércoles Santo, con el soterrado mundo de la delincuencia.

Alberga también otros importantes íconos de la ciudad como las torres del Centro Simón Bolívar, los teatros Municipal y Nacional, las plazas Caracas y La Concordia, la Basílica de Santa Teresa -construida en 1876- y la Cuadra Bolívar, entre muchos otros, y al mismo tiempo está saturada por los tarantines de miles de buhoneros que caotizan aun más su tránsito vehicular y peatonal.

Vecinos consultados se sienten satisfechos con la mejoría que vie- ne experimentando el problema de la basura, después de la colocación de cientos de contenedores, pero admiten una carencia de formación y conciencia ciudadana en ese sentido. Destacan igualmente una mayor y mejor iluminación de algunas de sus principales calles y las ventajas de disponer ahora de un módulo de Barrio Adentro y sendos centros Diagnóstico y de Rehabilitación, respectivamente. Sin embargo, la persistencia de las pensiones y sus típicas manifestaciones, no les permite disfrutar una merecida tranquilidad.

UN PROYECTO COMPENSATORIO

Mireya Camacho, activista comunal de muchos años, pide a los organismos municipales y nacionales que simplifiquen los trámites y den apoyo al desarrollo de un gran proyecto cultural y deportivo, que ofrezca a esa comunidad, especialmente al sector juvenil, una alternativa para el ocio y les evite el riesgo de caer en la delincuencia.

Este proyecto se desarrollaría en unos locales ubicados frente a la plaza La Concordia, epicentro de la acción de los desadaptados.

Asegura que la parroquia no dispone de canchas deportivas, la única está ubicada muy cerca del retén de La Planta, lo que consideran un riesgo inminente.

"Además de disponer de una cancha deportiva cubierta -de usos múltiplesfuncionarían allí salas de conferencias, una oficina de organización comunitaria y un anfiteatro, pero necesitamos apoyo de las autoridades, sobre todo para la agilización de los trámites y la expropiación de los locales que serían afectados".

Esta dirigente vecinal, con 30 años de residencia en la parroquia, cuestiona el excesivo burocratismo y la lentitud para agilizar y hacer viables los proyectos comunitarios.

Aun así, informa que ya están legalizados dos Consejos Comunales y en proceso de conformación otros cuatro más: "Aquí los camaradas no son apáticos, sino que a veces no encuentran motivaciones para participar más activamente, por la lentitud en las respuestas a las soluciones de los problemas".

Para Mirian Pérez, presidenta de la Junta Parroquial y con 16 años de residencia de Reducto a Glorieta, la futura Policía Nacional incidirá en la mejoraría del alto grado de inseguridad de la zona, así como la creación de redes de la propia comunidad, que les permitan coadyuvar con las autoridades en ese grave problema.

Ella propone que las casonas donde hoy funcionan las pensiones y hospedajes ilegales, sean utilizadas para crear, por ejemplo, la casa del adulto mayor, refugios para los niños de la calle y un comedor popular, verdaderas necesidades para Santa Teresa.

"Si las autoridades no desalojan esos locales, tendremos que tomarlos nosotros, las comunidades. No es posible que desde esos locales se maneje la droga, la prostitución, gente de mal vivir y delincuencia en general".

Judith Raga, miembro principal de la Junta, y vecina de la popular esquina de Mamey, considera a la delincuencia como lo más preocupante de la parroquia: "Por citar un caso, la esquina de Monzón está plagada de pensiones de mala muerte. El liceo Teresa Carreño está frente a la pensión San Vicente, y los muchachos ven en plena acción a las prostitutas y a los transformistas. Incluso, dentro del liceo han conseguido muchachos con drogas y armas".

Como una aspiración, Raga dice que esa cuadra, con sus viejas casonas, puede ser transformada en una zona colonial, para el disfrute de todos los caraqueños.

Ella, estudiante de comunicación social, sostiene que las autoridades deben intervenir definitivamente en la erradicación de las pensiones, porque además de los efectos negativos, sus habitantes corren graves riesgos porque conviven hacinadas familias en forma insalubre, en una habitación y con cocinas de gas en su interior.

TRADICIÓN E HISTORIA

Si existe en la ciudad una tradición de largo arraigo, es la del Nazareno de San Pablo, cuya imagen se venera en la Basílica de Santa Teresa (1876), luego de que el General Antonio Guzmán Blanco ordenara la demolición del antiguo templo de San Pablo, para edificar en su lugar el Teatro que llevaría su nombre y que es hoy el Teatro Municipal.

La procesión del Nazareno data de 1732 pero su fervor se inicia a raíz del milagro que el Nazareno le concede a la ciudad librándola de una terrible epidemia en la medianía del siglo XVIII, tradición que inmortalizó el poeta venezolano Andrés Eloy Blanco, con su poema El Limonero del Señor: "El Nazareno es quizá la única divinidad de todo el copioso santoral de Caracas, que realizó un milagro ante las inconmensurables calamidades que le ha tocado vivir a la ciudad", relata la Web de la Alcaldía de Libertador.

Pero la historia menuda de la ciudad cuenta otra versión de esta Basílica Menor de Santa Ana y Santa Teresa, como en realidad se llama, y es que con ella Guzmán Blanco pretendió acallar las protestas de su esposa Ana Teresa, afligida por la demolición del templo de San Pablo y por el enfrentamiento que su marido, el Presidente, mantenía con los jerarcas de la iglesia católica.

El imaginario popular dice que de esta manera, el Ilustre Americano rindió homenaje a su esposa Doña Ana Teresa y de allí el nombre del templo caraqueño, cuya fachada oeste está dedicada a Santa Ana y su fachada este a Santa Teresa, aunque éste último fue el que trascendió para la opinión pública al haberse constituido en asiento de la reverenciada imagen.

La construcción correspondió al ingeniero y arquitecto Juan Hurtado Manrique. El estilo escogido para su diseño fue el neoclásico, preferido por el Déspota Ilustrado, característico de las obras de su programa de transformación urbana, y que por aquella época hacía furor en Europa, especialmente en su admirada Francia.

El 9 de diciembre de 1959, fue declarada Monumento Histórico Nacional, mediante decreto de la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, al tomar en consideración su valor arquitectónico e histórico.







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